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El viaje de la llama olímpica hacia Rio de Janeiro refleja el sinuoso camino de Brasil

El recorrido de la antorcha, que viajó por todo el país, es espejo de la tensión que vive la primera democracia de un mercado emergente que es sede de los Juegos Olímpicos

El viaje de la llama olímpica hacia Rio de Janeiro refleja el sinuoso camino de Brasil

Hoy la llama olímpica finalmente llegará al Estadio de Maracaná en Rio de Janeiro para la ceremonia de inauguración de los Juegos 2016. Marcará así el fin de su épica y tumultuosa odisea de 19.000 kilómetros que recorrió todo Brasil.

Mientras el miércoles la antorcha ingresaba en la ciudad anfitriona, la policía usaba granadas aturdidoras y gases lacrimógenos para liberar el camino, quitando del paso a quienes enojados protestaban por el elevado costo que significa ser sede de los Juegos Olímpicos.

Es un trayecto que reveló los desafíos que enfrenta la primera democracia del mercado emergente en ser anfitriona del evento –una historia de emocionante idealismo y demoledora decepción, auge y decadencia económica, innovación y caos.

En junio, en un momento bizarro pero extrañamente poético, mientras la antorcha circulaba por la ciudad de Mossoró, ubicada en el noreste de Brasil, una anciana atravesó la multitud con una escoba en la mano y encendió sus cerdas con el fuego de la llama olímpica. "La antorcha, la antorcha", decía mientras corría entre los espectadores que la alentaban llevando la escoba encendida.

Inconcientemente repitió el mito griego del origen de la tradición de la antorcha olímpica; el momento en que Prometeo roba fuego del dios Zeus para compartirlo con la humanidad.

Hasta es simbólica la producción de la antorcha de Rio 2016, o mejor dicho de las 12.800 antorchas que se hicieron para el evento. Al igual que la propuesta de Rio en 2009 para albergar los juegos, el diseño de la antorcha fue extremadamente ambicioso, quizás demasiado. Creada por el estudio Chelles & Hayashi de San Pablo, la antorcha se alarga 5,5 centímetros cuando pasa de un portador a otro.

En la cresta del auge global de los commodities y en camino a registrar su mayor crecimiento en décadas, el Brasil de 2009 quería mostrar al mundo un Brasil diferente. Sin embargo, para gran consternación del comité, el diseño de Chelles era tan innovador que Brasil no tenía ni las máquinas ni el know-how técnico para fabricarla. El contrato fue para el grupo de ingeniería español Recam Làser, que construyó las antorchas en Barcelona.

"Quizás sea la primera y última vez que una antorcha no se fabrica en el país anfitrión", aseguró Pere Barrios, fundador de Recam. En los siete años que tuvo Brasil para preparar los juegos, el país pasó de ser el mimado del mercado emergente a un caso perdido económico, inmerso en la peor recesión de su historia. Los economistas sostienen que el partido de los Trabajadores de Dilma Rousseff –la presidenta suspendida en sus funciones por un proceso de juicio político– no hizo las reformas necesarias durante los años de auge para elevar la productividad, lo que habría permitido que la industria prospere y, quizás, hubiera podido fabricar su propia antorcha.

Bajo la mirada de los guardias de seguridad, la llama olímpica empezó su recorrido por 500 ciudades en Brasil. La ceremonia del paso de la antorcha incluía a una jaguar, que luego fue abatida con un tiro cuando trató de escapar, lo que provocó quejas en todo el mundo.

En Angra dos Reis en Rio, los medios locales informaron que un grupo de personas hasta logró robar la antorcha por un breve período y apagar el fuego en el medio de protestas. Si Brasil es sede de los Juegos Olímpicos para que el mundo lo tome con seriedad, fracasó espectacularmente, aseguran los críticos, refiriéndose a la serie de problemas que tiene Río como la contaminación, delincuencia, e infraestructura deficiente.

Otros no opinan lo mismo."Brasil era un país serio en 2009, y todavía lo es," dijo Paulo Sotero, director del Instituto Paulo del Centro Wilson, agregando que el país hizo notables progresos durante los últimos siete años, en particular en la lucha contra la corrupción. "Por eso, se merece una medalla de oro".
Después de las excentricidades del recorrido que hizo la antorcha y el subibaja que ha sido Brasil desde 2009, la ceremonia de inauguración quizás sea una decepción. Pero para Barrios, el fundador de Recam Laser, quizás sea un momento de orgullo.

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