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En la FED señalan que la regla Volcker perjudica a los bancos

El ex encargado de la supervisión funanciea de la FED (Reserva Federal), Daniel Tarullo, a pesar de defender el amplio impulso de la regulación posterior a la crisis, declaró que hay margen para reformar la denominada regla Volcker (que limita las actividades de riesgo de los bancos) porque está dañando las actividades de creación de mercados.

El funcionario se fue de la institución el miércoles, tras ocho años en los que se ganó la reputación como un sólido impulsor y actor clave en la intensificación de los requisitos reglamentarios luego de la crisis financiera.

En un discurso en el que expresa sus palabras de despedida, Tarullo advirtió que sería "trágico" que las lecciones de la crisis se olvidaran apenas aparezcan propuestas de desregulación por el sector, y agregó que era fundamental "mantener el sólido régimen de capital".

"Dado el sano aumento del financiamiento en los últimos años y los niveles récord de ganancias de los bancos comerciales registrados en 2016, parecería un exceso considerable reclamar que el nuevo sistema regulatorio está coartando ampliamente al sistema bancario o la economía", sostuvo Tarullo en un discurso en la Universidad de Princeton.

Las observaciones de Tarullo llegaron mientras el presidente Donald Trump renovaba sus ataques al régimen Dodd-Frank el martes y prometía un "recorte muy importante" en las reglas como parte de sus esfuerzos para aliviar la carga regulatoria que pesa sobre el sector financiero y otros sectores de la economía.

Una pregunta clave más allá del ámbito de cualquier cambio legislativo -que muchos lobistas consideran improbable en un futuro cercano- es la identidad del próximo jefe de la Reserva Federal. La administración de Trump intentó identificar un nuevo vicepresidente de supervisión de la Fed, para que ocupe un cargo que Tarullo desempeñó sin el título formal.

Tarullo insistió en que ni los reguladores ni los legisladores deberían aceptar ningún cambio en el régimen de capital impuesto a los bancos más importantes si la reforma "debilitaría efectivamente ese régimen".

Pero abrió la puerta a una serie de ajustes, reconociendo que la novedad de muchas regulaciones, incluidas las que aplicaban la ley Dodd-Frank, implicaban que "se garantizaría un recalibrado y una reconsideración conforme a la experiencia".

Uno de los aspectos clave de la controversia es la regla Volcker, una medida profundamente impopular entre los principales bancos, que tiene como objetivo impedir que los bancos utilicen el dinero de los accionistas para realizar operaciones arriesgadas por cuenta propia.

"Varios años de experiencia me han convencido de que tiene sentido la afirmación de muchas empresas de que, tal como se redactó y aplicó, la regla Volcker es demasiado complicada", señaló Tarullo. "Aunque las pruebas siguen siendo más anecdóticas que sistemáticas, quizá estén teniendo un efecto nocivo en la creación de mercados, especialmente en algunos problemas menos líquidos".

Entre los problemas figuraban la intervención de cinco organismos diferentes en el cumplimiento de las disposiciones, dificultades para determinar si se trataba de operaciones de creación de mercados legítimas y la aplicación de la norma a un grupo de bancos más amplio de lo necesario.

Tarullo también señaló posibles cambios en el régimen de pruebas de esfuerzo de la FED, que ahora desempeña un papel central en la regulación bancaria de Estados Unidos.

Sostuvo que podría llegar el momento en que la FED frenase las quiebras de bancos sobre la base de factores meramente "cualitativos", un componente de la prueba que llevó a fracasos importantes en los últimos años. Esto "debería aliviar el temor de los bancos a recibir objeciones a sus planes de capital que sean muy públicos y difíciles de anticipar por completo", sostuvo Tarullo.

En su última carta anual a los accionistas, Jamie Dimon, presidente y director ejecutivo de JPMorgan Chase, señaló que era hora de buscar formas de aliviar la carga reglamentaria que pesa sobre los grandes bancos, y sostuvo que el régimen "es innecesariamente complejo, costoso y, a veces, confuso".