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Emmanuel Macron se convirtió en una aparición providencial en Francia, el único que cuenta con un mensaje optimista

Un político que programó su ascenso a la perfección. Si las encuestas de intención de voto son correctas, será elegido presidente de Francia el domingo próximo

Emmanuel Macron se convirtió en una aparición providencial en Francia, el único que cuenta con un mensaje optimista

En agosto de 2014, mientras Emmanuel Macron andaba en bicicleta por la costa norte de Francia cerca de Le Touquet, donde su esposa tiene una casa, recibió una llamada del Palacio del Elíseo. Dos meses antes, había discutido con el presidente socialista François Hollande, que se había negado a darle a su asesor económico de 36 años un cargo ministerial tras una reorganización del gobierno. Con la intención de dejar la política, Macron renunció para armar una empresa en el sector de educación.

"Preferí estar solo, ser empresario y enseñar", recuerda en su libro Revolution. "No pensaba volver".

Pero ese día de verano, su antiguo jefe le ofreció el ministerio de Economía, un puesto que los presidentes Valéry Giscard d’Estaing, Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy habían desempeñado antes de él. Así que Macron regresó.

El nombramiento fue uno de los muchos momentos de suerte que han llevado a este novato político tan cerca de la presidencia. Macron ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales con 24% de los votos, frente a Marine Le Pen, la líder de extrema derecha que enfrentará en una segunda vuelta este lunes.

Liderando un naciente movimiento político llamado ¡En Marcha!, que insiste no es de derecha ni de izquierda, ha pulverizado a un partido socialista dividido y eliminado al candidato republicano de centro-derecha François Fillon, que sigue envuelto en un escándalo de malversación de fondos.

En un país hipnotizado por el espectáculo de la decadencia nacional y traumatizado por los ataques terroristas islamistas, Macron ha optado por hacer una campaña optimista prometiendo reformas económicas de gran alcance. Y si las encuestas de opinión son correctas, será elegido presidente con cerca del 60% de los votos el domingo, dejando atrás la ola populista que llevó a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y que impulsó el apoyo al Brexit en el Reino Unido.

El ascenso de Macron ha sido uno de éxito académico y particular sincronización. Creció en una familia de clase media en la tranquila ciudad norteña de Amiens. En la escuela, el rubio de ojos azules "Manu" era un nerd, a menudo se quedaba en el aula para charlar con los profesores. Conoció a su futura esposa, Brigitte Trogneux, 24 años mayor que él y madre de tres hijos, en un liceo católico privado donde enseñaba teatro y literatura. Se casaron en 2007.
Sus amigos de la universidad de París recuerdan a un estudiante con una vida intelectual rica. Además de la ENA, la institución de élite que prepara a los altos funcionarios, sus años de formación incluyeron una maestría en filosofía y un periodo como asistente del filósofo Paul Ricoeur. Su encuentro con Michel Rocard, el fallecido primer ministro reformista socialista, moldeó su pensamiento político liberal.

"De Rocard adoptó la creencia de que el Estado tiene un papel que desempeñar en la economía, pero no puede hacerlo todo; que se necesitan implementar políticas pro-negocios antes de redistribuir; y que los beneficios no son lo suficientemente eficaces para corregir las desigualdades"‘, contó Marc Ferracci, economista de Sciences Po y amigo de Macron.

El candidato pertenece a una generación que ha visto el ascenso y luego la normalización de la extrema derecha. Era pasante en la embajada de Francia en Nigeria cuando se enteró de que Jean-Marie Le Pen, padre de Marine, inesperadamente había llegado a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales contra Chirac en 2002.

Seis años más tarde, Macron se incorporó a Rothschild, el banco de inversión, por recomendación de un poderoso ex alumno de ENA. Se ganó el respeto de sus colegas y ¥2,9 millones de euros por haber asesorado a Nestlé en su adquisición de una unidad de Pfizer en 2012. En su tiempo libre, ayudó a la campaña para la nominación presidencial socialista de Hollande, antes de que el favorito, el ex jefe del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn, se retirara después de ser detenido en Nueva York en 2011.

Para el verano de 2015, se había convertido en una figura popular y enemigo de su propio bando, criticando regularmente la semana laboral de 35 horas, el impuesto sobre la riqueza y los privilegios de una casta de políticos y economistas. Después de las dolorosas negociaciones para aprobar en el Parlamento una ley de desregulación, Macron comenzó a planificar un partido nuevo, recordó Jean Pisani-Ferry, asesor económico del candidato.

Macron empezó ¡En Marcha! en abril del año pasado, renunció al gobierno en agosto y anunció su candidatura presidencial en noviembre.