Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

Del boom al rescate: la crisis del petróleo amenaza a los países en desarrollo

Con el barril por debajo de los u$s 30, países exportadores del mundo en desarrollo enfrentan una nueva cruda realidad, que los obliga a contemplar la venta de activos e incluso solicitar planes de rescate

Desde el comienzo del siglo XXI, el país su-
damericano de Surinam, con una población de 540.000 habitantes, lideró un auge de productos básicos que representó enormes beneficios para un país rico en bauxita, oro, petróleo y bananas. De 2000 a 2014, los ingresos anuales per cápita se han más que quintuplicado hasta casi alcanzar los u$s 10.000. La mortalidad infantil se redujo un tercio. Actualmente, un niño nacido en este país puede llegar a los 70 años, en comparación con la expectativa de vida de 67 años de hace 15 años atrás.
En enero, sin embargo, el gobierno del ex dirigente militar Dési Bouterse, que sigue al frente como presidente del país luego de ganar las elecciones democráticas del año pasado, debió enfrentar una dura realidad. Luego de ser testigo de cómo las reservas de divisas se reducían en más del 50% el año pasado, pidió ayuda al Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones, que se espera que lleguen a la ciudad capital de Paramaribo la próxima semana.
Habiendo hecho esto, Surinam se encamina hacia un rescate internacional. Más países cuya economía depende de exportaciones de petróleo y otros productos básicos pueden ir tras sus pasos, marcando el fin del "superciclo" que cambió su suerte durante años.
Cuando hace poco le preguntaron qué cosa no la dejaba dormir por la noche, Christine Lagarde, directora gerente del FMI, dice que le preocupa el destino de productores de petróleo de bajos ingresos como Nigeria. "Ese es un país que está cara a cara, como tantos otros países productores de petróleo, dificultades reales y una necesidad de rediseñar de inmediato su modelo de negocio y realinear sus intereses con una realidad completamente nueva que existe desde hace más de lo que muchos piensan", sostuvo.
La preocupación en el FMI va más allá del impacto en los presupuestos y el crecimiento y temores de una crisis de balanza de pagos. La semana pasada, economistas del FMI advirtieron que la fluctuación de los precios de los productos básicos debilitan los bancos de economías en desarrollo, y aumentan las probabilidades de una crisis financiera. A otros les preocupa el impacto en los mercados de que fondos soberanos que viven del petróleo vendan activos a pérdida para cubrirse contra la caída de los ingresos provenientes del petróleo.
Nigeria, hasta el momento, evitó recurrir al FMI, si bien una creciente cantidad de analistas creen que debería hacerlo. Está en conversaciones con el Banco Mundial y otras instituciones sobre la posibilidad de pedir miles de millones para tapar un déficit de presupuesto de u$s 15.000 millones producto de la caída de los ingresos derivados del petróleo. Azerbaiyán también ha acudido al FMI y el Banco Mundial por un paquete de préstamos de u$s 4000 millones.
En el FMI y el Banco Mundial preocupa la posibilidad de que otros países, tales como Ecuador e incluso Venezuela, soliciten rescates en poco tiempo. A lo largo de África algunos observadores anticipan que productores de petróleo de bajos ingresos desde Angola hasta Gabón se verán obligados a solicitar rescates.
Economías emergentes importantes como Brasil y Rusia, por el momento, parecen estar a salvo gracias a sus reservas de divisas, pero esta confianza se perderá si los precios de los productos básicos se mantienen bajos hasta el año próximo y agotan las reservas. Moscú ya está contemplando privatizar activos insignia como la aerolínea Aeroflot y el grupo petrolero Rosneft para llenar el vacío que dejó la caída de los precios del petróleo.
Kaushik Basu, economista en jefe del Banco Mundial, sostiene que es posible que la caída de los precios de los productos básicos provoque una división en la economía global y entre las economías emergentes. También llega junto con la desaceleración que enfrentan economías emergentes como China, que está frenando el ritmo al que se ponen a tono con economías desarrolladas. El FMI espera que la "convergencia" ocurra a un ritmo más de dos tercios inferior.
El petróleo barato sigue siendo una bendición para muchos países en desarrollo como India y Bangladesh, y para economías desarrolladas como Estados Unidos, donde hay un auge de compras de autos impulsado por la caída de los precios del combustible.
De todos modos, la mayoría de los economistas demoraron demasiado en reconocer el potencial de daño a los productores del mundo en desarrollo. "Debo admitir que [la caída de precios] ha perdurado más tiempo del que había o habíamos pensado", sostiene Basu. En el FMI y Banco Mundial, los economistas ahora esperan que la caída de los precios de los productos básicos se mantenga durante cierto tiempo. Sostienen que otros productores desarrollados deberán soportar duros ajustes de presupuesto.
En enero, el Banco Mundial recortó drásticamente su estimación del precio del crudo para 2016 a un promedio de u$s 37 por barril, en comparación con la proyección de u$s 51 por barril de octubre pasado. Esto vino de la mano de un replanteo del rumbo de los precios de los productos básicos: los economistas del banco redujeron sus proyecciones para 37 de los 46 productos básicos que analizan.
