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¿Fin de un mito?: en EE.UU. brillan los candidatos con menos fondos

Bernie Sanders y Donald Trump, que arrasaron en las primarias de New Hampshire, se ubican en quinto y décimo lugar, respectivamente, en el ránking de recaudación

¿Fin de un mito?: en EE.UU. brillan
 los candidatos con menos fondos

Donald Trump y Bernie Sanders echaron por tierra la creencia popular sobre cómo serían las elecciones de 2016. Y lo hicieron convirtiendo las antes consideradas campañas marginales en serias candidaturas presidenciales. A lo largo del camino hacia a sus categóricas victorias en las primarias de Nueva Hampshire, también redefinieron el rol que está jugando el dinero en la carrera hacia la Casa Blanca.
Cuando Jeb Bush, el ex gobernador republicano de Florida, y Hillary Clinton, ex senadora demócrata por Nueva York, insinuaron sus candidaturas hace un año, se los proyectó como los favoritos debido a que tenían apoyo del establishment y se esperaba que recaudaran grandes sumas de dinero de los acaudalados donantes partidarios.
Clinton y sus seguidores habían conseguido u$s 163 millones y Bush y sus financistas externos habían captado u$s 155 millones al 31 de diciembre, según la Comisión Federal Electoral. Eso los colocó por delante de Ted Cruz, el senador por Texas con u$s 89 millones y Marco Rubio, senador por Florida, que quedó cuarto con u$s 77 millones.
Pero los candidatos que emergieron de New Hampshire con mejor desempeño -Sanders en la carrera demócrata y Trump del bando republicano se ubicaban quinto y décimo en ese ránking de recaudación de fondos respectivamente. Pese a su considerable capacidad para recibir donaciones, Clinton –que apenas superó a Sanders en Iowav–, perdió por una diferencia de 22 puntos en New Hampshire. Y Trump en ese estado aplastó a una oposición fracturada obteniendo el 35% de los votos republicanos.
"Hasta ahora esta carrera está probando que el candidato con más dinero no siempre gana", aseguró Nahtan Gonzales, autor de The Rothenberg & Gonzales Political Report. "Si el dinero fuera el factor más importante en nuestras elecciones, Jeb Bush ya tendría asegurada la nominación."
Bush y Clinton obtuvieron más dinero que otros competidores presidenciales proveniente de los llamados Super-PACs, que son grupos independientes que pueden recibir donaciones ilimitadas después de que un fallo de la Corte Suprema de 2010 protege los aportes a los candidatos como forma de libertad de expresión.
Si bien otros contendientes también tienen Super-PACs, Sanders los rechazó como parte de su campaña populista por reducir el poder de los grandes donantes y corporaciones en el ámbito de la política. Sin embargo, se las arregló para recaudar más de u$s 75 millones a fines del año pasado. Varios Super-PACs surgieron en apoyo a Trump, pero el magnate les ordenó dejar de vincular sus actividades con su nombre, porque en su campaña asegura que va a cambiar Washington porque no le debe nada a nadie.
Candice Nelson, profesora de Política en American University, afirmó que aún así el dinero será esencial en las elecciones, particularmente a medida que la carrera se mude a estados más grandes donde la publicidad televisiva se vuelve más importante, pero que los Super-PACs están teniendo menos influencia en la campaña de lo que imaginaban los expertos. Contó que eso se debe a que los grupos-que tienen prohibido coordinar sus actividades con las campañas- pueden sólo complementar los esfuerzos de los candidatos y no siempre son capaces de compensar las malas campañas o los candidatos mediocres.
Si bien Trump está aceptando aportes individuales a través de su sitio web y ganando dinero con la venta de productos en su sitio, no pide donaciones activamente. También está poniendo en su campaña algo de su propia fortuna. Pero Nelson recalca que el magnate recaudó mucho menos dinero que los otros candidatos –apenas por encima de los u$s 21 millones hasta la fecha– debido al "espectacular" nivel de medios gratuitos que consigue en el camino.
Sanders depende de las donaciones pequeñas provenientes de seguidores individuales. En las 24 horas posteriores al cierre de la votación de New Hampshire, recibió más de u$s 6 millones. Cada donante aportó un promedio de u$s 27, muy lejos del máximo de u$s 2700 permitido por la ley federal electoral.
Erik Ericson, consultor en la lucha contra las grandes donaciones en la política y que trabaja con Sanders, afirmó que su éxito en la recaudación de fondos se basa en la sensación entre los votantes de que los aportes ya no tienen ningún efecto en la política, un clima que Sanders aprovechó. "Los votantes sienten como si quedaran al margen. Están buscando experiencias más auténticas y conexiones más auténticas con los candidatos", afirmó.

Traducción: Mariana I. Oriolo