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EE.UU. y China pueden frenar a Corea del Norte

EE.UU. y China pueden frenar a Corea del Norte

Mientras se preparaba para dejar la Oficina Oval, Barack Obama advirtió a Donald Trump que la Corea del Norte, con sus armas nucleares, sería su desafío de política exterior más inmediata. Eso pareció profético el lunes, cuando Pyongyang lanzó cinco misiles balísticos en el Mar de Japón.

Corea del Norte es un país con cartas malas pero que las juega bien. Hace décadas que aterra a sus vecinos y a los aliados de éstos obligándolos a entrar en negociaciones y hacer concesiones. Y mientras tanto sigue actuando con mala fe e impunidad.

La respuesta más visible de Trump hasta ahora fue un tuit en el que critica las capacidades militares de la dictadura. Sin embargo, la señal esperanzadora es que el mandatario norteamericano parece entender que China es clave para controlar a esta recalcitrante dinastía stalinista.

Corea del Norte durante décadas fue el estado cliente de China, pero Beijing está teniendo problemas para contener el régimen. Los lanzamientos misilísticos de esta semana se programaron para que coincidan con la asamblea anual del parlamento Chino –acostumbrado a aprobar todo automáticamente–, y de esa manera enviaron un mensaje a Beijing de que su joven dictador Kim Jong Un no está contento con su principal benefactor.

La paciencia de Beijing se está acabando. Después de años de evasivas bloqueó las importaciones de carbón norcoreano por el resto de este año, lo que provocó a un raro estallido de retórica anti China en los medios estatales de Corea del Norte.

Los líderes de China deben hacer más para contener a Pyongyang. Los últimos ensayos con misiles sólo fortalecieron la lógica detrás de la decisión de Seúl de desplegar en su territorio un escudo misilístico construido y operado por Estados Unidos. Esa decisión enojó a China, que asegura que el radar del sistema cubrirá todo el territorio chino y cambiará el equilibrio estratégico en la región.

Beijing respondió introduciendo sanciones económicas no declaradas contra Corea del Sur y sus compañías, muchas de las cuales dependen fuertemente del mercado chino para generar ganancias. Esas acciones pueden implicar un incumplimiento de las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y en cualquier caso fueron poco efectivas. Los líderes de China deberían saber mejor qué país, frente a la posibilidad de devastación, preferiría un beneficio económico de corto plazo antes que la defensa más sólida que pueda exhibir.

Beijing debería centrarse en la fuente del problema –que es el régimen del país de al lado, que fabrica armas nucleares mientras gran parte de su población está casi en estado de inanición.

Sin embargo, China por si solo no puede brindar una solución al problema de Corea de Norte. Necesita ayuda, principalmente de Estados Unidos.

Pyongyang suele actuar de manera más beligerante cuando se está preparando para negociar. Trump dijo que consideraría la posibilidad de reunirse con Kim. En Corea del Sur, el impeachment del presidente Park Geun-hye probablemente lleve a un gobierno que esté más dispuesto a sentarse con sus pares del norte. Aunque la oferta de concretar un encuentro es la carta más fuerte que tienen Washington y Seúl, no deben jugarla antes de que haya cambios drásticos en el comportamiento del régimen. La perspectiva de tal reunión podría tentar a Corea del Norte a detener sus ensayos y lanzamientos misilísticos, si se combina con mayor presión económica del tipo que sólo China puede aplicar.

Cualquier entendimiento tácito entre Corea del Norte y la comunidad internacional, y cualquier negociación y acuerdos oficiales que le sigan, deben ser monitoreados con atención. Después del marco nuclear acordado que fue firmado en 1994, Corea del Norte rompió sus compromisos. Si no hay vigilancia, lo hará otra vez. De todas formas, la acción debe ser ahora. El objetivo de largo plazo puede sólo ser una península coreana sin armas nucleares. El primer paso es bajarle la escala a la tan peligrosa situación actual, antes de que se convierta en un conflicto armado.