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Crisis de Venezuela reactiva la doctrina de la "deuda odiosa"

La doctrina, que nunca fue aplicada hasta la fecha, implica el desconocimiento de las obligaciones tomadas por estados para provecho de la casta gobernante

Crisis de Venezuela reactiva la doctrina de la

Una doctrina legal arcaica, que a menudo se menciona pero nunca fue invocada, y que llama "deuda odiosa" podría por primera vez en la historia ponerse a prueba en Venezuela si es derrocado el régimen actual.

El concepto de "deuda odiosa" situación en la que un régimen o gobernante despótico toma préstamos para su propio beneficio pero endilga su carga al pueblo del país fue mencionado por primera vez en 1927 por un jurista ruso llamado Alexander Sack.

Desde entonces, ganó relevancia y se la considera una doctrina pese a que nunca fue consagrada en ninguna ley internacional o soberana, ni fue en la práctica invocada por ningún país en el marco de una reestructuración de deuda después de que un régimen previo fuera derrocado.

Pero algunos expertos legales creen que el hecho de que el gobierno de Venezuela encabezado por Nicolás Maduro haya eliminado la Asamblea Nacional para reemplazarla por una Asamblea Constituyente más abúlica este verano boreal, seguido de las sanciones en contra del país que anunció el gobierno de Estados Unidos, podrían formar un escenario inusualmente fértil para la gambeta legal.

"Venezuela creó un excelente argumento para aplicar la doctrina de deuda odiosa con la implementación de una Asamblea Constituyente", dijo Anna Gelpern, profesora de derecho en Georgetown.

Si el régimen actual es destituido, un gobierno nuevo podría invocar deuda odiosa como excusa para negarse a reconocer cualquier préstamo nuevo que reciba la Asamblea Constituyente. Dado que Venezuela no tiene acceso a los mercados, es probable que eso afecte principalmente a los créditos nuevos otorgados por países como China y Rusia, y no a los actuales bonistas.

Es un argumento que gana terreno en algunas partes de la oposición. Ricardo Hausmann, un destacado economista venezolano que ha emigrado, y Ugo Panizza, economista italiano, escribieron en un reciente artículo que el régimen venezolano es "el ejemplo para aplicar la doctrina de la deuda ociosa".

Las sanciones que impiden a Venezuela recaudar más dinero mediante el sistema financiero norteamericano estuvieron directamente relacionadas con la creación de una nueva asamblea "ilegítima".

Pero ningún país al reestructurar sus deudas logró usar la deuda odiosa como gambeta legal. Incluso Irak, que recortó en algo más de 80% su deuda por u$s 130.000 millones después del derrocamiento en 2003 de Saddam Hussein, se negó a hacerlo, explicó Lee Buchheit, socio de Cleary Gottlieb que asesoró al país en su reestructuración de deuda.

"Estuvo cerca, pero finalmente Irak no lo hizo", afirmó. "Siempre ha sido demasiado difícil definir exactamente quién es odioso, y quién es simplemente déspota."

Buchheit señaló que pese a su fama y "atractivo emocional", la deuda odiosa no es un defensa reconocida en el derecho estadounidense o británico, donde la mayoría de las reestructuraciones de deuda se discuten exhaustivamente. Prevé que el argumento legal que más probablemente pueda usar un gobierno nuevo de Venezuela sería que ninguna de las deudas nuevas incurridas por el país fueron "debidamente autorizadas" por la vieja Asamblea Nacional.

La profesora Gelpern admite que la deuda odiosa "no es un argumento legal cómodo de presentar", pero menciona que la usurpación del viejo cuerpo legislativo por parte de la Asamblea Constituyente de Maduro de todas formas le brinda a cualquier sucesor una buena carta para jugar, invoque o no formalmente la deuda odiosa.

"Incluso sin invocar la deuda odiosa, se puede argumentar que el endeudamiento desde ese día en adelante no fue debidamente autorizado", agregó. "Le ofrece un mejor argumento a cualquier gobierno futuro que quiera desentenderse de cualquier deuda nueva ".