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El Banco Central de Brasil recupera la iniciativa

Mientras la mayoría de los bancos centrales del mundo este año piensa subir las tasas de interés o ya lo está haciéndolo activamente –como la Reserva Federal norteamericana–, en algunos rincones del mundo todavía hay instituciones que están peleando la última batalla.


Ese es el caso de Brasil, donde el banco central, conocido como Bacen, hasta ahora bajó las tasas 75 puntos básicos en enero y febrero y tiene está a punto de hacerlo aún más. Medley Global Advisors (MGA), un servicio de investigaciones macro de propiedad de FT, predice una aceleración de los recortes a 100 pb en abril y mayo, seguidos por otras reducciones aunque más chicas para redondear el ciclo. En total, las tasas de interés brasileñas están listas por caer 5 puntos porcentuales en menos de un año –de 14,25% en octubre, cuando comenzaron los recortes, a 9%-9,5% este verano.

Ya era hora. Después de 11 trimestres consecutivos de contracción hasta fines de 2016, la economía necesita desesperadamente el estímulo que brindará una política monetaria más blanda. Aunque el banco central haga todo lo que pueda, el crecimiento está volviendo pero en forma entrecortada.

En su panorama de enero, el Fondo Monetario Internacional pronosticó una expansión mínima del PBI de 0,2% para este año, seguido de un 1,5% en 2018 –aún lejos del casi 3% que promedió Brasil en las dos décadas anteriores a la crisis financiera.

Por otro lado, tuvo que producirse una recesión de esta gravedad para que finalmente se logre controlar la elevada inflación del país y para que el Bacen tome la iniciativa. Después de tocar un pico superior a 10% en 2015, los economistas locales ahora estiman que el IPC caerá a sólo 4,2% este año, lo que abre la posibilidad de que haya recortes de tasas agresivos.

El Bacen hasta estaría preparado para observar una pequeña alza de la inflación a la meta oficial de 4,5% durante 2018 mientras que la brecha de producción se cierra más rápido de lo previsto. Las autoridades que fijan políticas también tolerarían una mayor depreciación de la moneda siempre que no sea excesivamente volátil. En sus pronósticos está implícita una gradual caída del real de los 3,10 por dólar actuales hasta 3,30 y 3,40 para fines de 2017 y 2018.

Pero si bien el Bacen está dispuesto a avanzar más rápido, en última instancia está dispuesto a ir más lejos, según MGA. El presidente del banco central Ilan Goldfajn dejó en claro el mes pasado que para él, el nivel adecuado para la tasa de interés real positiva de Brasil es 5% –y, de hecho, es bajo en términos históricos.

Dada la inflación entre 4% y 4,5% este año y el próximo, eso implica que las tasas nominales tocarán fondo en 9%-9,5%. Si bien las tan necesarias reformas estructurales, como la reestructuración del sistema de pensiones, podría finalmente reducir esa tasa real positiva (una de las más altas del mundo), el constante aumento de la deuda pública seguirá ejerciendo presión al alza.

Para los inversores, todo esto sugiere que habrá más ventajas para los bonos porque el mercado probablemente haya subestimado la velocidad con la que llegarán los futuros recortes de tasas aunque hayan anticipado su alcance final. Las acciones también tienden a beneficiarse de una política monetaria más blanda, pero se puede notar que la brasileña ya generó esperanzas de recuperación y un revival en los precios de las materias primas, que subieron 10% este año.