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Escalada de la guerra comercial entre EE.UU. y China sacude los mercados

Las empresas estadounidenses temen que el daño que provoque la batalla arancelaria contrarreste los beneficios del auge económico

Escalada de la guerra comercial entre EE.UU. y China sacude los mercados

La escalada de la guerra comercial entre Donald Trump y China sacudió los mercados globales, al mismo tiempo que las multinacionales estadounidenses advierten que su impacto podría ser mayor a los beneficios de los recortes tributarios. Además, algunos republicanos expresaron sus temores a las consecuencias políticas de la disputa.

La probable implementación de aranceles sobre otros u$s 200.000 millones de importaciones provenientes de China, anunciada el martes, inquietó a los inversores que mayormente hasta ahora habían ignorado los bombardeos de la batalla comercial entre las dos economías más grandes del mundo. Por el contrario, estaban concentrados en la solidez de las ganancias de las compañías y en la economía en general.

"Hasta ahora veíamos a los inversores pasar por alto cada una de las amenazas o implementación de los aranceles," dijo Kristina Hooper, estratega jefe del mercado global en Ivesco. "La reacción de la semana pasada fue muy breve y el foco enseguida volvió a los resultados de las compañías. No sé si esta vez será tan fácil volver otra vez a poner el foco en los resultados", agregó.

Andrew Brenner, director de renta fija internacional en National Alliance Securities, agregó: "Los mercados se esfuerzan todo lo que pueden en ignorar los temas relacionados con el comercio internacional, pero hay que preguntarse cuánto tiempo más puede durar esto".

En Nueva York, el S&P 500 cayó 0,7% a 2.774 con algunos sectores y acciones individuales llevándose la peor parte. Los fabricantes de chips desde Nvidia hasta NXP se vieron perjudicados por el temor a una represalia por parte de China, y las empresas industriales incluyendo Boeing y Caterpillar también se vieron fuertemente golpeadas.

"Estamos viendo un tira y afloja entre la política y la economía", señaló David Lebovitz, estratega de mercado global en JPMorgan Asset Management.

La posibilidad de una guerra comercial sostenida también inquieta a los mercados de materias primas, donde los precios del cobre y del zinc tocaron los pisos de este año. La soja, la mayor exportación agrícola de EE.UU. a China, cayó 2% en Chicago, lo que lleva su retroceso a 20% desde principios de junio y el nivel más bajo desde 2008.

"Este no es un mercado basado en los fundamentals; es un mercado político", dijo Dan Basse, presidente de la consultora AgResource. "La última salva comercial lanzada por Trump sólo empeora el panorama. Ahora parece que esto podría ser una prolongada guerra comercial".

La reacción del sector manufacturero fue rápida, dado que las cámaras empresarias desde la Asociación de Fabricantes de Equipos hasta el Consejo del Sector de Tecnología Informática advirtieron que no habrá ganadores en la guerra comercial. "Esos aranceles están borrando muchos de los beneficios económicos derivados de la reforma tributaria del año pasado," dijeron desde la Asociación de Fabricantes de Equipos.

Algunas empresas industriales dijeron que todavía no terminaron de estudiar la larga lista de productos a los que apuntan los aranceles que hizo circular la administración. Quieren evaluar el impacto en sus complejas cadenas de abastecimiento globales.

"Tenemos que estudiar todas esas acciones en su totalidad incluyendo los anunciados aranceles al acero y aluminio a México, Canadá y Europa, las acciones en represalia específicas de cada país, el Nafta 2.0, las negociaciones con China y la investigación del Artículo 232 en cuanto a los autos y autopartes", dijeron desde GM.

En Ford afirmaron: "Es esencial que los gobiernos trabajen juntos para bajar, y no subir, las barreras al comercio".

El impacto de las amenazas de aranceles, o de los aranceles realmente aplicados, que sienten los clientes hasta ahora ha sido "muy variado", dijo Bill Demchak, CEO de PNC Financial Services, con casa central en Pittsburgh. "Los clientes del acero están felices, pero tenemos clientes de autos dispersos por todas partes, explicó". Sin embargo, contó que los recortes de impuestos a las sociedades y los costos de la energía baratos estaban alentando a algunos clientes a trasladar nuevamente la producción a EE.UU.

Chip Bergh, CEO de Levi Strauss, dijo a los analistas el martes que la compañía está "planificando para que suceda lo peor pero espera lo mejor", y que ya cuenta con una cadena de abastecimiento global diversificada donde ningún país representa más del 20% del producción. "La economía globalmente está realmente bien, y todo esto se podría interrumpir con una escalada de guerras comerciales", señaló advirtiendo que las compañías tendrían que trasladar los mayores costos a los consumidores.

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