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El dato del PBI de Brasil revela la profundidad de la recesión

Si bien se esperaba una cifra peor aún, la actual contracción cíclica de la actividad real adquirió algunas de las características típicas de la depresión económica

El dato del PBI de Brasil revela la profundidad de la recesión

La economía de Brasil se contrajo 5,4% en el primer trimestre comparado con mismo período de 2015, lo que recalca el desafío que enfrenta el presidente interino Michel Temer en su intento por poner fin a la peor recesión que vive el país en más de un siglo.

Sin embargo, las cifras fueron mejores a lo que esperaban los analistas. La encuesta de Reuters pronosticaba una contracción de 6%, mientras que el declive trimestre contra trimestre fue de 0,3% comparado con la estimación de consenso de 0,8%.

“El desglose de los aportes al PBI todavía revela la extrema debilidad de partes clave de la economía”, escribió en un articulo Neil Shearing, economista de Capital Economists.

No obstante, las últimas cifras le dan a Temer –que asumió en mayo después de que el congreso inició un proceso de juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff– cierta esperanza de que la mayor economía latinoamericana esté cerca de tocar fondo.

Los economistas sostienen que este mercado emergente, que solía ser tan prometedor, está sufriendo una profunda recesión que empieza a mostrar características de una depresión.

El PBI se contrajo por quinto trimestre consecutivo en los tres meses finalizados en marzo, y en ocho de los últimos diez últimos trimestre la cifra disminuyó o se mantuvo prácticamente igual.

El economista de Goldman Sachs Alberto Ramos define la depresión como una recesión que se prolonga durante ocho o más trimestres seguidos, en la que se produce una disminución del PBI real de 10% o más.

Señaló que la recesión de Brasil lleva dos años y redujo el tamaño de la economía al nivel de fines de 2010, con una caída del PBI per cápita de 9%.

“Dada la excepcional profundidad y prolongada duración, la actual contracción cíclica de la actividad real ha adquirido algunas de las características de una depresión económica”, aseguró Ramos.

Los economistas dijeron que el resultado levemente mejor al esperado para el primer trimestre de este año se debió al desempeño más sólido de las exportaciones, comparado con las importaciones, gracias a la depreciación del real contra el dólar

Sin embargo, lo que preocupa es que la cifra del PBI correspondiente al primer trimestre también se vio impulsada por el gasto público que elevó Rousseff para reactivar la economía mientras se profundizaba la crisis política del país antes de su impeachment.

El gasto del gobierno “subió 1,1% trimestre contra trimestre, lo que refleja el último intento de la administración de Dilma
para recuperar apoyo del pueblo”, señaló Shearing de Capital Economics. “Pero ahora, con la política fiscal a punto de ajustarse, ese sostén para la economía desaparecerá”.

El gobierno de Temer prometió reducir el gasto pero se espera que el proceso sea lento; su nuevo ministro de Hacienda Henrique Meirelles pronostica un déficit presupuestario primario récord para este año.

El presidente interino propuso una serie de medidas, como un tope permanente para el gasto presupuestario, pero para implementarlas requiere de la aprobación del fracturado congreso.

En las últimas semanas, enfrentó contratiempos tras la renuncia de dos ministros que fueron grabados en secreto hablando sobre cómo evitar la investigación por corrupción en Petrobras, la petrolera estatal.

Pero los analistas creen que la rápida salida de los dos ministros ayudó a conservar la mayor parte del acotado capital político de Temer. “El apoyo del sector privado y del congreso garantiza que se necesita mucho más para desestabilizar su gobierno”, señalan los analistas de Eurasia Group.

La mayoría de los economistas cree que la economía tocará fondo en el próximo trimestre. Pero cualquier mejora adicional a partir de ahí probablemente sea extremadamente frágil.

Marcos Casarin de Oxford Economics predijo que a Brasil podría llevarle diez años recuperar el nivel de PBI per cápita de 2013. Según él, el hecho de que el gobierno haya armado un equipo económico creíble debería ayudar a convencer a los inversores de que la administración interina está decidida a tomar las medidas necesarias para que el presupuesto sea superavitario en pocos años.

Pero eso dependería de la benevolencia de las condiciones en los mercados globales y del grado de cooperación del congreso.

Aún así, el ajuste fiscal sería tan severo, con el sector privado también desapalancándose, que es difícil ver cómo se lograrían las mayores tasas de crecimiento en el mediano plazo.

“No estamos de acuerdo con el consenso del mercado de que le seguirá un inminente rebote del crecimiento en el corto plazo, y seguimos viendo a Brasil ubicándose de los últimos lugares de los ránkings de crecimiento de los grandes mercados emergentes”, aseguró.