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El escándalo Odebrecht salpica a toda Latinoamérica

Las repercusiones políticas del caso se están diseminando con rapidez y ya hacen temblar a gobiernos y políticos en Panamá, México, Perú y Venezuela

Protesta y reclamo contra la corrupción en la ciudad de Lima, Perú

Protesta y reclamo contra la corrupción en la ciudad de Lima, Perú

Cuando el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, se comunicó telefónicamente con su par norteamericano Donald Trump la semana pasada, una de sus tareas era preguntar si su ex jefe podía ser extraditado. Alejandro Toledo, presidente de 2001 a 2006, está acusado de recibir u$s 20 millones en forma ilícita del grupo brasileño Odebrecht.

Toledo, que se sospecha que está en California, negó las acusaciones. Otros dos ex presidentes de Perú también están siendo investigados por sus vinculaciones con la constructora Odebrecht, y Kuczynski mismo también es indagado por haber acordado una ley que eliminaba los obstáculos que impedían otorgar contratos viales cuando era primer ministro de Toledo.

Pero Perú es sólo uno de los países desconcertados por la conmoción internacional que provocó Odebrecht al admitir que había pagado u$s 788 millones en coimas en 12 países de la región. Por su parte, Interpol emitió pedidos de captura para los dos hijos de Ricardo Martinelli, ex presidente de Panamá.

La causa ya llevó a la constructora brasileña a admitir frente a autoridades de Estados Unidos, Brasil y Suiza que había pagado sobornos por al menos
u$s 3500 millones.

Pero las repercusiones políticas del caso se están diseminando y hace temblar a gobiernos y políticos de todo América latina.

El ascenso de los gobiernos populistas de izquierda en toda la región a principios de siglo se debió en parte a la pobreza y la inequidad. Ahora, las autoridades de la castigada Venezuela allanaron las oficinas de Odebrecht en Caracas después de que la compañía admitió haber pagado u$s 98 millones en coimas supuestamente a funcionarios socialistas –la mayor suma después de Brasil.

Juan Carlos Varela, líder de Panamá, niega haber recibido donaciones de campaña provenientes de Odebrecht, tal como aseguró Ramón Fonseca del estudio jurídico vinculado con el escándalo llamado Panamá Papers y ex asesor. Pero Ramón Arias de Transparency International en Panamá aseguró que Varela estaba "perdiendo apoyo y legitimidad día a día".

Mientras la crisis económica sigue lastimando en toda la región , "la gente cada vez asocia más la desaceleración con corrupción. Sienten que si no hay dinero ahora es porque alguien del gobierno lo robó", dijo Paulina Recalde de la encuestadora Perfiles de Opinión en Ecuador.

Si bien los gobiernos enfrentan acusaciones de haber recibido donaciones de campaña ilegales o coimas de Odebrecht, lo positivo de la investigación es que surgió un renovado respeto por el estado de derecho en América latina. Sin embargo, los analistas advierten que eso podría darle impulso al populismo. "La corrupción era algo presente pero abstracto. Ahora la gente realmente siente que los políticos estaban robando de sus bolsillos. Eso seguramente tendrá consecuencias electorales", explicó Luis Benavente, analista político de la consultora Vox Populi de Lima. "Podría fácilmente alimentar el ascenso de los candidatos anti establishment".

Ya en México, donde la petrolera estatal Pemex está siendo investigada por sus vinculaciones con Odebrecht, el populista Andrés Manuel López Obrador promete terminar con la corrupción y aniquilar la "mafia del poder" en otra campaña presidencial para 2018.

En Brasil, la investigación que llevó a la caída en desgracia de Odebrecht entra en su cuarto año. El caso llamado Lava Jato derivó en la destitución de la ex presidente Dilma Rousseff en 2016. A Michel Temer, quien la reemplazó, se lo acusa de haber recibido fondos ilegales. Tras el testimonio de 77 ejecutivos de la constructora, Temer corre el riesgo de ser apartado del cargo.

El escándalo, junto con la peor recesión de Brasil en más de un siglo, deja abiertas las elecciones del país el año próximo. Podría suceder lo mismo en Colombia, donde el presidente Juan Manuel Santos y un opositor político quedaron manchados por las acusaciones.

María Luisa Puig de Eurasia Group sostiene que eso "prepara el terreno para que los candidatos hagan campaña con plataformas electorales anti corrupción" en las presidenciales colombianas en 2018. El presidente de Argentina Mauricio Macri enfrenta elecciones cruciales de mitad de término este año en un momento en que el director de la agencia de inteligencia está acusado de recibir una coima de Odebrecht en 2013.

No hay señales de que merme la presión. El año pasado, fiscales de nueve países latinoamericanos se reunieron a puertas cerradas en Brasilia y acordaron crear equipos de investigación que brinden "la cooperación judicial internacional más amplia, veloz y eficiente". A los po líticos de la región no les avisaron.

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