Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

El camino de Trump no conduce a Roma y menos a Francisco

Donald Trump

Donald Trump

Cuando Donald Trump visite Italia por primera vez como presidente de Estados Unidos el mes próximo, a su itinerario le faltará un importante encuentro: no tiene planeado reunirse con el Papa, según funcionarios de su gobierno y del Vaticano.

Trump estará en Sicilia para la cumbre del G7. A menos que cambie de opinión, será el primer mandatario norteamericano desde Franklin D Roosevelt en hacer su viaje oficial inaugural a Italia sin visitar al pontífice.

Los funcionarios de ambos lados insisten en que la falta de un encuentro no debería verse como un desaire de Trump o del Papa Francisco. Niegan que refleje un deseo de evitar un incómodo encuentro entre dos líderes que no concuerdan en cuanto a los grandes desafíos globales como la migración y el cambio climático, y que se enfrentaron indirectamente durante la campaña presidencial de 2016.

"Se reunirán, pero probablemente no en esta oportunidad", dijo un funcionario del Vaticano. Las dificultades logísticas son una explicación creíble. Sicilia está de Roma a una hora en avión, por lo que Trump tendría que ir especialmente hasta allá para visitar el Vaticano, a diferencia de sus predecesores que viajaron a la Ciudad Eterna para encontrarse con sus pares italianos. Además, la cumbre tendrá lugar en el medio entre el encuentro de la OTAN en Bruselas y el feriado por el Día de los Caídos en Estados Unidos.

Sin embargo, la tensión entre los dos hombres es evidente. A diferencia de Trump, que firmó decretos ejecutivos que impide el ingreso a su país de personas prevenientes de varias naciones mayormente musulmanas y se opone al acuerdo climático de París, el Papa Francisco ha sido un ardiente defensor de las políticas de migración que no discriminan en términos de religión y de las medidas audaces para abordar el cambio climático.

El Papa Francisco hasta viajó a la frontera entre Estados Unidos y México durante las elecciones primarias republicanas el año pasado, lo que fue considerado un desafío directo a Trump.

Cuando el pontífice dijo que "una persona que sólo piensa en construir muros ... no es cristiano", Trump respondió que los comentarios eran "vergonzosos" y sugirió que el Papa estaría agradecido de tenerlo como presidente porque él no podía defender al Vaticano de los terroristas de Estado Islámico.

En los últimos meses, la conferencia de obispos católicos de Estados Unidos criticó explícitamente algunas de las acciones de Trump, incluyendo la prohibición de viaje y los decretos sobre medio ambiente, que eliminaron una medida contra las emanaciones de carbono provenientes de las centrales eléctricas.

Hace poco en Roma, el cardenal Peter Turkson de Ghana, un estrecho aliado del Papa Francisco, dijo que "tenía total esperanza de que las cosas cambien" en cuanto a Trump. "Afortunadamente, hay voces que no están de acuerdo con él", agregó el cardenal. Sin embargo, un día después dio marcha atrás y dijo: "Colocar al Vaticano en contra del presidente Trump es por lo menos exagerado". "Estados Unidos es un gobierno democrático válido que necesita se respetado", aclaró.