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Donald Trump insiste en su propuesta de dividir la banca

La Casa Blanca sigue abierta a la idea "populista" de prohibir a las entidades que operan con depósitos funcionar a la vez como bancos de inversión. Proponen una "ley Glass-Steagall" del siglo XXI

Gary Cohn, el ex ejecutivo de Goldman Sachs y encargado de redactar la política económica en la Casa Blanca, le dijo a los legisladores en una reunión privada esta semana que apoyaba una política de separación entre la banca de depósito y, la más riesgosa, banca de inversión.

La confirmación de que la Casa Blanca sigue contemplando una idea que Trump apoyó durante su campaña provoca escalofríos en los bancos de Wall Street, cuyos grupos de presión hace tiempo describen los esfuerzos por dividir la banca como la mayor amenaza que enfrentan.

La propuesta está arraigada en la Ley Glass-Steagall de 1933, una ley de la época de la Gran Depresión que prohibía a las instituciones funcionar como banca de inversión y aceptar depósitos a la vez. Quedó efectivamente derogada en 1999.

La posibilidad de que hoy regrese como legislación viable no es insignificante dado que cuenta con el apoyo de aliados atípicos de ambos partidos. Trump, luego de haberse quemado con el asunto del Obamacare, también mostró intenciones de llegar a acuerdos con los demócratas.

Enfatizando el potencial de la cooperación bipartidaria, la senadora Elizabeth Warren, una demócrata que se hizo conocida por pegarle a Wall Street, respondió a los comentarios de Cohn volviendo a presentar un proyecto para crear una "ley Glass-Steagall del siglo 21".

Dependiendo de sus detalles, una nueva ley Glass-Steagall podría traer consecuencias devastadoras a los bancos que realizan grandes operaciones de consumo, tales como Citigroup, JPMorgan Chase y Bank of America. Probablemente, el daño no sería mayor para Goldman Sachs, que solo toma depósitos limitados.

Tony Fratto, un aliado de los bancos y exfuncionario del Tesoro durante el gobierno del presidente George W Bush, intentó desacreditar la idea.

"Restaurar la ley Glass-Steagall va en contra de los objetivos de estabilidad financiera y crecimiento del empleo", sostuvo. "Ignora tanto las lecciones de la crisis como la reforma radical que la ley Dodd-Frank introdujo en nuestro sistema financiero. Las empresas y los consumidores se llevarían la peor parte de las consecuencias de una política caótica para luego volver a reorganizar completamente nuestro sistema financiero".

Algunas personas de la izquierda apoyaron los comentarios de Cohn, pero solo tímidamente. Dennis Kelleher, director de Better Markets, un grupo de presión a favor de la regulación, afirmó que eliminar la ley Glass-Steagall había fomentado una toma de riesgos inaceptable. Pero advirtió que si la ley se restauraba de un modo incorrecto podría "generar la desregulación de grandes empresas y hacer que los contribuyentes muerdan el anzuelo de rescates financieros mucho mayores en el futuro".

Un vocero de la Casa Blanca confirmó los comentarios de Cohn, pero dijo que solo analizaba la postura previa del presidente.

"El presidente habló de la necesidad de simplificar el sistema bancario durante su campaña, lo que llamó 'una ley Glass-Steagall del siglo 21' para facilitar el crecimiento de las empresas y crear empleos en sus comunidades", afirmó el vocero.

La división de los bancos parecía haber dejado de ser una prioridad del orden del día este año. Cuando la Casa Blanca ordenó la revisión de la regulación financiera en febrero, se basó en su promesa de anular las reformas impulsadas por la ley Dodd-Frank después de la crisis que no son populares entre muchos bancos.

Aaron Klein, un exfuncionario del Tesoro durante el gobierno de Obama que actualmente trabaja en Brookings Institution, manifestó: "Es una incoherencia total que el presidente eche la culpa al exceso de regulación de la industria financiera por la desaceleración del crédito, y por ende la economía, y que al mismo tiempo quiera la vuelta de [una reglamentación] de la década de 1930".

Klein sostuvo que una nueva ley Glass-Steagall no habría podido hacer mucho para prevenir los problemas que desataron la crisis financiera de 2007-09. "Principalmente, los servicios financieros evolucionaron hasta un punto en que distinciones que eran relevantes [en los años 30] ya no soy relevantes en la actualidad".

Pero dijo que era claro por qué los políticos apoyarían la idea. "Son campeones consolidados de ambos bandos del Congreso y hay un llamamiento político a una solución que evoque memorias la generación de nuestros abuelos, cuya respuesta a la crisis financiera creó un extenso período de estabilidad financiera".

Warren volvió a presentar su proyecto de ley Glass-Steagall junto con la senadora demócrata Maria Cantwell, el senador republicano John McCain y Angus King, un senador independiente que se hace camarilla con los demócratas.