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El control de capitales muestra sus dos caras en Venezuela y Argentina

El presidente argentino Macri pone rumbo a estabilizar las finanzas después de levantar restricciones mientras Maduro insiste en el error y se desliza hacia el abismo

Mauricio Macri

Mauricio Macri

América latina ofrece una prolija comparación del impacto que tienen los controles de capital. Durante los últimos años, las dos economías "de alto rendimiento" del continente, Argentina y Venezuela, estaban en orden –en este caso "alto rendimiento" es un eufemismo que emplean los inversores para referirse a un país cuyos activos son para negociar en el corto plazo pero en el cual no podrían dinero de manera permanente.


Después, el pro mercado Mauricio Macri ganó las elecciones presidenciales de Argentina a fines del año pasado y rápidamente se ocupó de desmantelar los controles cambiarios y los impuestos a las exportaciones que había instaurado su predecesora Cristina Fernández de Kirchner.


También está subiendo las tarifas de los servicios públicos para reducir el enorme déficit presupuestario, reformando los tan manipulados datos estadísticos, permitiendo que el Fondo Monetario Internacional reanude las auditorías del país, y reiniciando las negociaciones con los acreedores internacionales.


Como resultado, se espera que la galopante inflación de los últimos años disminuya a 25% este año, comparado con el 27% de 2015 y luego gradualmente alcance cifras de un dígito en 2019 –y eso pese a la fuerte devaluación del peso de más de 25% desde que se levantaron los controles cambiarios.


Mientras tanto, el crecimiento vuelve a subir lentamente, especialmente porque las exportaciones se recuperan con la ayuda de la moneda más débil. El gobierno espera para este año un pequeño repunte del PBI cercano a medio punto porcentual.


Quienes elaboran los pronósticos privados creen que es más probable que haya estancamiento o una pequeña caída. Pero para el mediano plazo se muestran mucho más optimistas porque regresará el capital extranjero (ya sea mediante inversión directa o ingreso de fondos financieros), mientras las compañías locales empezarán a invertir otra vez.


Eso se contrasta con Venezuela, que está manteniendo un confuso sistema de tipos de cambio escalonados y está limitando las ventas de dólares y las importaciones del sector privado. El FMI pronostica una inflación de 720% para este año, mientras que la economía se contraerá 8% después de haberlo hecho en un 10% el año pasado. La escasez de artículos de primera necesidad, desde papel higiénico hasta medicamentos, es cada vez más generalizada y las tensiones sociales se intensifican.


Para ser justos, los controles de capital en este caso son tanto un síntoma de las malas políticas económicas del país como una causa directa de sus problemas. Y Venezuela depende mucho más del petróleo que Argentina, si bien éste último también exporta materias primas como soja y granos, que han sufrido por la caída de la demanda china.


Y cuando se aplican controles de capital con una clara lógica y por tiempo limitado –como en el caso de Grecia y Chipre para proteger sus sistemas bancarios– pueden tener una legítima función. Pero cuando se las usa como palanca de las políticas para reducir los desequilibrios económicos existentes (o en realidad evitar corregir los desequilibrios subyacentes) en general son una terrible idea.


Tanto en Venezuela como en Argentina antes de Macri, se utilizaron para anclar la inflación y evitar la fuga de capitales. No lograron ninguna de las dos cosas, sino que cortaron el ingreso de capital extranjero y debilitaron al sector privado y, por lo tanto, la actividad económica.


Mientras tanto, ni siquiera produjeron monedas estables porque en ambos casos el tipo de cambio del mercado negro o paralelo rápidamente se convirtió en la verdadera referencia para la economía. Los destinos cada vez más dispares de Argentina y Venezuela representan un experimento en tiempo real de la validez de los controles de capitales y las políticas económicas que los respaldan. Y el resultado probablemente sea muy claro.
Traducción: Mariana Inés Oriolo

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Comentarios1
benedictodos800
benedictodos800 28/01/2016 06:17:42

EL DE V ENEZUELA CADA TANTO PUEDE TENER ALGUNOS GOLPES Y BANQUINAZOS, EL QUE SE ESTA IMPLANTANDO AQUI TRAERA REPRESION Y VEREMOS CUANTOS MUERTOS Y CUANTAS BOSAS DE BASURAS ABIERTAS PARA COMER HABRA ESTIDISTICA ?