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FT: las subas de los mercados tienen muchas caras

FT: las subas de los mercados tienen muchas caras

La racionalidad pierde fuerza frente a un buen símbolo. Cuando el Promedio Industrial Dow Jones _un muy criticado índice de acciones norteamericanas_ superó los 20.000 puntos, un número que no significa nada, el mundo financiero gritó de alegría pese a que los expertos de más edad afirmaban que realmente no había nada para festejar.


Sin embargo, la "recuperación Trump" es verdadera y tiene importancia. El S&P 500, un mejor índice estadounidense, subió casi 10% desde la elección. Es inevitable que un movimiento de este tamaño en tal momento se interprete mayormente como un respaldo a las políticas económicas del nuevo presidente. En un país dividido, éso importa. Sí, los mercados pueden fluctuar en una décima parte por razones irracionales u opacas. Pero la intensidad del movimiento inmediatamente después del día de la elección, en particular, le da a esta correlación una fuerte sensación de causalidad. Por lo tanto, vale la pena analizar las conexiones entre las políticas de Donald Trump y el alza de los índices. Hay cuatro interpretaciones básicas.


Todos deberíamos tener la esperanza de que la primera es cierta: que las acciones suben porque a la economía le está yendo mejor con este nuevo presidente. En este escenario, los recortes de impuestos, la desregulación y el estímulo fiscal elevarán las ganancias de las empresas y aumentarán la demanda. La renegociación proteccionista de los acuerdos comerciales no provocará un daño inmediato. Pero la economía no se sobrecalentará: ni las tasas de interés más altas ni una suba del dólar serán suficientes para revertir la expansión.


O, podría ser que el mercado esté anticipándose precisamente a una economía sobrecalentada. Las acciones, después de todo, son una forma imperfecta de seguro contra la inflación, dado que muchas compañías pueden trasladar a sus clientes los mayores costos de los insumos. Y hay razones válidas para esperar inflación. El empleo norteamericano es alto. El crecimiento de la población, bajo. La productividad no aumenta. Si se agrega a esta economía gran parte del dinero financiado con deuda, es lógico que los precios suban. Si así sucediera, los bonos y el dinero en efectivo perderían valor. Los inversores están comprando acciones anticipando eso.


U, otra vez, podría ser que concentrarse en el crecimiento económico sea no entender. Una excelente razón para tener acciones es que el gobierno va a cambiar las reglas para que los propietarios de capital se beneficien masivamente. Con esto en mente, Trump ordena rebajas a los impuestos sobre las compañías, menos regulación a las empresas y convierte su infraestructura en un masivo incentivo fiscal para los fondos privados de inversión y firma constructoras. El proteccionismo, y el desprecio por los acuerdos de seguridad multilaterales, termina siendo una fanfarronada. Trump termina siendo un republicano tradicional con hipertiroidismo. Nada de eso ayuda al ciudadano de a pie _pero, de todos modos, ¿quién se acuerda de esa gente?


Y por último, podría ser que Trump sólo colocó una cereza encima del alza del mercado que comenzó el año pasado. Los gráficos a más largo plazo sugieren eso. La victoria electoral de Trump dio un empujón a un mercado que ya venía con empuje.

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