FT: ¿qué factores pueden cambiar la sensación de que el mercado seguirá alcista en 2021?

Cualquier retraso en la vacunación contra el Covid-19 podría tener un impacto. Y si es irregular el ritmo de la recuperación económica en los próximos meses, se pondrá de nuevo el foco en la elevada carga de deuda que acumularon las empresas y los gobiernos este año.

Cuando la convicción del mercado es tan alcista, tal como ocurre ahora, es dificil para algunos inversores de largo plazo no sentir una gran inquietud.

Después de un noviembre deslumbrante para las acciones globales, el índice MSCI All World de acciones de mercados desarrollados y emergentes la semana pasada extendió su alza a niveles récord.

Lo que impulsó todo esto proviene de un consenso: las acciones subirán ante la posibilidad de que las vacunas abran las economías golpeadas por la pandemia de Covid-19, lo que liberará la demanda contenida y el ahorro de los hogares.

Si a eso se le suma el apoyo de los bancos centrales y la probabilidad de un estímulo fiscal adicional a principios del año próximo, muchos inversores ven los elementos necesarios para que el mercado registre una sólida recuperación. El estratega Ed Yardeni cree que incluso hay posibilidades de que el actual repunte dé inicio a una década de prosperidad similar a la de los "felices años veinte".

La evidencia de que toman impulso las apuestas a un rebote económico ahora se percibe en los mercados emergentes y en los precios de algunos productos básicos, dos barómetros de la confianza en que están mejorando las perspectivas económicas.

El Instituto Internacional de Finanzas señaló que en noviembre ingresaron a los mercados emergentes de acciones y de deuda capitales por u$s 39.800 millones y u$s 36.700 millones respectivamente, “el mayor flujo mensual de la historia .  Y los precios del cobre y del mineral de hierro alcanzaron la semana pasada sus niveles más altos de los últimos siete años, en medio de un alza generalizada de las materias primas.

Al mismo tiempo, últimamente se observa una amplia debilidad del dólar estadounidense en medio de expectativas de una leve suba de las tasas de interés a 10 años, y a más largo plazo, en los próximos 12 meses.

El debilitamiento de la moneda de reserva es importante para una economía global con grandes deudas nominadas en dólares. También eleva los ingresos que generan en el extranjero las empresas multinacionales con sede en Estados Unidos, y eleva las expectativas  inflacionarias.

La pregunta es ¿qué podría alterar el actual consenso del mercado para 2021?

Un punto de partida obvio es la aplicación de varias vacunas. Cualquier retraso en las vacunaciones masivas, o resistencia a las mismas, a principios del próximo año hará imposible que sea fluida la reapertura de las economías, con el potencial de que caigan las estimaciones de crecimiento y ganancias de las empresas.

Actualmente los inversores les creen a las analistas cuando éstos dicen que globalmente las ganancias de las compañías en 2021crecerán 20% conscientes ellos de que, cuando se sale de una recesión, los países más afectados suelen ser los que más se benefician.

Dentro del índice MSCI All World, las ganancias por acción que van a la zaga actualmente se encuentran 15% por debajo de la tendencia real de los últimos 10 años, según Oxford Economics. Sin embargo, esto oculta "una amplia variación a nivel de cada mercado", siendo los mercados emergentes de Europa y fuera de Asia los más rezagados.

Si es irregular el ritmo de la recuperación en los próximos meses, se pondrá de nuevo el foco en la elevada carga de deuda que acumularon las empresas y los gobiernos este año, además de los ya altos niveles que tenían.

Algunos inversores son conscientes de que tras la crisis financiera de 2008 hubo réplicas con respecto a la deuda que convulsionaron a la eurozona desde 2010 hasta 2012 y que luego se produjo una contracción del crédito en los mercados emergentes en 2013 y 2014.

Por el momento, el repunte del mercado de valores sugiere cierto grado de comodidad con los actuales niveles elevados de deuda. Esa postura se basa en las expectativas de que los bancos centrales mantengan las tasas de interés ultra bajas.

Pero los que invierten dando por sentado que habrá un rebote económico podrían en algún momento enfrentarse a un cálculo incómodo. Un crecimiento fuerte y sostenido significa tasas de interés más altas y un dólar estadounidense potencialmente más resistente.

Esto recalca la importancia de los bancos centrales y de si la Reserva Federal de Estados Unidos da señales de una estrategia de salida de su enfoque acomodaticio en cuanto a la política monetaria. Un aumento de la inflación, que muchos desestiman debido a la gran brecha de producción en muchas economías, también justificaría tasas de interés más altas. A su vez, eso reduciría la prima de valuación de las acciones de crecimiento.

"Los inversores de renta variable podrían estar buscando “tener lo mejor de los dos mundos , con la idea de que la política blanda y las vacunas pueden reactivar el crecimiento económico y las ganancias pero con las tasas sin cambios", señala Absolute Research Strategy.

Por el contrario, el crecimiento modesto y la baja inflación minorista son las consecuencias habituales de las economías con excesiva deuda. El estancamiento prolongado y los bajos rendimientos de los bonos bien podrían prevalecer una vez que la actual brisa reflacionaria disminuya.

Esto plantea un aspecto importante de lo que ha sido un año extraordinario para los mercados y la economía mundial.

La enorme cantidad de estímulos y disrupciones pandémicas abre la puerta a lo que David Bowers, cofundador de Absolute Research Strategy, denomina "una gama de resultados para los inversores de acciones que tal vez sea mucho más amplia de lo que muchos creen".

Traducción: Mariana I. Oriolo

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