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Empieza a quebrarse el hielo en Venezuela

Empieza a quebrarse el hielo en Venezuela

Venezuela es el gran fracaso del hemisferio occidental. Este país grande, al parecer moderno, rico en recursos y a tres horas en avión de EE.UU. está al borde del derrumbe económico y político, del default financiero y de una crisis humanitaria.

La falta de artículos básicos y medicamentos conduce a protestas y saqueos. Por la escasez de moneda extranjera, priorizada para pagar deudas con el extranjero, se importó 40% menos el año pasado, según el Bank of America Merrill Lynch. La producción de petróleo está cayendo y la falta de energía llevó al gobierno a reducir su semana laboral a dos días. Se calcula que la inflación superará el 450% este año, y casi 2000% en 2017, mientras la economía se contrae un 8%.

¿Cuánto tiempo más puede continuar este triste estado de las cosas? Más de dos terceras partes de los venezolanos sostienen que el presidente Nicolás Maduro debería ser relevado de sus deberes. En cambio, él se atrinchera. La semana pasada, declaró el estado de emergencia por 60 días, extendible hasta 2017, supuestamente para proteger al país de amenazas anónimas. En otra medida defensiva. ordenó al ejército que continúe las maniobras. Tal como dijo un oficial de inteligencia de Estados Unidos, "Se escucha crujir el hielo".

El futuro es sombrío. La popularidad de Maduro cayó a 26% y hay persistentes rumores de un golpe. Es por eso que quizás Maduro asumió poderes de emergencia para demostrar que tiene el control. También se habla de intranquilidad entre los oficiales del ejército de mediano rango. Eso, a su vez, podría explicar las maniobras militares que ordenó Maduro, porque interrumpiría cualquier plan subversivo. Todo es posible en el nido de escorpiones que es gobierno venezolano, repleto de hechos de corrupción e intereses especiales.

Las potencias extranjeras están interesadas en promover la estabilidad en un país que alberga las reservas de petróleo más grandes del mundo. Un camino debería incluir la condena internacional –en especial por parte de las organizaciones latinoamericanas regionales– a la subordinación del poder judicial por parte del poder ejecutivo. Por ejemplo, la Corte Suprema controlada por el gobierno anuló leyes promulgadas por la Asamblea Nacional controlada por la oposición. Si es posible que haya cooperación en este país tan polarizado es otra cuestión, aunque el Vaticano podría involucrarse como lo hizo en Cuba.

También debería haber presión internacional para que Venezuela siga el debido proceso que permite la realización del referéndum revocatorio. Para dar comienzo a esta iniciativa, que podría remover a Maduro y llamar a elecciones, se necesitan 200.000 firmas. La oposición ya reunió 1,8 millones, pero el vicepresidente Aristóbulo Isturiz dijo: "Maduro no será derrocado por un referéndum porque no habrá referéndum".

China, que otorgó préstamos a Caracas por más de u$s 65.000 millones a cambio de entregas de petróleo, podría participar. Habiendo prorrogado algunos de los vencimientos de esos créditos, los funcionarios en Beijing sostienen que esperan que "Venezuela pueda manejar adecuadamente" su actual situación. Un referéndum es una manera de hacer eso. Después de todo, es un proceso que hasta Hugo Chávez permitió.