Financial Times: Argentina frena las esperanzas de un rápido acuerdo con el FMI

El ministro de Economía dice que el gobierno no está apurado en lograr un acuerdo con el FMI sino que quiere hacer bien el programa. "Queremos avanzar a un ritmo sólido pero necesitamos un entendimiento común y legitimidad. No vamos a precipitarnos".

El ministro de Economía de Argentina, Martín Guzmánrestó importancia a las perspectivas de un pronto acuerdo con el FMI para devolver un controvertido préstamo de u$s 44.000 millones, mientras el gobierno de izquierdas que asumió hace un año intenta construir un consenso interno sobre cómo poner fin a su crisis económica.

Después de reestructurar con éxito u$s 65.000 millones de deuda externa con acreedores privados en agosto, la atención del Gobierno se ha centrado en las conversaciones con el FMI, que comenzaron este mes. Los mercados esperan que esto conduzca a un nuevo programa que pueda ayudar a revertir una crisis de confianza que ha avivado los temores de una inminente devaluación  del peso.

"Estamos bien. Tenemos los instrumentos para mantener (la estabilidad del tipo de cambio)", insistió Guzmán en una entrevista con el Financial Times. Aseguró además que no hay necesidad de que Argentina busque más ayuda de China después de que el Banco Central renovara en agosto un acuerdo de canje de moneda con el país asiático por u$s 19.000 millones por otros tres años, para reforzar las reservas de divisas, alarmantemente bajas.

"El aspecto más importante es hacer bien (el nuevo programa). Queremos avanzar a un ritmo sólido pero necesitamos un entendimiento común y legitimidad. No vamos a precipitarnos", añadió el economista de 38 años.

Un acuerdo para marzo o abril "sería ciertamente aceptable", dijo. "Eso no significa que no llegue antes de eso, pero no hay garantías".

Las negociaciones con el FMI llegan cuando Argentina busca una salida a una recesión de tres años. Esta recesión comenzó después de una crisis monetaria en 2018 que llevó al fondo a acudir al rescate con un programa récord de u$s 57.000 millones, convirtiendo a Argentina en el mayor deudor de la institución, por lejos. La recesión se vio agravada por la crisis del coronavirus, que llevó al gobierno del presidente Alberto Fernández a implementar una de las cuarentenas más largas y estrictas del mundo.

Guzmán habló desde sus oficinas frente a la Casa de Gobierno de Buenos Aires mientras se oía el estruendo de decenas de miles de argentinos alborotados que se habían reunido para presentar su pésame a Diego Maradona, el legendario futbolista que murió el miércoles. El ministro de Economía restó importancia a los llamados de los economistas independientes para que Argentina busque más financiación barata del fondo.

"Tenemos que ser muy cuidadosos al pedir prestado en moneda extranjera", dijo y advirtió que las exportaciones fueron débiles en los últimos siete años, un factor clave para la sostenibilidad de la deuda de Argentina.

Pero algunos dicen que las alternativas son peores: al no poder pedir prestado en los mercados internacionales de capital, la Argentina se ve obligada a cubrir la mayor parte de sus gastos con dinero nuevo impreso por el Banco Central, lo que elevó la tasa de inflación mensual al 3,8% en octubre.

Guzmán afirmó que sería "beneficioso" obtener más financiación de otras instituciones multilaterales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, especialmente para financiar proyectos de infraestructura pública.

Mientras la Argentina se prepara para embarcarse en su 22º programa con el FMI de las últimas seis décadas, Guzmán insistió en que la austeridad -el eje de la mayoría de esos programas- no es la respuesta a los problemas de la economía. 

"El programa de 2018 se basaba en ese mismo principio y no funcionó. La evidencia es abrumadora de que los ajustes fiscales en las recesiones no funcionan, y no es lo que estamos haciendo", dijo.

Guzmán sostuvo que restablecer el orden en las cuentas fiscales de la Argentina no significa reducir el gasto. De hecho, Argentina está aumentando el gasto en términos reales en áreas de alto impacto, destacó.

Asimismo, Guzmán prometió que no hay una devaluación en consideración, aunque admitió que la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo es un problema. "Llevará tiempo (arreglarlo), ya que no podemos eliminar los controles de capital (todavía)", dijo, señalando la necesidad de acumular primero las reservas de divisas. 

"Cuando se observan las cifras comerciales, el tipo de cambio oficial está en el nivel adecuado... la situación (con el tipo de cambio paralelo) tiene que ver con los flujos financieros que no tienen nada que ver con la economía real",agregó y aseguró que "el FMI entiende que una devaluación tendría consecuencias desestabilizadoras a nivel económico y social".

Guzmán también rechazó las acusaciones de algunos analistas sobre inconsistencias en la política económica, que según ellos se deben a prioridades contrastantes de la coalición gobernante, que van desde los centristas pragmáticos hasta los miembros más ideológicos de la extrema izquierda

Las recientes propuestas de Guzmán al sector privado -basadas en el entendimiento de que el crecimiento económico sostenido requiere de inversión privada- entran en conflicto con las medidas antiempresariales de otros actores de la coalición, en particular del Congreso del país. 

Los críticos señalan un impuesto sobre el patrimonio que pasa por el Congreso y una carta mordaz enviada al FMI por un grupo de senadores leales a Cristina Fernández de Kirchner, la poderosa vicepresidenta.

"Todo va en la misma dirección", insistió Guzmán.

"En una crisis en el contexto de una pandemia, el Estado desempeña un papel importante para proteger a los más vulnerables y coordinar las acciones para mantener la estabilidad, pero ése es un papel que ya no será necesario en una economía que ha restaurado la estabilidad macroeconómica", dijo.

Lograr un crecimiento económico sostenido a largo plazo, una vez que la economía se haya estabilizado, es quizás el mayor desafío de la Argentina. Guzmán destaca la importancia de desarrollar los mercados de capital nacionales para permitir un mayor ahorro. Esto a su vez permitiría una mayor inversión del sector privado, que espera se convierta en "un motor fundamental de la economía".

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