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El impacto económico del Brexit

Un análisis de la influencia que tendrá el referéndum en el crecimiento de la actividad en el Reino Unido, el futuro de los acuerdos comerciales y el proceso migratorio

La manera en que un Brexit afectaría la economía británica ha sido uno de los temas cruciales de la campaña para el histórico referéndum sobre la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea (UE).

Pero millones de palabras sobre la cuestión –incluyendo la visión mayoritaria de los economistas de que una salida del bloque desaceleraría el crecimiento del país y los contraargumentos de los detractores que aseguran que el Reino Unido progresará sin ser miembro de la UE– podrían resumirse en algunos gráficos.

La UE ha sido positiva para Gran Bretaña

El Reino Unido solía ser el miembro enfermo de Europa. Su crecimiento anual pasó de de ser el más bajo entre las economías del G7 antes de unirse a la Comunidad Económica Europea a liderar la tabla 43 años después de 1973. Eso no prueba que por entrar en la UE mejoró su desempeño internacional. Sin embargo, permite a los defensores del bloque argumentar que no impidió la renovación nacional británica.

Los economistas del bando de los detractores dirían que las tasas de crecimiento absoluto fueron menores y no mayores después de 1973 y que la principal razón por la que mejoró el desempeño británico fueron las reformas de Margaret Thatcher, y no la UE.
Hay estudios que indican que la UE elevó 10% la prosperidad del país, principalmente debido a la mayor competencia y el mejor acceso al mercado único.

¿Qué acuerdos comerciales reemplazarían a la UE?
En caso de un Brexit, un nuevo ministro de Comercio para reemplazar las actuales relaciones comerciales tendría que acordar con los restantes 27 miembros de la UE y sellar pactos con cerca de 50 países adicionales con los que la UE tiene trato preferencial, o con todos los restantes 161 miembros de la Organización Mundial de Comercio.

Tras iniciar la campaña sugiriendo que el país podría mantener el acceso al mercado único europeo, los que quieren abandonar la UE ahora enfatizan que el país podría incluso comerciar con el continente rigiéndose por las normas de la OMC y luego cerrar un acuerdo bilateral con el bloque –que no implique ser miembro de la unión aduanera de la UE. Es probable que lleve años negociar un pacto así, aseguran los expertos.

Según los detractores, el Reino Unido no necesita acuerdos comerciales. Aseguran que Alemania y otros países que tienen superávits comerciales con el país estarían ansiosos por conseguir un trato preferencial, y que Gran Bretaña podría negociar más rápido con otros países.

¿Disminuiría significativamente la migración?
La migración neta de Gran Bretaña fue de 333.000 en 2015, la segunda cifra más alta y más de tres veces la promesa de David Cameron, que dijo que el número bajaría a decenas de miles. La inmigración neta desde países de la UE, particularmente desde Europa oriental y Central, creció rápidamente después de que esas naciones se incorporaron a la UE en 2004, y más recientemente cuando ciudadanos de Bulgaria y Rumania adquirieron el derecho a trabajar y vivir en el Reino Unido.

El gobierno sólo puede disminuir la cantidad de inmigrantes europeos si abandona el bloque.
Los migrantes de la UE tienden a ser jóvenes y probablemente consigan empleo. Aportan más a las finanzas públicas británicas que lo que restan, y mucho más que los ciudadanos británicos. Aunque la migración neta de la UE disminuya a cero, Gran Bretaña recibiría mucho más inmigrantes de países no miembros de la UE que la promesa de decenas de miles de Cameron. Mientras al país le vaya bien internacionalmente, atraerá inmigrantes.

¿Los inmigrantes reducen los salarios británicos?
Los datos indican que en las regiones de Gran Bretaña con altos niveles de inmigración de la UE los salarios no son más bajos. No hay indicios de que la inmigración reduzca los sueldos. Un estudio del Banco de Inglaterra encontró un pequeño efecto sobre los sueldos más bajos; sugiere que esas pagas disminuyeron 0,4% en siete años.

Hay evidencias de que la migración de la UE no reduce los salarios, ni siquiera los más bajos. Pero hay una posibilidad de que permita a los empleadores elevar el empleo en áreas de alta demanda sin subir los sueldos.

¿Son las regulaciones de la UE una carga para la economía británica?
Es escasa la evidencia de que las regulaciones sofocan la creatividad, innovación, competencia y crecimiento de Gran Bretaña. La OCDE calcula que en 2013 el país tenía el segundo nivel más bajo de regulación del mercado de productos, justo por debajo de Holanda. No hay cifras para Estados Unidos en ese año.

Las diferencias entre los estados miembro de la UE en esa medición y en lo que respecta a la regulación del mercado laboral indican que, lejos de armonizar prácticas en todos los estados miembro, las normas de Bruselas permiten a los países mantener sus propias leyes y decidir si quieren economías más o menos reguladas.

El bando que quiere abandonar la UE sostiene que hasta esas regulaciones son demasiadas y no deberían regir en todo el mercado único. Ellos creen que las regulaciones británicas serían mejores y menos onerosas para las empresas.

¿Y los 350 millones de libras por semana que se envían a Bruselas?
Esa cifra –muy mencionada por la campaña a favor del Brexit– no es correcta. Si se los presiona, los detractores de la UE admiten que los aportes netos de Gran Bretaña son muy inferiores después del reembolso que consiguió Margaret Thatcher y los pagos a agricultores, regiones más pobres y a la ciencia. Sin embargo, hizo contribuciones netas al presupuesto de la UE por 8.500 millones de libras en 2015, cerca de 163 millones de libras por semana. Se ahorraría ese monto si hubiera un Brexit y Gran Bretaña elegiría cómo gastar el dinero que ahora distribuye entre agricultores y otros, tal como lo señalan las normas comunes de la UE.

Un aporte neto de 8.500 millones de libras es 1 libra por cada 100 libras que gasta el gobierno británico por año, por lo que cualquier ahorro se reducirá. Si se reúne a todos los economistas.

¿Qué se obtiene?
Un Brexit dolería. Según los principales grupos de economistas, las barreras comerciales con la UE dañarían el crecimiento, que no se reemplaza fácilmente con el libre comercio en otros lugares. Si abandona el bloque, el país sumaría poca libertad regulatoria y en el largo plazo podría tener consecuencias la agitación por el Brexit. Los economistas piensan casi unánimemente que salir de la UE es negativo para la economía británica.

Por el contrario, un grupo de economistas a favor del Brexit cree que será más sólida si adopta el libre comercio unilateral, eliminando todas las barreras a las importaciones y dejando que otros países decidan si mantienen los aranceles sobre las exportaciones británicas. Eso desvía todo el comercio con la UE, baja los precios y produce ganancias.

Muchos de los economistas defensores de la UE sostienen que el modelo que usa el grupo pro Brexit está muy alejado del mundo real y no se basa en datos sobre los patrones de comercio.

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