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El avance del dólar entra este año en ‘piloto automático’

La fortaleza de esa moneda eleva la presión sobre las economías y empresas de mercados emergentes con grandes deudas en dólares

El avance del dólar entra este año en ‘piloto automático’

El año de negociaciones bursátiles apenas ha comenzado y los operadores sólo pronuncian dos palabras: petróleo y China. Mientras abunda el nerviosismo en el mercado debido a la pronunciada caída del petróleo de principios de 2016 y el declive del yuan, el dólar –que el año pasado era el principal tema de conversación– apenas recibe alguna mención.


Los operadores cambiarios el año pasado se convirtieron en expertos en leer la mente de la Reserva Federal en un esfuerzo por predecir la dirección que tomaría el dólar. Pero actualmente, uno dijo, la Fed es "casi un tema secundario".


Quienes son optimistas en cuanto al dólar no están preocupados. La moneda de reserva del mundo sigue mostrando una solidez general y no necesita salir de su hibernación navideña. En lo que va del año, el dólar subió contra monedas de todo tipo, las del mercado desarrollado, del mercado emergente y las de países exportadores de commodities.


Sus subas fueron rápidas, considerables e indiscriminadas. El dólar trepó más de 2% contra el real de Brasil y la libra británica; más de 3% contra el won surcoreano, el dólar canadiense y el peso mexicano; y contra las monedas de Australia y Nueva Zelanda su avance superó el 4%. Sólo el yen se movió en contra de la corriente, y subió contra el dólar por su rol de refugio en climas de aversión al riesgo, posición que también tiene el euro pero en forma limitada.


Si el dólar puede subir apenas moviendo un dedo, ¿sus perspectivas son aún mejores a medida que avance el ciclo de endurecimiento de la política de la Fed? Un dólar más firme crea un desafío para quienes fijan políticas en Estados Unidos y las empresas que dependen de los ingresos provenientes del exterior. Y eleva la presión sobre las economías y empresas de mercados emergentes con grandes deudas en dólares.


Para el mercado cambiario, uno de los puntos de conversación de 2015 –si el dólar alcanzaba la paridad con el euro– no desaparecerá. "Debería ser otro gran año para el dólar," aseguró George Saravelos, codirector de la investigación del mercado cambiario en Deutsche Bank.


Mencionó tres razones: los rendimientos de los bonos norteamericanos a corto plazo ya son superiores a la mitad de sus equivalentes en monedas del G10, lo que recalca la solidez del dólar, asumiendo que la Fed endurece la política al menos dos veces más este año; los pronósticos pesimistas de los economistas para la economía estadounidense desvían las posibilidades de mejores datos; y la repatriación a gran escala de activos que están haciendo los inversores norteamericanos.


Según BNP Paribas, el alza de las tasas de interés estadounidense del mes pasado presagia una nueva fase para el dólar. Las subas de los años anteriores se debieron a que otros bancos centrales del G10 ablandaban la política monetaria, pero "ahora con la Fed endureciendo y las tasas norteamericanas en alza, es el lado estadounidense de la ecuación lo que ahora está ampliando los diferenciales de tasas", explicó Daniel Katzive, estratega en divisas.


Otros bancos centrales probablemente influyan en el camino que tome el dólar. Alan Wilde, director de renta fija en Baring Asset Management, señaló que el sostén al euro es temporario, especialmente porque el BCE prefiere una moneda débil. El alza del euro desde la reunión de diciembre influyó en el comportamiento de las acciones de la eurozona. "Esperen en breve más presión del BCE para un mayor ablandamiento", aseguró. Si bien el dólar aparentemente se fortalecerá frente al euro, podría debilitarse más contra el yen.