Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

FT: el "capital especulativo" preocupa al presidente Macri

La mayoría espera que la política monetaria agresiva conduzca a una fuerte baja de la inflación en el segundo semestre. Pero si eso no ocurre, las tasas altas podrían continuar

FT: el

El ingreso de "dinero especulativo" a la Argentina preocupa a sus autoridades, en una clara señal del drástico cambio de ánimo que se produjo desde que en diciembre asumió el nuevo gobierno. Si bien la escasez de dólares era uno de los problemas más urgentes del país hace sólo seis meses, los inversores extranjeros incentivados por las recientes reformas pro mercado esta semana tuvieron prohibido, a pedido del banco central, comprar notas en moneda local. La medida se debe al temor de que la solidez del peso esté dañando la competitividad.


Frente al desafío de extinguir una inflación de 30%, el banco central subió las tasas de interés locales a 38% a principios de este año. Eso alentó un abrupto crecimiento del ingreso de dólares que ayudó a fortalecer el peso en un momento en que la mayoría de las monedas del mercado emergente se está debilitando.


"¡Cómo han cambiando los tiempos!", dijo Siobhan Morden, directora de estrategia de renta fija latinoamericana en Nomura Securities, refiriéndose a la desesperada necesidad de dólares que tenía la anterior administración populista cuando las reservas del banco central llegaron a niveles peligrosamente bajos. "Argentina todavía necesita dólares pero ahora puede darse el lujo de ser selectivo", agregó.


Morden mencionó que el gobierno nuevo del presidente Mauricio Macri se beneficia del renovado acceso a los mercados de capitales internacionales tras resolver una larga disputa legal con los acreedores holdouts en abril. Eso permitió que emitieran deuda los gobiernos nacional y provinciales, lo que junto con la cosecha de soja –que eleva las exportaciones–, alentó el ingreso de capitales que ha fortalecido el peso.


Además, los inversores aprovechando el diferencial de tasas de interés, –se endeudan a tasas bajas en una moneda para invertir a tasas más altas en otra moneda–, han acumulado gran cantidad de bonos argentinos en moneda local por primera vez en muchos años, después de que fueron levantados los controles de capitales en diciembre. Esos flujos también apuntalaron el peso, que se apreció de casi $16 por dólar en marzo a $14 esta semana.


"No podemos permitir que dos muchachos de Wall Street traigan su plata y nos pongan el carro delante del caballo", dijo Federico Sturzenegger, el presidente del banco central. "A ver si podemos acotar y que se vayan un poco los muchachos estos y nos quedamos con el tipo de cambio que queremos, que se fortalezca al ritmo de la producción, de la economía real, y no al ritmo del mundo de las finanzas, aunque en un mundo con capitales abiertos ésto a veces se complique".


Pese a las nuevas restricciones fijadas por el banco central esta semana, que vinieron acompañadas por otro recorte de las tasas de interés a 35,25%, Martin Castellano, economista del Institute of International Finance, asegura que el ingreso de capital especulativo es "un acontecimiento transitorio".


"La prioridad del banco central ahora es combatir la inflación, lo que requiere de tasas de interés elevadas," señaló Castellano. Explicó que la inflación subió en los últimos meses después de una devaluación en diciembre y subas de las tarifas de servicios públicos que alcanzaron el 500%.


Pero la mayoría espera que la política monetaria agresiva del banco central conduzca a una fuerte desaceleración de la inflación en el segundo semestre del año, lo que quitará presión al tipo de cambio. La menor inflación permitiría tasas de interés más bajas, lo que haría menos atractivo el diferencial de tasas. "El desafío podría ser más serio si la inflación no baja como se espera, lo cual podría significar tasas de interés más altas por más tiempo", agregó Castellano.


Morden contó que la mayor parte de la región tuvo que luchar contra el ingreso de capitales durante una era de la flexibilización cuantitativa, cuando las tasas de interés bajas en los mercados desarrollados provocan la búsqueda de deuda con rendimientos superiores.