BUSCAN LIMPIAR LAS FINANZAS DE LA IGLESIA CATÓLICA

El Vaticano está cerca de poner fin a décadas de secreto bancario

El Banco Vaticano tiene cerca de 6.000 millones de euros en activos, la mayoría de sus 17.000 clientes son órdenes religiosas y entidades benéficas que operan en todo el mundo

El Vaticano está manteniendo conversaciones avanzadas con autoridades italianas para poner fin a décadas de secreto bancario en la ciudad-estado. De esta manera, el Papa Francisco sigue presionando con sus esfuerzos para limpiar las finanzas de la Iglesia Católica.

La medida marcaría la última medida en la reforma del Banco del Vaticano conocido como el Instituto para las Obras de Religión (IOR), que ha estado envuelto en polémicas desde que fue fundado durante al Segunda Guerra Mundial.

"Las negociaciones están en un buen momento. Hay objetivos compartidos: la transparencia y el intercambio de información. Es razonable pensar que podrían terminarlas a fines de este mes", aseguró ayer un funcionario del ministerio de Finanzas italiano.

Durante años, las autoridades italianas y de varias partes del mundo miraban con malos ojos al IOR, ya que lo consideraban como un centro de prácticas ilícitas, desde evasión fiscal hasta lavado de dinero.

Debido a las presiones que ejercieron los gobiernos y otras instituciones financieras, el Benedicto XVI y ahora el Papa Francisco implementaron importantes cambios en el IOR, cerrando unas 3.000 cuentas y modificando muchas de sus prácticas.

Los detalles del acuerdo que se está negociando con Italia todavía no se dieron a conocer pero el Padre Federico Lombardi, el vocero del Vaticano, también dijo que implicará "una mayor y más completa transparencia y un superior intercambio de información para fines impositivos".

Matteo Renzi, primer ministro de Italia, señaló en una reciente entrevista con la revista LExpresso que cualquier acuerdo con el Vaticano tomará como modelo otros similares acordados en las últimas semanas con Suiza, Liechtenstein y Mónaco, otros paraísos fiscales cercanos a Italia.

Si el Vaticano acepta compartir información con las autoridades fiscales italianas y con los investigadores de casos de lavado de dinero, marcará otro alejamiento de los días en los que el dinero podía esconderse fácilmente dentro de los muros de la Santa Sede, aseguran algunos analistas.

"Es una buena noticia que el Vaticano se esté poniendo a la par de acontecimientos en otros lugares, y [un acuerdo así] es coherente con las reformas que se vieron allá", aseguró Joshua Simmons de Global Financial Integrity, un grupo con sede central en Washington que busca restringir los flujos financieros ilícitos. "El Papa Francisco realmente le dio prioridad a esto", agregó.

El Banco Vaticano tiene cerca de 6.000 millones de euros en activos, la mayoría de sus 17.000 clientes son órdenes religiosas y organizaciones benéficas que operan en todo el mundo. Entre 2013 y 2014 contrató a Promotory, una firma de consultoría estadounidense, para que investigue a todos sus clientes en busca de actividades dudosas y ahora se rige por la Autoridad de Información Financiera, el regulador financiero vaticano creado en 2010.

Desde el año pasado, el IOR está conducido por Jean-Baptiste de Franssu, un ex alto ejecutivo francés de Ia administradora de fondos Invesco.

"Nuestra ambición es convertirnos en algo similar a un modelo de gestión financiera y no una causa de escándalo", aseguró George Pell, director de asuntos económicos en el Vaticano, cuando fue designado para el cargo.

El mayor escándalo casi definitivamente se produjo hace más de treinta años, cuando Roberto Calvi, el presidente del Banco Ambrosiano, donde el IOR era el accionista mayoritario, fue encontrado colgado del puente Blackfriars en Londres en medio de sospechas de que "el banquero de Dios"como se lo llamaba fue víctima de un sicario de la Mafia.

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