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El comercio mundial tiene el desafío de superar a Trump

La integración de los mercados se mostró tambaleante muchas veces, pero siempre salió airosa. Pero la llegada del nuevo presidente de EE.UU. ofrece malos augurios

por  FT VIEW

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El comercio mundial tiene el desafío de superar a Trump

Como los gatos en las tradiciones populares, la globalización parece tener muchas vidas. La integración de los mercados de bienes, servicios y capital, que se aceleró en la década de 1990 con la caída del comunismo y el ascenso de China, ha sido dada por perdida muchas veces, especialmente durante la crisis financiera global. Sin embargo, ha sobrevivido.

Este último año, los escritores de obituarios de la globalización han tenido más material para trabajar que de costumbre. La paralización de una serie de acuerdos comerciales de alto perfil ha hecho que los detractores salgan a aducir que el motor de la liberalización ha fallado. El débil crecimiento del comercio mundial de bienes en relación con la expansión de la economía mundial ha suscitado temores de que el proteccionismo ya ha pasado factura. Y la elección de Donald Trump, con sus diatribas contra el robo de empleos provocado por las importaciones chinas, y el nombramiento de un halcón del comercio con respecto a China como Pedro Navarro a su administración, sugiere que la era de la liberalización comercial ha terminado.

De estas preocupaciones, sólo la última es convincente. Incluso teniendo en cuenta el hecho de que la retórica de la campaña electoral presidencial estadounidense tiende a ser mucho más aterradora que las acciones posteriores del candidato en el cargo, la cosmovisión de suma cero de. Trump es profundamente perturbadora.

Un gran número de pactos comerciales – generalmente denominados "acuerdos de libre comercio" independientemente de su éxito en la liberalización del comercio – han fracasado en los últimos años. Pero 2016 fue notable por el fracaso de dos especialmente grandes – la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), con la participación de los EE.UU. y la UE, y el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) de 12 economías de Asia y el Pacífico. Incluso un pequeño pacto entre la UE y Canadá fue demorado por un tiempo por las objeciones de los revoltosos valones, el gobierno de la región francófona de Bélgica.

Dicho lo anterior, nada de esto fue tremendamente sorprendente. El TTIP, como es previsible para un gran acuerdo multifacético entre dos bloques comerciales acostumbrados a actuar como potencias hegemónicas, ha tenido dificultades desde su lanzamiento. El TPP recibió la oposición de ambos candidatos presidenciales, aunque Hillary Clinton había participado intensamente en su negociación. Sin duda hubiera enfrentado un difícil paso por el Congreso. Sin embargo, bajo el radar, la UE se ha acercado a un acuerdo con Japón, dos de las mayores potencias comerciales del mundo siguen haciendo negocios tranquilamente.

En cuanto a la disminución del crecimiento del comercio en relación al producto interno bruto, parece más probable que esté más relacionada con los cambios en la estructura de las cadenas de suministro que con el proteccionismo. Las líneas de producción previamente desglosadas están siendo absorbidas por economías individuales, especialmente en China.

Las fuerzas subyacentes en contra de la globalización a menudo se exageran. Pero la elección de Trump podría cambiarlo todo. Armado con una visión del mundo donde una ganancia para China es una pérdida para EE.UU., y con las facultades de que dispone cualquier presidente de EE.UU. para deshacer tratados comerciales e imponer aranceles de emergencia, Trump podría causar daños graves dentro de un espacio de tiempo relativamente corto.

Ya ha designado a dos proteccionistas innatos quienes arden en deseos de iniciar un enfrentamiento comercial con China, Wilbur Ross y Navarro, a puestos en su equipo comercial. Puede ser tarea del Congreso limitar los impulsos proteccionistas más alocados de la administración, lo cual es algo así como poner a los niños a cargo de la guardería.
La globalización ha sobrevivido muchas cosas, pero el auge del populismo mercantilista en la forma de Trump puede ser su mayor desafío durante décadas. El año de 2016 no fue desastroso para el comercio internacional, pero puede ser una tensa calma antes del comienzo de las guerras comerciales.

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Comentarios1
demian baus
demian baus 31/12/2016 04:30:39

No nos adelantemos....Paises como china desarrollan factorias sobre barcos amarrados listos para partir y realizar entregas puertos por puertos. sin ningun control. Doy un solo ejemplo Hush Puppies ex chile