Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

El nuevo año llegó con viejos problemas y renovados conflictos para los mexicanos

Los anuncios de retiro de inversiones de empresas a instancias de Trump, la crisis económica y las protestas callejeras amenazan a un débil Peña Nieto

El aumento del precio de los combustibles caldeó los ánimos en México

El aumento del precio de los combustibles caldeó los ánimos en México

México tiene su peor comienzo de año por lo menos desde la crisis financiera de 2009.

La causa principal es la presión sobre el peso impulsada por los pronunciamientos de Donald Trump. Sin embargo, el reciente aumento de los precios de los combustibles aumentó la inflación interna y generó descontento popular.

El peso cayó a un nuevo récord mínimo de 21,6 pesos por dólar el miércoles pasado tras los ataques de Trump contra General Motors y Toyota por fabricar automóviles en México, junto con la decisión de Ford de cancelar una inversión de u$s 1.600 mi llones en una nueva planta en San Luis Potosí.

Eso obligó a Banxico, el Banco Central, a intervenir en los mercados de divisas el jueves y el viernes, vendiendo u$s 4.500 millones antes de que la moneda se estabilizara el fin de sema na. Y a pesar de ello cayó 4%.

La intervención representó el 2,5% de las reservas extranjeras totales de México equivalentes a u$s 176.000 millones (a diciembre) y, obviamente, Banxico no podrá mantener la intervención a ese ritmo.

Esto significa que el Banco Central volverá a elevar las tasas de interés, habiéndolas elevado cinco veces al 5,75% en 2016. La otra razón por la que Banxico tendrá que apretarse es el aumento de la inflación. La última encuesta de mercado del banco en diciembre señaló un crecimiento de los precios del 4,13% para este año; pero tras el aumento de los precios del combustible doméstico -14% para la nafta y 16% para el diésel- las expectativas de inflación se acercan al 5%.

Las tasas más altas, sin embargo, sólo apresurarán la desaceleración económica que está en marcha. Banxico pronostica un crecimiento del PBI para 2017 de sólo 1,7%, en comparación con el 2,5% que el gobierno había asumido en su presupuesto.

En cambio, el presidente Enrique Peña Nieto lo que impulsó fueron protestas populares generalizadas en contra de los aumentos que han ocasionado la interrupción del transporte, saqueos y 400 detenciones.

A pesar de todos los recortes presupuestarios y aumentos de impuestos de los últimos tres años, la deuda pública de México aumentó a 48,5% del PBI el año pasado, 2,5 puntos porcentuales más de lo estimado.

No obstante, la decisión de acelerar el aumento de los precios del combustible a niveles internacionales, aunque económicamente justificable, fue políticamente torpe. Está jugando a manos del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien lidera las encuestas de opinión para la elección presidencial del próximo año.

Dado que la caída del peso beneficiará a las arcas fiscales este año, tanto a través de mayores ingresos por las exportaciones de petróleo como por el aumento del excedente de las reservas de divisas de Banxico, tal vez el gobierno podría haber ajustado los precios del combustible gradualmente.

Más astutamente, Peña Nieto nombró a Luis Videgaray -a quien había despedido como ministro de economía- como ministro de relaciones exteriores. Los aparentes vínculos de amistad entre Videgaray y Trump y, más concretamente, la hija y el yerno del presidente electo, pueden ayudar a México en cualquier renegociación.
Dicho esto, el país experimenta una fuerte caída en la inversión extranjera directa, que se redujo en un cuarto a cerca de u$s 20.000 millones en los primeros nueve meses de 2016.

Igual, México no está desamparado. Su banco central goza de credibilidad, un mayor precio del petróleo ayudará a las finanzas, y las reformas estructurales, especialmente energéticas y de telecomunicaciones, impulsarán el crecimiento a largo plazo.

Pero, para un gobierno impopular, una economía en desaceleración, un alza en las tasas y una moneda débil y volátil, las perspectivas para los activos mexicanos en 2017 siguen siendo malas.