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El gobierno brasileño enfrenta un duro desafío con la reforma presupuestaria

Meirelles propone ponerle un techo al gasto por 20 años

Meirelles propone ponerle un techo al gasto por 20 años

Mientras era presidente interino, Michel Temer logró generar cierta confianza en lo que una vez fue el segundo mercado emergente más grande después de China. Y lo hizo dando señales de que la economía de Brasil ha empezado a tocar fondo tras contraerse 3,8% el año pasado.
El habilidoso operador político del partido más grande del Congreso, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de centro, Temer aprovechó sus meses como interino para armar un equipo económico sólido.

Con la destitución de Dilma Rousseff, que estaba suspendida desde mayo, se espera que el ministro de Finanzas Henrique Meirelles empiece a cumplir una de las principales promesas que hizo el gobierno de Temer a los mercados: la enmienda constitucional que eliminará los aumentos reales del gasto presupuestario durante 20 años como máximo.

La parte más peliaguda del proyecto, que fue diseñado para reparar las castigadas finanzas públicas de Brasil, es que requeriría poner fin a normas que vinculan las subas del gasto en salud y educación directamente con la mayor recaudación fiscal. Eso sería profundamente impopular entre las clases medias y bajas del país, que se quejan de la mala calidad de sus hospitales y escuelas públicas.

"El gobierno está anunciando medidas que fueron rechazadas en las urnas muchas veces, por ejemplo, el techo que congelaría 20 años el gasto en áreas socialmente importantes", dijo la senadora Fátima Bezerra del Partido de los Trabajadores, quien aseguró que ya lo está haciendo sin un mandato popular. "Eso es una tragedia".

Sin embargo, la mayoría espera que el gobierno de Temer modifique esa medida para otorgar cierto margen a las subas del gasto en educación y salud, y poder aprobar la ley este año, probablemente después de las elecciones municipales de octubre.

"La mayoría de la gente reconoce que septiembre será bastante calmo respecto de la implementación y quizás incluso octubre", señaló Alejo Czerwonko, estratega de mercados emergentes en UBS Wealth Management.

Por lo tanto, se espera que la agenda gire en torno a un área considerada aún más crucial si el congelamiento presupuestario va a ser viable: la reforma de las seguridad social. El sistema de pensiones brasileño está desfinanciado y es uno de los más generosos del mundo. Contempla una edad mínima de jubilación de sólo 55 años para los hombres y de 50 para las mujeres, comparado con los 66 para ambos que rigen en Estados Unidos. Esa reforma podría aprobarse en el primer semestre de 2017.

Otras reformas más lejanas podrían incluir cambios en los ámbitos laboral y fiscal. En tanto, el gobierno tratará de forzar la privatización de yacimientos petrolíferos, autopistas y otras obras de infraestructura.