Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

Economía y corrupción, los mayores desafíos de Temer

Economía y corrupción, los mayores desafíos de Temer

Pasaron ocho meses desde que comenzó el proceso de destitución contra Dilma Rousseff y cuatro meses desde que fue suspendida como presidente de Brasil. El miércoles fue formalmente removida del cargo.

Se trató de una votación polémica y decisiva. Para destituirla tenían que votar 54 senadores en su contra, y finalmente lo hicieron 61. Algunos siempre dirán que el proceso de impeachment fue en realidad un golpe, pero la administración de Rousseff estaba tan desacreditada que la mayoría de los brasileños, como es habitual allá, ya está mirando el futuro y no el pasado.

El desafío más urgente que enfrenta Michel Temer, que asumió oficialmente como presidente, es la economía. Ha estabilizado las expectativas desde que se convirtió en el jefe de estado interino hace cuatro meses. Y eso se debe en parte al equipo económico creíble que armó, y también a las incipientes señales de que lo peor de la recesión ya pasó.

Como resultado, los activos financieros registraron una fuerte recuperación este año.
Sin embargo, los problemas económicos de Brasil siguen siendo abrumadores. La oscura afirmación de Rousseff de que Temer hará retroceder los avances sociales ya logrados es cómica. Gran parte del daño ya se hizo.

Sobre la base per cápita, los brasileños hoy ganan lo mismo que cuando Rousseff asumió el poder. El desempleo está subiendo y, a menos que se tomen medidas para reducir el gasto, la deuda pública se duplicará a 130% del PBI en los próximos siete años, un nivel claramente insostenible.
Las altas expectativas que tienen muchos inversores y directivos de empresas en el gobierno de Temer quizás se cumplan por su propia naturaleza, tal como suele ocurrir con las expectativas altas. Pero también requieren de políticas que las respalden.

La reforma más importante de Temer tiene que ver con el congelamiento del gasto público total. Se trata de una innovación interesante proveniente de un país con historia de innovación económica. También puede funcionar. Un congelamiento impide que otros recortes de gastos más focalizados sean diluidos por intereses especiales, que es el habitual problema. También hay una buena chance de que reformas más chicas, como la mayor participación privada en la inversiones en infraestructura, sigan adelante. Todas esas acciones son positivas porque Brasil necesita ambas cosas.

Aprobar esas medidas no será tarea fácil. Temer tiene reputación de ser un buen negociador de trastienda pero es impopular y su coalición de gobierno es frágil. Los mercados serán implacables con el tipo de generosidad que se permitió tener para comprar apoyo político durante el proceso de impeachment, como aumentar salarios de empleados públicos que ya estaban muy bien pagos.
Ya no puede contar con el ánimo anti Rousseff ahora que ella ya no fue destituida.

Tampoco estará gobernando con un mandato claro –pero que definitivamente no es hacer grandes cambios. Ese mandato no lo tendrá nadie hasta las elecciones de 2018, en las que Temer no será candidato.

El segundo desafío que enfrenta Temer es la investigación sobre la corrupción en Petrobras. La pesquisa ya ha implicado a legisladores de todo el espectro político, incluyendo a tres ministros de Temer, que han renunciado.

Sin embargo, Temer debe permitir que siga adelante la investigación aunque ello signifique que la inestabilidad de su gobierno provenga más de los escándalos por corrupción que puedan surgir, que de cualquier persistente preocupación en torno a un golpe.

Temer pronto estará en China para asistir a la cumbre del G20. Allá hablará con líderes mundiales que no asistieron a los Juegos Olímpicos de Río el mes pasado para evitarse las complicaciones de protocolo que generaba la votación del impeachment.

Brasil estuvo mayormente ausente del escenario mundial durante la presidencia de Dilma. Con este nuevo presidente, el país necesita reafirmar su liderazgo a nivel regional y fortalecer el comercio con China, Europa y Estados Unidos.

Sin embargo, la mayoría los deberes que tiene que hacer Temer están en Brasil.

Más notas de tu interés

Comentarios1
benedictodos800
benedictodos800 03/09/2016 01:24:49

LA CORRUPCION DE EL, PUES QUIERE HACER APROBAR UNA LEY POR LO MISMO QUE DESTITUYERON A DILMA, COMO AHORA SI Y ANTES NO , Y SEGURO QUE SERA BOTADA POR LOS NEGREROS EMPRESARIOS Y PARLAMENTARIOS, TAN AFINES A BOTAR Y VIVIR DE LAS BOTAS