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Financial Times: Argentina lucha con los acreedores mientras se acerca al default

La propuesta que busca la reestructuración de deuda extranjera por u$s 65.000 millones es imposible de aceptar, aseguran algunos bonistas.

Algunos de los mayores inversores institucionales del mundo entraron en un callejón sin salida tras conocer los términos que propuso el gobierno argentino para la reestructuración de deuda extranjera por u$s 65.000 millones. El país va camino a su noveno default soberano.

El miércoles Buenos Aires se salteó pagos programados de tres bonos extranjeros por u$s 500 millones, lo que dio inicio a un período de gracia de 30 días para que sea declarado el default formal. La propuesta del país para reducir su enorme carga de deuda cayó con un ruido sordo la semana pasada, lo que desencadenó inmediatas objeciones por parte de tres grupos que representan gran parte de los tenedores de bonos.

Los gestores de activos BlackRock, Fidelity, Ashmore y T Rowe Price, que unieron fuerzas con AllianceBernstein, Wellington Management y otros inversores institucionales, criticaron la oferta del gobierno de postergar cualquier pago de deuda hasta 2023, con el argumento de que coloca “una porción desproporcionada de los esfuerzos de ajuste de Argentina para el largo plazo sobre las espaldas de los bonistas extranjeros .

De sus críticas se hizo eco un comité de acreedores que representa a gestores de activos, fondos de inversión y otras firmas que cuenta entre sus miembros a Greylock Capital Management y a GMO, así como a un grupo de inversores que poseen bonos de una reestructuración previa emitidos en 2005 y 2010.

La Argentina propuso una "quita" de 62% para los pagos de intereses, una reducción que equivale a casi u$s 38.000 millones y un recorte del 5,4% para el valor nominal de la deuda, que es equivalente a cerca de u$s 3600 millones.

"Tres años sin pagos es imposible", dijo un miembro de uno de los grupos de bonistas. "Si hubiera buena voluntad, deberían hacer algún esfuerzo para pagar algo".

Un cupón de apenas 1% a partir de 2021 sería "una enorme mejora psicológica", sostuvo otra fuente cercana a las negociaciones.

Los inversores también se mostraron enojados con la propuesta para los pagos de cupones a partir de 2023. La Argentina está dispuesta a empezar a pagar 0,5% en la mayoría de los bonos, y a partir de entonces aumentará el porcentaje pero llegará a un máximo inferior a 5%.

"Para mí hay mucho margen para que la oferta sea mucho más aceptable aumentando el nivel de los cupones", dijo Alberto Bernal, estratega jefe de mercados emergentes de XP Investments.

 Si se modificara la oferta de Buenos Aires podría haber acuerdo, sostienen algunos inversores. Michael Hugman, gestor de carteras de Investec Asset Management, señaló que la reducción "marginal" del valor nominal de la deuda es innecesaria dado el escaso ahorro que eso genera en comparación con los recortes de cupones. Argumenta que al eliminar esa quita del valor nominal y elevar levemente los cupones, los valores de recuperación podrían aumentar a un nivel lo suficientemente alto como para garantizar la aceptación de la oferta por parte de los bonistas.

La Argentina propuso una "quita" de 62% para los pagos de intereses, una reducción que equivale a casi u$s 38.000 millones y un recorte del 5,4% para el valor nominal de la deuda, que es equivalente a cerca de u$s 3600 millones.

El ministro de Economía Martín Guzmán ha insistido repetidas veces que Argentina no puede endulzar los términos de la oferta dado el mal estado de la economía.

Algunos acreedores rechazan los supuestos que ha usado el gobierno para respaldar su propuesta, argumentando que las proyecciones de crecimiento a largo plazo son demasiado bajas.

"Parece que Guzmán se olvida de que si todos los inversores se van, no habrá ningún acuerdo", dijo un bonista.

Los acreedores advierten que otro default para un país que lleva ocho en su haber, desalentarán futuras inversiones. "Participan los mayores gestores de activos del mundo, por lo que van a dejarle un sabor amargo a todos esos tipos", dijo otro bonista. "¿Será bueno para su país perjudicar a quienes podrían ser sus mayores inversores?"

Traducción: Mariana Oriolo

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