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El futuro económico de Cuba depende del capital humano

Pueden crecer gracias a la agricultura de alta productividad, el autoabastecimiento en base a energías renovables, la biotecnología y el turismo médico

El futuro económico de Cuba depende del capital humano

Con la muerte de Fidel Castro, ¿qué pasará con Cuba?; y lo que es más interesente, ¿qué ocurrirá con la economía cubana?

Para empezar hay tres factores salientes sobre la situación económico del país. Dos negativos y uno positivo.

Primero, están el horrible nivel de productividad y la falta total de crecimiento hace décadas. Los estándares de vida tuvieron su pico a mediados de los ochenta y aún antes de eso el desempeño ya era malo. Recientes datos de Brookings señalan que el PBI per cápita es inferior a u$s 6.000 anual, y el salario neto típico es de u$s 20 mensual. El segundo hecho negativo es menos conocido: Cuba enfrenta una demografía inusualmente difícil para un país pobre, con una relación fuerza de trabajo/población que se contrae.

¿Por qué Cuba es tan pobre? Queda claro que la economía no está lo suficientemente abierta, funciona bajo uno de los regímenes económicos más restrictivos del mundo y sufre un embargo económico norteamericano. Pero ¿cuánto de eso es culpa del fallecido líder revolucionario?

Es difícil de establecer los efectos económicos de la dictadura de Castro. ¿Cuál es la historia contrafáctica contra la cual deberían compararse los resultados económicos del gobierno de Castro? Hay una metodología económica que intenta resolver este dilema.

Los estudios contrafácticos identifican otras naciones "lo más parecidas" al país en cuestión y calculan la posterior trayectoria de éste en base a cómo se desarrollaron luego los otros países. Eso se toma como lo que habría sucedido en dicho país si no hubiera cambiado.

Es reveladora la aplicación de eso a Cuba. En un estudio de 2013, Felipe García Ribeiro, Guilherme Stein y Thomas Kang encontraron que la trayectoria de Cuba se quedó atrás inmediatamente después de la revolución de 1959, y que en 15 años la economía de la isla era un tercio más chica de lo que se esperaba . Luego, el hecho de depender de la limosna que le entregaba la moribunda Unión Soviética provocó un daño aún mayor. Queda claro que con Castro, la economía cubana tuvo un desempeño catastrófico.

Pero eso no resuelve otra dificultad, que es si atribuir el mal desempeño al régimen de Castro mismo y sus políticas, o al embargo económico norteamericano, que es contemporáneo de la dictadura de Castro. Por lo tanto, si confiamos en el enfoque contrafáctico, éste no nos dice si fue culpa de Castro o de Estados Unidos que Cuba empezara a quedarse atrás de donde habría estado si Castro fracasaba en 1959 o si la invasión de la Bahía de los Cochinos tenía éxito.

Sin embargo, el factor positivo sobre la economía cubana ilumina esto. Se trata del sorprendente capital humano del pueblo cubano. Ese capital humano se observa mayormente en el sistema de salud del país, cuya calidad es innegable y claramente refleja deliberadas prioridades entre las políticas. Los servicios de salud también se convirtieron en una industria de exportación –por dinero, trueque o influencia política. Más allá del sistema médico, el capital humano de Cuba es evidente en sus elevados niveles de alfabetización y logros educativos.

Lo que sugiere la coexistencia de alto capital humano con baja productividad material es, quizás paradójicamente, que Castro es más responsable del fracaso económico de Cuba que el embargo. Porque con tal capital humano, la productividad local cubana debería ser muy superior a lo que es, incluso con el claro peso del embargo.

Sin embargo, el buen capital humano promete ir hacia una Cuba que evita las estrategias económicas deficientes que han elegido otras islas caribeñas, mayormente las apuntadas al turismo y a las finanzas offshore. Richard Feinberg del Brookings Institution escribió sobre las oportunidades que tiene Cuba de crear una economía moderna y próspera en base a la agricultura de alta productividad, autoabastecimiento de energía con gran participación de las renovables, biotecnología y turismo médico.

Más que la mayoría de los países con similares niveles de ingresos, Cuba tiene los recursos para lograr la prosperidad verdaderamente moderna y basada en el conocimiento. Para aprovechar ese potencial se necesitan dos cosas. En primer lugar, crear sistemas modernos de regulación e impositivo que brinden libertad económica, lo que permitirá que crezcan esos sectores. Segundo, hacerlo de manera que garantice que el valor agregado beneficie mayormente al pueblo cubano y no a socios de empresas extranjeras.

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