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Es ilógico que EE.UU. enfrente a Beijing en temas comerciales

La dependencia mutua se debe a que los estadounidenses tomaron deuda a tasas de interés muy bajas para comprar los artículos baratos que producen los asiáticos

Es ilógico que EE.UU. enfrente a Beijing en temas comerciales

¿Tiene alguna lógica pelearse con tu mayor acreedor y socio comercial? Esa es una de las preguntas más fascinantes que surgen frente a la perspectiva de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.
Durante la campaña, el hombre que pronto dominará la principal moneda de reserva del mundo amenazó con bautizar a China "manipulador de divisas" y con fijar aranceles punitivos para disminuir el superávit comercial bilateral del país con EE.UU., que es cercano a u$s 400.000 millones.

Dado que las reservas chinas de moneda extranjera ascienden a u$s 3,1 billones, mucho de lo cual está invertido en el mercado de bonos del Tesoro norteamericano, hay margen para una devastadora acción de represalia por parte de China que pueda desestabilizar los mercados globales de bonos y provocar un serio daño a la economía mundial.

La naturaleza de esta dependencia mutua es que los estadounidenses, en efecto, han tomado deuda de los chinos mucho más pobres a tasas de interés extremadamente bajas para comprar los artículos baratos que ellos producen. Sin embargo, los beneficios de este subsidio al consumidor norteamericano se recibieron a costa de perder puestos de trabajo en industrias maduras en todo Estados Unidos.

Esta perversa consecuencia de la globalización fue tan central en el atractivo electoral de Trump que es difícil imaginar que ahora retroceda y no tome medidas de algún tipo en contra de los chinos. Por lo tanto, el riesgo de que Beijing busque sabotear el mercado de bonos del Tesoro norteamericano, inundando el mercado con sus títulos de deuda, merece un análisis.

Ya antes se sugirió en los medios estatales chinos que su arma financiera debería usarse para influir en la política estadounidense, en especial en respuesta a la venta de armas a Taiwan. Tal política haría caer el dólar y subir las tasas de interés, por lo que podría amenazar a EE.UU. con una recesión. Sin embargo, eso también provocaría fuertes pérdidas a las inversiones de China nominadas en dólares.

Y sería problemático encontrar otro lugar para colocar el dinero. Los bonos soberanos recién emitidos en Europa y Japón son mayormente absorbidos por los programas de compras de activos del Banco Central Europeo y del Banco de Japón. Y lo que es más importante, con el crecimiento económico global anémico y la economía china esforzándose para abordar los problemas de la inversión excesiva y el espiral de deuda privada y pública, invocar una guerra fría económica sería monumentalmente peligroso para China y el resto del mundo.

El departamento de defensa norteamericano sopesó estos riesgos y no los encontró alarmantes. En un informe de 2013, concluyó que el uso de los bonos del Tesoro de EE.UU. como herramienta coercitiva tendría impacto limitado y dañaría más a China que a Norteamérica. Dado el tamaño de este mercado de casi u$s 14 billones, y los ahorros globales disponibles para brindar fuentes alternativas de financiación para el déficit presupuestario estadounidense, ésto tiene cierta verosimilitud. Sin embargo, en un mundo de tasas de interés súper bajas, donde los bancos centrales sistemáticamente han manipulado los mercados de bonos, se ha formado una burbuja de bonos. Por consiguiente, los precios actuales de los títulos de deuda son inusualmente vulnerables. Y, después de la victoria de Trump, los mercados norteamericano y global de bonos se han convertido en un lugar aún más peligroso.

Por supuesto que la retórica de campaña es una cosa, el cargo presidencial es otra. Por el bien de EE.UU. este maestro de la negociación debería instrumentar un buen acuerdo comercial con China. La dificultad es que los chinos, que son testarudos, tienen gran experiencia en sellar negocios. Y una guerra comercial probablemente fortalezca a los intransigentes de Beijing que se oponen a la liberalización del mercado de capitales que muchos en Occidente querrían ver.

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Comentarios1
demian baus
demian baus 17/11/2016 12:05:40

Trump lleva todas las de perder si quiere desactivar el monumental offshoring-outsourcing que contruyo con Asia en las ultimas dos decadas. Solo a traves de acciones belicas podria lograrlo, deberia invertir per ser en tecnologia propia sin mas