Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

Docentes obligan a Peña Nieto a repensar la reforma educativa

Maestros el huelga y estudiantes quieren modificar el proyecto que introduce un sistema de nombramientos, ascensos y despidos basado en el mérito

Manifestante del sindicato CNTE en contra de la reforma educativa

Manifestante del sindicato CNTE en contra de la reforma educativa

El presidente mexicano Enrique Peña Nieto recibe presiones para suavizar las reformas al sistema educativo después de semanas de protestas organizadas por los docentes y de la caída de su popularidad.

En un deficiente sistema escolar donde más de la mitad de los chicos de 15 años no pueden resolver cálculos matemáticos básicos, la reforma es una de las políticas más significativas que ha impulsado Peña Nieto en sus primeros dos años de mandato. Los estudiantes de México se encuentran entre los peores comparado con las naciones de la OCDE, por lo que los cambios al sistema son fundamentales para mejorar la baja productividad y ayudar a que el país azteca forme parte de la gran liga de economías mundiales.

Pero un sindicato de docentes disidentes, la CNTE, quiere eliminar el proyecto de reforma, que introduce un sistema de nombramientos, ascensos y despidos de docentes basado en el mérito. Durante semanas bloqueó caminos e hizo marchas que se extendieron más allá de su base de poder –que se encuentra en el sur de país– a la Ciudad de México y al estado norteño de Nuevo León.

Dirigentes de CNTE se reunieron con mediadores del ministerio del Interior para tratar de poner fin a la paralización, pero sin resultados. Sin embargo, ahora el sindicato SNTE, que había respaldado la reforma, intervino con una docena de exigencias propias. Entre ellas, pide cambios a las evaluaciones de docentes, que son la columna vertebral de las reformas.

"El gobierno va a hacer algunas concesiones", dijo Sergio Aguayo, analista político. "La pregunta es, en qué medida los docentes están dispuestos a hacerle la vida fácil para Peña Nieto". La respuesta parece ser "no mucho". El SNTE empezó las negociaciones con el ministro de Educación en cuanto a sus propias exigencias.

"Hay mucha presión para moderar la reforma", dijo Marco Fernández, profesor de la Universidad Tecnológica de Monterrey e investigador del think-tank México Evalúa. "Tengo mis temores", agregó.
El gobierno insiste en que la reforma saldrá fortalecida con lo que propongan los docentes. "Estamos viendo cómo mejorar los procesos", aseguró Javier Treviño, vice ministro de educación. "No habrá marcha atrás con la reforma educativa. No hay manera", señaló.

En un país donde muchas escuelas de zonas rurales carecen de pisos de material, agua corriente o electricidad, dijo que se ha mejorado la infraestructura de más de 42.000 colegios. Las nuevas propuestas para revisar los programas de estudio serán anunciadas en las próximas semanas y 150.000 del 1 millón de maestros ya realizaron exámenes de desempeño.

Pero lo que afirman los funcionarios no concuerda con la percepción de la gente, en un momento en que las protestas se convirtieron en un nuevo problema para el gobierno.

El mes pasado, ocho personas murieron durante una manifestación de docentes disidentes debido a disparos provenientes de la policía federal, que en un primer momento negó que sus agentes estuvieran armados. Si bien los agitadores pertenecían a grupos no vinculados con los maestros pero aliados al CNTE, la lenta reacción del gobierno fue otro desastre de las relaciones públicas.

Aun después de la no esclarecida desaparición de 43 estudiantes y maestros en septiembre de 2014, y el escándalo dos meses después por la mansión de su esposa financiada por un contratista del gobierno, el índice de popularidad de Peña Nieto nunca estuvo tan bajo, se ubica en 29%.
La protestas de los docentes es apenas el último problema: el PRI, el partido gobernante, sufrió una aplastante derrota en las elecciones locales el mes pasado, y María de los Ángeles Moreno, la ex jefa del partido, dijo al diario El Universal: "Si no corregimos. . . lo que nos perjudica, podría ser un preludio de las presidenciales de 2018".

El compromiso del gobierno con la lucha contra la corrupción también fue cuestionado después de que el PRI ayudó a suavizar una reforma en el Congreso y el presidente tuvo que dar marcha atrás con un veto.