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El M5S gobernará Roma y Turín, pero no Italia

El M5S gobernará Roma y Turín, pero no Italia

El Movimiento Cinco Estrellas es un partido anti establishment que hace tiempo amenaza con cambiar el paisaje de la política italiana.

Este fin de semana en las elecciones municipales a alcalde se apuntó el mayor éxito de su existencia: tomó el control de las dos ciudades más grandes del país Roma y Turín.

Estas victorias son un golpe para Matteo Renzi, el líder italiano de centroizquierda, y se produce en un momento difícil para su mandato como primer ministro. Después de estas dos derrotas, él debe encontrarle un nuevo impulso a su gestión si es que quiere consolidar su poder y seguir adelante con las reformas económicas que considera imprescindibles.

Durante años, el Movimiento Cinco Estrellas estuvo dominado por su fundador, el comediante Beppe Grillo, y su retórica en contra del euro y de la inmigración. Pero Grillo hace poco abandonó la escena y el partido ahora está mostrando una nueva cara a los votantes.

En Roma, su candidata –una abogada de 37 años llamada Virginia Raggi– se convirtió en la primera alcaldesa en la historia de la Ciudad Eterna. En Turín, Chiara Appendino –una licenciada en Economía de 31 años– derrotó con total facilidad a un prominente rival de centroizquierda.

Si bien Renzi es un premier joven, la política y los negocios en Italia siguen bajo el dominio de hombres de mediana edad y ancianos. Que dos mujeres hayan logrado irrumpir en un bastión dominado por el sexo masculino es un hecho al que que se merece una bienvenida.

El desempeño del Movimiento Cinco Estrellas refleja mayormente la decisión de los votantes de protestar contra el gobierno después de años de poco crecimiento, salarios estancados y alto desempleo. El partido fundado por Grillo también es popular por la sólida postura que sostiene contra la corrupción, un mal que sigue siendo endémico en el país. Este fue un tema especialmente resonante en la campaña electoral de Roma, donde el consejo municipal está fuertemente endeudado y donde los políticos enfrentan acusaciones penales.
Aún así, el partido fundado por Grillo todavía está lejos de ser un aspirante creíble a ser gobierno a nivel nacional, particularmente debido a sus políticas económicas poco coherentes.

Por ejemplo, está a favor del ingreso básico universal pero no explica cómo lo va a pagar. También propone un referéndum sobre la permanencia del país en la eurozona, algo que sería altamente desestabilizador para Italia y para Europa. Sus políticas fiscales apuntan principalmente a bajar impuestos y elevar el gasto. Eso es algo que Italia no puede permitirse dado que la deuda nacional es equivalente al 132% del PBI.

La gran pregunta después de estas elecciones municipales es cómo responderá Renzi. Dado que las próximas elecciones nacionales serán recién en dos años, éstos últimos resultados no parecen ser una amenaza inmediata.

Sin embargo, en octubre el primer ministro llamará a un plebiscito que decidirá la suerte de una reforma constitucional que apunta a reestructurar la paralizada legislatura del país. Renzi ató su futuro a esa votación, diciendo que renunciará si la pierde. Ahora ese resultado parece totalmente posible.

Renzi debe recuperar la iniciativa. Una crítica habitual al primer ministro es que quiere conducir su Partido Democrático como si fuera show unipersonal. Debería permitir que se destaquen sus aliados y transmitir la sensación de que él encabeza un equipo nacional sólido.

Una derrota para Renzi en octubre sería perjudicial para Italia. Su partido podría sobrevivir a su partida y seguir adelante en el gobierno por muy poco tiempo. Pero se zambulliría en un nuevo episodio de fuertes luchas internas y probablemente implique un retroceso en las políticas económicas reformistas que ha implementado Renzi.

El Movimiento Cinco Estrellas ahora estará a prueba. Después de sus victorias en Roma y Turín, el partido tendrá que ir más allá de su fácil retórica populista y demostrar que es capaz de administrar las dos ciudades más grandes de Italia. Sin embargo, el éxito en estas elecciones locales no puede compensar las falencias de su plataforma de políticas. El partido introdujo caras nuevas en la política italiana, pero no está muy lejos de ser capaz de conducir Italia.

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