EL BANCO CENTRAL EUROPEO CAMBIA SU POL TICA

El BCE, más flexible, acepta que los bonistas compartan pérdidas

Por tratarse de una institución muy rígida en sus prácticas de pagar a los inversores privados lo que se les debe, analistas se preguntan si habrá más cambios

Diez días después de convertirse en ministro de Finanzas de Irlanda en marzo del año pasado, Michael Noonan habló con el entonces presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, y le explicó que el nuevo gobierno pretendía forzar pérdidas en los tenedores senior de la deuda bancaria irlandesa.
El razonamiento de Noonan era que los inversores privados de bonos habían hecho malas apuestas en las entidades financieras irlandesas que más habían despilfarrado dinero. Ahora que los contribuyentes de Irlanda tenían que pagar la cuenta, esos mismos inversores deberían compartir la carga del rescate.
Pero Trichet no quedó convencido.
Ahora, casi 16 meses después, con Mario Draghi como presidente, el BCE parece estar flexibilizándose. En un debate a puertas cerradas la semana pasada sobre un rescate a la banca española, Draghi propuso lo que Trichet había prohibido: obligar a los tenedores senior de deuda de los bancos españoles colapsados a aceptar alguna quita.
Funcionarios de la Unión Europea que participaron en las deliberaciones advirtieron que la sugerencia fue rechazada por los ministros de Finanzas de la eurozona presentes en la reunión, e insistieron en que la idea de Draghi forma parte de un debate amplio y no de una firme propuesta sobre políticas. Esta fue una discusión abierta, sin resultados operativos, señaló una persona que participó de las conversaciones.
De todos modos, para tratarse de una institución que ha resistido cualquier desviación de la práctica de pagar a los inversores privados lo que se les debe, el cambio de posición de Draghi resulta significativo. Desde que la crisis hizo tambalear a los mercados hace dos años, el BCE insistió en que cualquier señal de que los líderes de la eurozona no darían cumplimiento a los compromisos con los inversores, podía sembrar más el pánico. Grecia confirmó parcialmente este temor, ya que sus amenazas públicas de declarar su deuda soberana en default causó liquidaciones en los mercados de bonos de Irlanda y Portugal. Cuando el default se hizo realidad, los de España e Italia comenzaron a temblar.
Bajo la dirección de Draghi, el BCE ha comenzado a aflojar las posturas más duras. Pero las implicaciones prácticas de este cambio podrían ser mínimas, por ahora.
Además, la Comisión Europea ya propuso permitir a los bancos colapsados incluir en el rescate a sus tenedores de bonos senior hacia 2018, por lo que adoptar la postura de Draghi aceleraría lo inevitable. Pero si él está dispuesto a cambiar el rumbo de una política que el BCE defendía con tanta firmeza, los analistas se preguntan ahora qué otras posturas podrían flexibilizase para los próximos rescates.
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