El canciller de Brasil deja en claro el giro de su país hacia Occidente

El ministro de Relaciones Exteriores le contó a Financial Times como su país construye lazos con los gobiernos nacionalistas conservadores de Estados Unidos y Europa

Detrás del escritorio de Ernesto Araújo se puede ver una bandera blanca con una cruz roja que alguna vez adornó las carabelas de los primeros conquistadores portugueses. Representa un lazo con el pasado, comentó el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, remontándose a los tiempos en que su nación se llamaba "Tierra de Santa Cruz".

Sin embargo, su presencia también habla del futuro. Desde que el año pasado fue electo el presidente derechista Jair Bolsonaro, el cristianismo y los valores occidentales surgieron como fuerzas dominantes que dieron forma a la política interna y externa del país más grande de Latinoamérica.

El triunfo del occidente liberal democrático, señaló Araújo, "fue en gran medida debido al núcleo cristiano". "Parte del problema de nuestras sociedades ahora es que descartamos algo que era esencial para la manera en que nos comportamos. Los valores cristianos deberían volver a estar en el centro de cómo vemos el mundo"

Bajo la conducción de Araújo, la diplomacia brasileña hizo un pronunciado giro. La antigua solidaridad de Brasil hacia los países en desarrollo cedió ante un alineamiento cercano a los gobiernos nacionalistas conservadores en EE.UU y Europa.

"Es una convergencia de opiniones y maneras de ver el mundo. Vemos eso como muy positivo, que no estamos solos", dijo Araújo refiriéndose a la profundización "natural" de los lazos con la Israel de Benjamin Netanyahu y los Estados Unidos de Donald Trump.

Eso contrasta con la diplomacia de los últimos años en los que Brasil se convirtió en un intermediario neutro de causas progresistas en todo el mundo: respaldó la solución de dos estados para el conflicto palestino-israelí, apoyó políticas verdes, se unió al G20, se incorporó a la agrupación de países Bric, y desarrolló asociaciones con naciones latinoamericanas y africanas.

A Araújo no le preocupan esos temas. Refiriéndose a las relaciones con Trump, dijo: "Tenemos muchas cosas en común en nuestra visión y estamos muy abiertos a trabajar juntos" dado que compartimos los conceptos de "soberanía, de identidad nacional, de cómo comportarse en el mundo".