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SÁBADO 25/05/2019

FMI advierte que fracasará el plan arancelario de Trump con China

Un reciente estudio concluye que las condiciones económicas son más importantes que los derechos aduaneros para subir o bajar déficits bilaterales

Liu He y Robert Lighthizer durante un encuentro con Donald Trump en la Oficina Oval en febrero

Liu He y Robert Lighthizer durante un encuentro con Donald Trump en la Oficina Oval en febrero

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que los intentos de Donald Trump por reducir el déficit comercial que mantiene Estados Unidos con China -que consisten en imponer primero aranceles y luego iniciar negociaciones- están condenados al fracaso.

Las condiciones económicas generales son más importantes que los aranceles o acuerdos comerciales cuando se trata de provocar un aumento o una disminución de los déficits bilaterales, señala un informe del FMI dado a conocer ayer. El documento agrega que el país que fija derechos aduaneros elevados a un socio comercial logra pocos efectos sobre su propia balanza comercial total.

En cuanto a Estados Unidos, el FMI sugirió que la decisión del presidente norteamericano de imponer aranceles específicos a China el año pasado no servirá mucho para reducir su déficit comercial con Beijing, pero podría alentar a las compañías estadounidenses a comprar productos a otros países y no a China.

El estudio, basado en las variaciones de los patrones comerciales registradas en 63 países a lo largo de dos décadas desde 1995 a 2015, llega en un momento sensible para las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China y demuestra que el FMI está dispuesto a usar su publicación de bandera Panorama Económico Mundial para recalcar las conclusiones que enojarán a Washington, su mayor accionista.

El informe se dio a conocer en el día en que Liu He, vicepremier de China, inició la última ronda de negociaciones en Washington con Robert Lighthizer, el representante de Comercio norteamericano, y con Steven Mnuchin, el secretario del Tesoro.

Se observa un mayor optimismo en torno a las conversaciones dado que se centrarán en temas vinculados con implementación y cumplimiento, pero el análisis del FMI sugiere que cualquiera sea la resolución, ésta no cambiará en esencia los resultados comerciales de ninguno de los dos países.

La conclusión del FMI de que las tendencias económicas son más importantes para las balanzas comerciales concuerda con los últimos datos de Estados Unidos, que mostraron que su déficit con China subió u$s 43.600 millones a u$s 419.200 millones el año pasado cuando comenzó su guerra comercial.

El FMI señaló que el crecimiento del déficit de cuenta corriente norteamericano no proviene del comercio injusto que mantienen otros países con Estados Unidos, tal como a menudo afirma Trump, sino mayormente del deseo de los estadounidenses de gastar.

"Para decirlo de manera sencilla, Estados Unidos estaba gastando más de lo que produce, por lo que tenía que importar más productos de sus socios comerciales", señala el capítulo analítico del Panorama Económico Mundial.

El estudio concluye que los países no pueden hacer mucho para modificar los déficits comerciales bilaterales sin cambiar su déficit comercial total, por ejemplo con una política fiscal más restrictiva, lo opuesto a la política económica de la administración Trump.

"Los grandes cambios en las balanzas comerciales totales tienden a ir en línea con cambios similares en las relaciones comerciales bilaterales del país, si bien lo opuesto no sucede", señala el informe. En cambio, agregó, la balanza de cuenta corriente con otros países tiende a compensar cualquier variación específica con algún otro país si las condiciones económicas son estables.

En un informe más detallado del efecto de las barreras comerciales, el FMI señala que las subas de los aranceles probablemente tengan un efecto mayor hoy que en los noventa porque la creación de las cadenas de abastecimiento globales y regionales amplificó sus efectos perjudiciales dado que los productos cruzan fronteras con mayor frecuencia durante el proceso de producción.

La rebaja de los derechos aduaneros elevaron la eficiencia global desde mediados de los noventa, afirma, y si China no hubiera disminuido sus aranceles tanto como lo hizo después de ingresar a la Organización Mundial de Comercio en 2001, el déficit bilateral estadounidense habría sido de u$s 30.000 millones, o cerca de 12% superior al que hubo entre 2010 y 2015.

El FMI concluyó que la evidencia demuestra "un fuerte argumento para bajar los aranceles", lo que impulsaría el comercio, la producción, la productividad y el empleo".

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