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El CEO de Chevron insiste en que las grandes petroleras tienen futuro

El ejecutivo rechaza la idea de que el modelo energético actual corre peligro debido al surgimiento de grupos de shale más austeros y a las medidas contra el cambio climático

El CEO de Chevron insiste en que las grandes petroleras tienen futuro

Están los que dicen que éste es un mal momento para conducir una petrolera grande. John Watson, CEO de Chevron, no es uno de ellos. "Se podría decir que nosotros nunca tuvimos más ventaja que en este preciso momento", aseguró.

Por supuesto que reconoce que los tiempos son difíciles para todos en el sector petrolero debido al derrumbe de los precios del crudo y del gas natural desde el verano boreal de 2014.
Sin embargo, comparado con sus competidores, Chevron está mejor posicionado para capear la crisis y aprovechar el rebote cuando se produzca, cree.

Quienes critican a Chevron y a otras grandes compañías internacionales del sector señalan que el modelo de negocios que aplican está en peligro, atrapado entre los operadores de shale más ágiles y austeros y las restricciones sobre la demanda de petróleo y gas impuestas por las políticas gubernamentales para reducir la amenaza de cambio climático.

En una entrevista con Financial Times, Watson, un veterano que hace 36 años trabaja en Chevron, niega esa críticas. "Creo que [Chevron] seguirá siendo un negocio viable y vibrante durante un largo tiempo", aseguró. "Todavía hay una buena conexión entre el crecimiento económico, la prosperidad y el consumo de energía. Y vamos a necesitar todas las formas de energía". Con el petróleo a u$s 52 el barril, que fue el precio promedio del crudo Brent el año pasado, Chevron no parece ser un negocio con un gran futuro a largo plazo.

Su retorno sobre el capital empleado en 2015 fue de sólo 2,5%, y su flujo de salida de efectivo incluyendo gasto de capital y dividendos excedió en u$s 22.500 millones su liquidez proveniente de las operaciones. En los últimos cinco años, sus acciones tuvieron un desempeño significativamente inferior al S&P 500, lo que indica que la caída de la rentabilidad comenzó aún antes del derrumbe de los precios del petróleo.

Pero Watson afirma que los factores que determinan la posición financiera de la compañía "confluirán muy bien para nosotros el año próximo más o menos".

Entre 2009 y 2012, Chevron se embarcó en una extraordinaria serie de inversiones, comprometiéndose con una ola de proyectos muy grandes. En su pico de 2014, su inversión de capital y exploración superó la de su rival ExxonMobil, pese a que la capitalización bursátil de Exxon era más de 80% superior.

Ahora los proyectos grandes de Chevron están por completarse. Gordon, el desarrollo de gas natural licuado en Australia que es el más grande de todos, hará su primer embarque la semana próxima. Otros, incluyendo Wheatstone, otra planta grande de GNL en Australia, y Big Foot, un desarrollo de petróleo aguas profundas en el Golfo de México que fue demorado por fallas en los equipos, entrarán en funcionamiento en los próximos dos años.

Como resultado, se calcula que la producción de gas y petróleo de Chevron aumentará 13% entre 2015 y 2017, y luego seguirá subiendo cerca de 1%. Por el contrario, la producción de Exxon se mantendrá prácticamente sin cambios hasta fines de la década.

Gracias a los recortes de costos, con una reducción de 7000 puestos de empleo durante 2015 y 2016, y la finalización de esos proyectos grandes, Chevron espera el año próximo estar en condiciones de cubrir su gasto de capital y sus pagos de dividendos con su flujo de caja si el petróleo vuelve a u$s 52.

En el caso de que Brent esté por debajo de eso –esta semana cotiza cerca de u$s 41–, Watson está listo para seguir endeudándose para abonar dividendos porque su base de accionistas valora la "previsibilidad" de esos pagos.

Para eso, Chevron suspendió proyectos nuevos. No dará el visto bueno a ningún desarrollo grande en 2015. En cambio se centrará en inversiones más chicas como pozos adicionales para elevar la producción de proyectos existentes, y desarrollos de sus propias reservas de petróleo shale en las cuencas de Midland y Delaware en el oeste de Texas.

En shale, las grandes petroleras internacionales tardaron en ver la oportunidad, y en términos de eficiencia se quedaron atrás de sus rivales más pequeños. Chevron sostiene que está alcanzándolos pero si el futuro de la industria petrolera está en el shale, las grandes empresas no tienen ninguna ventaja competitiva decisiva.

Sin embargo, Watson afirma que la demora en los grandes proyectos es sólo temporaria. En el corto plazo, el mercado petrolero mundial tiene sobreoferta, y podría seguir así por un tiempo. Pero para la década de 2020, otra vez serán necesarios los grandes proyectos de capital. El shale puede brindar oferta adicional para cubrir la creciente demanda de petróleo de los próximos años, pero no por siempre.

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