Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

Cuestionan a las empresas calificadoras de deuda soberana

Los inversores ya no reaccionan como antes frente a la rebajas de calificaciones. Ese comportamiento se observa desde que comenzó la crisis de deuda en la Eurozona

Cuestionan a las empresas calificadoras de deuda soberana

En la semana que Gran Bretaña perdió su valiosa calificación crediticia AAA, algo curioso sucedió en los mercados financieros. En vez de producirse un inmediato incremento de los costos del endeudamiento, los rendimientos de los bonos de referencia británicos cayeron a un nuevo mínimo.

La reacción se ajusta a un nuevo y llamativo patrón, en el que los inversores ningunean las acciones de las agencias evaluadoras. Éstas fueron acusadas de ejercer tanto poder e influencia en el mercado que ayudaron a que se produjera la crisis financiera global.

Este año Fitch, Moody’s and Standard & Poor’s rebajaron las notas a una cantidad récord de países, lo que redujo el grupo de bonos soberanos con máxima categoría AAA a 10, comparado con los 16 de la década pasada.

Esas calificaciones crediticias reflejan el nivel de solidez económica de los tomadores de crédito y su deterioro debería proyectar una sombra sobre los mercados, aunque las tasas de endeudamiento en todo el mundo nunca fueron tan bajas.

Las agencias calificadoras sostienen que son concientes de esta contracción. "Hemos notado la desconexión entre las acciones en cuanto a las notas crediticias y los precios de los bonos", señaló James McCormarck, director global de calificaciones soberanas en Fitch. "Esto es anterior al Brexit, diría que se puede rastrear su origen en la crisis de deuda de la eurozona y en la famosa frase "lo que sea necesario" del discurso de Mario Draghi.

El discurso del presidente del Banco Central Europeo tuvo lugar en julio de 2012, en el pico de la crisis de deuda soberana en la eurozona. En él, Draghi dijo que el BCE estaba "preparado para hacer lo que sea necesario para preservar el euro" –una declaración que para los inversores significaba que no se permitiría el default de ningún país. Como resultado, de inmediato cayeron las tasas de endeudamiento de las economías más riesgosas del sur de Europa.

Pero las notas crediticias no cambiaron. "Los fundamentals del crédito no se modificaron al otro día de las declaraciones de Draghi", señaló McCormack. "Lo que miramos nosotros y lo que miran los inversores no siempre es lo mismo".
Sin embargo, las notas crediticias apuntan a brindar un servicio a inversores para saber si un deudor podrá pagar sus deudas.

Ese servicio está dominado por tres compañías. Fitch, Moody’s and Standard & Poor’s. Pero el tamaño de las agencias, y el hecho de que los tomadores de crédito pagan por las calificaciones, son factores que han sido muy criticados después de la crisis financiera, cuando las evaluadoras recibieron un aluvión de críticas por haber asignado notas elevadas a títulos valores respaldados por hipotecas y otras inversiones que rápidamente perdieron valor.

Después, fueron acusadas de tomar acciones agresivas en la crisis de la eurozona, lo que aceleró los problemas de Grecia, Irlanda, Portugal y España.
Por el contrario, las últimas víctimas de las rebajas de notas experimentaron reacciones del mercado muy diferentes.

La decisión de S&P de quitarle al Reino Unido su calificación AAA como resultado de la votación a favor del Brexit fue dolorosa para el gobierno pero significó poco para los inversores que buscan un refugio seguro y esperan un ablandamiento de parte del banco central.
Más recientemente, las advertencias de que Australia podría perder su máxima nota no alteraron para nada la trayectoria de sus bonos.

Incluso las entidades que dependen del respaldo del gobierno evitaron el efecto negativo. Transport for London, que tuvo su propia rebaja de calificación en línea con la de Gran Bretaña, registró una caída de los rendimientos de su bono 2042 de 3,32% a principios de año a 2,29% esta semana.
Para algunos inversores, la industria de las evaluaciones crediticias es obsoleta, dijo Edwin Gutierrez, gestor de carteras en Aberdeen Asset Management.

"En los mercados emergentes nosotros estamos siempre informados sobre las calificaciones soberanas," dijo Claudia Calich, de M&G Investments, recordando que algunos inversores tienen mandatos que estipulan que sólo pueden adquirir de determinada calificación.