El problema, afirma Basu, es que muchos países productores se niegan a aceptar el cambio o las posibles soluciones... y temen las consecuencias políticas. "Será muy difícil. No hay salida posible", sostiene.
Aun en Surinam, hasta hace poco incluso los legisladores se negaban a ver esta realidad. Cuando el banco central anunció una devaluación del 25% con respecto al dólar en noviembre pasado, lo hizo con una escueta declaración: "Surinam está atravesando momentáneamente una verdadera sacudida de precios de los productos básicos."
Seis semanas más tarde, ese shock está lejos de parecer pasajero, dadas las tenaces negociaciones a punto de ponerse en marcha con el FMI, el Banco Mundial y otros organismos. La cuestión es qué países van a recurrir a ellos después.
¿Los precios bajos del petróleo terminarán por empujar a Nigeria, el mayor productor de crudo de África, a promulgar reformas que lo hagan menos vulnerable a crisis futuras?
Si nos guiamos por el pasado, no. Pero el gobierno del presidente Muhammadu Buhari afirma que el cambio va a ser doloroso, aunque es posible... y es la única opción.
Tras el mínimo de los últimos 13 años que tocaron los precios del petróleo en enero, la prosperidad que reinó en Nigeria durante la última década llegó a su fin. El FMI prevé un crecimiento de 3,25% este año, frente a un promedio de 6,8% en los 10 años previos a 2014.
Los controles de capital implementados por el banco central, y fervientemente avalados por Buhari, perjudican a la economía y asfixian al mercado de divisas de este país, dependiente de las importaciones, de más de 180 millones de personas. En el mercado negro, el naira estuvo operando con una prima de casi 50% al tipo de cambio oficial, lo que perjudica en mayor medida a los ciudadanos más pobres.
Algunos analistas están preocupados por las conversaciones de Nigeria con el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo sobre más de u$s 3500 millones en préstamos para tapar parte de una brecha de u$s 15.000 millones que quedó por la pérdida de ingresos del petróleo. Sin embargo, la medida podría ser una señal del enfoque más realista que Nigeria haya adoptado en muchos años. La oferta de préstamos baratos para proyectos de infraestructura básica de máxima necesidad podría ayudar a que la administración se diversifique del petróleo y reviva la manufactura y la agroindustria.
En el proyecto de presupuesto para 2016, Abuja recibirá solo el 20% del total de los ingresos del petróleo... un recorte de más del 70%. El precio de referencia de u$s 38 el barril también es realista, según los analistas. El objetivo de aumentar los ingresos provenientes de fuentes distintas del petróleo podría ser factible, en parte porque Nigeria está arrancando de un nivel bajo, pero también porque Buhari es más disciplinado.
"Si son capaces de aumentar la recaudación impositiva, tapar algunas fugas y reducir los costos, pueden desplazar el selector a un lugar más positivo", según un inversor internacional con intereses en África. Maggie Fick, Lagos
En el caso de Rusia, Sergei Glaziev tiene recetas radicales para sacar al país de la crisis. El inconformista economista y asesor del presidente Vladimir Putin quiere fijar el tipo de cambio del rublo y repartir Rbs 5 billones (u$s 66.000 millones) en préstamos a empresas rusas.
A pesar de la retórica combativa de Moscú, Putin tiende a seguir el consejo prudente de Elvira Nabiullina, presidenta del banco central, en lugar de ideas radicales como las de Glaziev. Aun así, las propuestas de los economistas destacan el dolor del petróleo barato.
Rusia está lista para atravesar un segundo año de recesión después de que su economía se contrajese un 3,7% en 2015. El gobierno está viendo cómo se vacían sus arcas a medida que se prevé que los ingresos del petróleo y el gas, que representaban el 43% del presupuesto del año pasado, caerán a menos de 35% este año.
El Ministerio de Finanzas busca recaudar hasta Rbs 1 billón en ingresos adicionales para mantener el déficit presupuestario en 3%. Putin está considerando la venta de participaciones en empresas del estado para recaudar fondos.
Una fuente obvia de fondos adicionales es el sector del petróleo en sí. Ya el año pasado, el gobierno recaudó Rbs 200.000 del sector manteniendo los derechos de exportación al 42% en lugar de recortarlos al 36%, según lo previsto. Los empresarios del petróleo temen que el gobierno mantenga el impuesto en un 42% por tiempo indefinido, lo cual, según VTB Capital, puede reducir el valor del sector en un 20-30%. Los consumidores sufren también. Las pensiones se elevaron solo un 4% este mes para compensar la suba de los precios, solo un tercio de la tasa de inflación.
La rápida caída del rublo impidió que el banco central redujese las altas tasas de interés. La semana pasada, el banco mantuvo las tasas estables e incluso advirtió que podría llegar a elevarlas para controlar la inflación.
Como consecuencia, muchas empresas redujeron las inversiones y los consumidores redujeron gastos. Las ventas minoristas cayeron en más de un 15% en diciembre, la caída mensual más empinada desde que empezó la contracción, a fines de 2014.
Sin embargo, las cosas podrían haber sido peores. "Dada la magnitud de la crisis del petróleo y la falta casi completa de acceso a los mercados financieros globales, la economía rusa demostró ser bastante resistente en 2015", según Sberbank CIB. Kathrin Hille y Jack Farchy, Moscú.