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DOMINGO 19/05/2019

EE.UU. y Brasil buscan dar un nuevo inicio a sus relaciones

Los funcionarios son optimistas, pero la rivalidad entre ambos países en el sector agrícola podría terminar siendo un obstáculo a la hora de sellar un acuerdo

Jair Bolsonaro y Donald Trump en los jardines de la Casa Blanca en marzo

Jair Bolsonaro y Donald Trump en los jardines de la Casa Blanca en marzo

Las relaciones entre Brasil y EE.UU., dos de las economías más grandes del hemisferio occidental, se debilitaron durante la mayor parte de los 13 años del gobierno izquierdista del Partido de los Trabajadores en Brasil, el cual terminó en 2016.

Durante ese período, Brasil se convirtió en la B de la sigla BRICS de economías emergentes, junto con Rusia, India, China y Sudáfrica y se enfocó en establecer asociaciones en América Latina, Asia y África.

Sin embargo, actualmente el presidente estadounidense Donald Trump y su par brasileño Jair Bolsonaro son almas gemelas políticas, ambos electos por sus audaces plataformas populistas y el descontento común por la creciente influencia global de China.

Apenas unos días antes de que Bolsonaro viaje a EE.UU. en marzo, su hijo Eduardo, asistió a una fiesta en Washington vistiendo una gorra verde que en letras doradas decía Make Brasil Great Again, imitando el eslogan de Trump.

Los presidentes fueron igualmente entusiastas y se comprometieron a fortalecer los lazos económicos. "Brasil y EE.UU. están presionando el botón de reiniciar en términos de sus relaciones comerciales", dijo Marcos Troyjo, viceministro de Comercio Exterior de Brasil.

Pero a pesar del deseo de las dos administraciones de aprovechar su camaradería ideológica conservadora, y su misma opinión con respecto a la necesidad de sacar a Nicolás Maduro del poder en Venezuela, la realidad es que las conversaciones comerciales no son una prioridad en la agenda de Washington.

El comercio bilateral entre Brasil y EE.UU. es de sólo u$s 100.000 millones al año. Esto representa sólo una sexta parte del comercio entre México y EE.UU., a pesar de que la economía de u$s 2 billones de Brasil es casi del doble de tamaño de la de México. En Norteamérica, Robert Lighthizer, el representante comercial de EE.UU. se ha enfocado en impulsar el acuerdo revisado del Nafta con Canadá y México a través del Congreso. Más allá de eso, la atención de Lighthizer está puesta en el desenlace de las conversaciones comerciales con China y el posible lanzamiento de nuevas negociaciones comerciales con Japón y la UE.

El optimismo prevaleció entre los funcionarios y empresarios estadounidenses durante la visita de Bolsonaro, pero esto se debió en gran parte a que, hasta el momento, las relaciones comerciales entre los dos países han sido difíciles. "El gobierno Bolsonaro considera a EE.UU. como un socio estratégico y desea restablecer la relación en mejores términos, y el gobierno norteamericano parece estar de acuerdo", dijo Cassia Carvalho, directora ejecutiva del consejo empresarial de Brasil y EE.UU.

Hubo algunos avances. Ambos países acordaron respaldar los lanzamientos espaciales estadounidenses desde la base de Alcántara en el norte de Brasil a través de una serie de salvaguardas tecnológicas; Brasil retiró sus requisitos de visa para los ciudadanos estadounidenses; y EE.UU. dijo que respaldaría la membresía de Brasil en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), a cambio de que Brasil abandone el trato preferencial en la Organización Mundial de Comercio.

"Para Brasil es importante ingresar a la OCDE y, de hecho, EE.UU. estaba bloqueando su entrada, por lo que fue razonable renunciar al tratamiento preferencial", dijo Pedro da Motta Veiga, director del Centro Brasileño de Estudios de Integración y Desarrollo.

Mientras tanto, se tomaron algunas medidas para reducir las tensiones en torno al acceso a los mercados agrícolas en ambos países. Brasil demostró estar dispuesto a permitir que más carne de cerdo estadounidense ingrese al país junto con importaciones de trigo sin aranceles, y EE.UU. está explorando opciones para volver a permitir las importaciones de carne fresca brasileña.

Sin embargo, es probable que la agricultura sea el mayor obstáculo para cualquier posible acuerdo comercial, ya que ambos países son rivales mundiales en este campo. "En varios sectores, en especial el agrícola, ambos países son competidores y eso puede plantear dificultades al discutir las propuestas para un eventual acuerdo de libre comercio", dijo Renata Amaral, investigadora visitante de American University en Washington DC.

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