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Estados Unidos evalúa el lanzamiento de bonos soberanos con vencimiento a 50 y 100 años

El Tesoro pidió a bancos colocadores de deuda pública que midan el interés por papales de larguísimo plazo. Los analistas del mercado tienen más dudas que certezas

Estados Unidos evalúa el lanzamiento de bonos soberanos con vencimiento a 50 y 100 años

Un club de importantes banqueros, inversores y funcionarios del Tesoro se reunirán esta semana para conversar sobre los planes de endeudamiento que tiene el gobierno norteamericano.

El Treasury Borrowing Advisory Committee se reúne trimestralmente para conversar con los altos funcionarios del gobierno sobre la mejor manera que tiene Estados Unidos para financiar su déficit presupuestario. Está compuesto por altos ejecutivos de hedge funds como Brevan Howard y Citadel, bancos incluyendo a JPMorgan y Goldman Sachs y grandes grupos de inversión entre ellos BlackRock y Prudential.

Probablemente esta semana también deliberarán sobre la emisión de deuda del gobierno "ultra larga". El Tesoro el mes pasado pidió a los bancos colocadores de bonos del gobierno que midan el interés por la deuda con vencimiento a 40, 50 o incluso 100 años.

Se cree que probablemente el nuevo vencimiento de un bono del Tesoro será 50 años, dado que cualquier cantidad de años menor podría canibalizar gran parte de la demanda de la deuda del Tesoro a 30 años, y un "bono centenario" es un paso más grande y más complicado. Sin embargo, muchos inversores, analistas y banqueros no creen que las ventas de deuda ultra larga finalmente se materialicen, al menos durante un largo tiempo.

"Al fin del día es decisión del secretario del Tesoro. Es llamativo y algo sencillo, así que podrían hacerlo... Pero hay muchas preguntas serias y ninguna de las respuestas está realmente a favor de hacerlo", dijo Amar Reganti, estratega de GMO, la administradora de activos con sede en Boston y ex subdirector de la Oficina de Gestión de Deuda del Tesoro.

Frente a eso, emitir bonos a vencimientos ultra largos tiene lógica. Los costos del endeudamiento soberano a largo plazo son excepcionalmente bajos, una tanda de países europeos ya han lanzado ese tipo de deuda en los últimos años para congelar tasas bajas.

El rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años –los de mayor vencimiento en Estados Unidos– es inferior a 3%, comparado con su promedio de largo plazo de 6,8%. Los bonos ultra largos probablemente sólo cuesten levemente más, y los analistas predicen que un bono a 50 años rendiría aproximadamente cerca de 3% a 3,25%.

"Si yo fuera el gobierno querría emitirlo", dijo Karyn Cavanaugh, estratega de mercado en Voya. Se pueden garantizar tasas bajas y "matarse de risa cada vez que vayan al banco, pagándole durante 50 años".

También elevaría el vencimiento promedio del stock de deuda del gobierno norteamericano, que se encuentra entre los más bajos del mundo desarrollado. El vencimiento medio ponderado del mercado del Tesoro es de sólo 5,7 años, mientras el mercado de bonos del gobierno japonés, el único que tiene tamaño similar al estadounidense, es de 6,8 años . En el caso del mercado de bonos emitidos por el Reino Unido, se acerca a los 15 años.

Los bonos del gobierno norteamericano a más largo plazo podrían también ser una bendición para las empresas del país, que usan los rendimientos como referencia de precio para sus propios programas de endeudamiento a largo plazo. Los inversores institucionales como los fondos de pensión o aseguradoras, podrían también darle la bienvenida a los bonos ultra largos que se encuadran mejor con la naturaleza larga de sus obligaciones.

Sin embargo, hay muchos obstáculos. El Tesoro norteamericano es una institución conservadora, y sus funcionarios de gestión de deuda toman muy seriamente la posición de los bonos soberanos estadounidenses como pilar previsible del sistema financiero global. La mayoría de otros países que han emitido bonos a más de 30 años lo hicieron aprovechando una oportunidad –un comportamiento repugnante para los funcionarios del Tesoro.

El Tesoro podría empezar a emitir bonos ultra largos, aseguran los analistas, sólo si está convencido de que existe un interés sólido y perdurable por las ventas "regulares y previsibles" de suficiente tamaño. Y eso sigue siendo incierto.

La pregunta si emitir bonos ultra largos ya se ha debatido al menos tres veces en el Tesoro desde 2009, siendo la más reciente en 2014. Pero nada surgió de eso, debido al temor de que la demanda de los inversores sea variable y los costos para los contribuyentes sean mayores que los beneficios. Poco ha cambiado realmente desde entonces, aseguran los estrategas de renta fija.

Además, el principal ímpetu para que la administración Trump rompa con la convención del Tesoro parece apuntar a financiar un fuerte gasto de infraestructura. Sin embargo, eso ahora parece menos probable, dado que el foco del gobierno está girando hacia incentivar al sector privado a que invierta en infraestructura a través de beneficios fiscales, y el cuestionable apoyo del Congreso a un plan de gobierno que hará descalabros en el presupuesto.

Sin embargo, empezar con un programa de venta de bonos soberanos ultra largos constituiría un triunfo pequeño pero sencillo para una administración escasa de logros en sus primeros 100 días en el poder. Si el secretario del Tesoro Steven Mnuchin está decidido a impulsarlo, se tolerará cualquier duda que exponga el staff.

"El personal hará una recomendación, pero luego decide el secretario del Tesoro, y el staff lo implementa", dijo Reganti de GMO.

Incluso entonces, es probable que los resultados de eso tarden mucho más tiempo de lo que imagina la administración. Estados Unidos sólo emitió su primera nota a tasa flotante en 2014, pero requirió varios años de deliberaciones. Si bien la emisión de bonos largos es menos complicada, el trabajo que implica pondrá al límite un departamento que sigue severamente corto de personal, con posiciones clave aún sin cubrir.