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El populismo no representa un gran problema para Europa

La mayor amenaza actual para la Unión Europea (UE) son la desconfianza y el desacuerdo que dividen a los gobiernos nacionales y a sus votantes

El populismo no representa un gran problema para Europa

A los ojos de muchos comentaristas angloamericanos, el populismo anti establishment es la principal amenaza a la estabilidad macroeconómica y política de Europa continental. Las fuerzas que llevaron al Reino Unido a abandonar la UE y que eligieron a Donald Trump como presidente de EE.UU. son capaces de hacer similar estrago en las democracias europeas, aseguran.

Sin embargo, no lo ven así los políticos, banqueros centrales, economistas y empresarios de la UE. En un foro de finanzas organizado por la consultora Ambrosetti sobre la orilla del Lago Como el fin de semana pasado, gran parte de la discusión se centró en la teoría de que el populismo es un problema menor que la desconfianza y el desacuerdo que dividen a los gobiernos nacionales de la UE y sus votantes.

El argumento de que el populismo está perdiendo potencia se basa en parte en que el resultado del referéndum por el Brexit y la victoria de Trump no estimularon a la oposición del establishment político de Europa sino que inocularon al establishment, y a muchos votantes, contra el contagio angloamericano. Salvo en Italia, el apoyo público a la UE y al euro en general es más fuerte en todo Europa ahora que antes del referéndum británico.

Incluso en Italia hay señales de que el Movimiento Cinco Estrellas anti establishment, que compite en las elecciones de principios de 2018, está moderando su compromiso de abandonar el euro. En la mayor parte de Europa la recuperación económica está tomando forma, y el desempleo de la eurozona está en su nivel más bajo en ocho años.

Los resultados electorales no sugieren que el populismo esté arrasando con todo lo que tiene por delante. Podemos, el partido español de extrema izquierda, perdió terreno en una elección general después de la votación por el Brexit. Un candidato de extrema derecha no logró ganar las elecciones presidenciales de Austria en diciembre. Tampoco hubo avances de la extrema derecha en las elecciones legislativas de Holanda.

Marine Le Pen del partido Frente Nacional de extrema derecha podría llegar a una segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Francia, pero las encuestas sugieren que no ganará el 7 de mayo frente a Emmanuel Macron, un candidato independiente de centro. En cuanto a las elecciones parlamentarias en Alemania en septiembre, muy pocos –si no ninguno– de los participantes de la conferencia mostraron preocupación por el partido populista de derecha Alternativa para Alemania, cuyo respaldo está en baja.

Pese a esas tendencias, el paisaje de Europa no está soleado en forma uniforme. Si la crisis de la eurozona expuso una brecha entre los estados acreedores del norte y los estados deudores del sur, ahora hay fricciones en cuanto a la democracia y el estado de derecho entre los Estados fundadores de la UE en Europa occidental y los países del centro y este de Europa, especialmente Hungría y Polonia.

Esas fricciones podrían agudizarse cuando la UE redacte su presupuesto 2012-27. Los países del oeste de Europa tienden a ser aportantes netos mientras que los Estados del este son beneficiarios netos. Las peleas más reñidas de la UE en general son sobre dinero. Sin embargo, se puede decir que hay un riesgo mayor en el horizonte: las disputas sobre presupuestos y recaudación distraerán a los gobiernos de la exhaustiva revisión de las prioridades del gasto.

También prevalecen las tensiones entre Alemania, Holanda y otros países que exigen la estricta observancia de las normas europeas de disciplina fiscal, y los estados del sur, que las consideran demasiado estrictas. Alemania resistirá la presión por la flexibilidad fiscal y una unión bancaria total mientras sospeche que Francia e Italia están poco entusiasmados con la reforma económica y la reducción de deuda. Para que eso cambie, Francia e Italia deben elegir gobiernos reformistas que, por una vez, cumplan con sus promesas. Luego, si el populismo realmente es una amenaza decreciente, las perspectivas de la UE podrían brillar en los próximos 12 meses más allá de las oscuras expectativas de 2016.