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Crecen los problemas de Renzi en Italia y en el exterior

Cuando asumió, en 2014, tenía el aura de líder joven y carismático con planes para rehacer Italia. Pero recientes datos muestran que la economía sigue frágil y está lejos de despegar

Crecen los problemas de Renzi en Italia y en el exterior

Para celebrar los dos años como primer ministro de Italia, Matteo Renzi eligió una presentación con diapositivas que resaltaba los logros de su mandato. El evento de autobombo sugiere que los italianos tienen docenas de razones para alegrarse: bajó el desempleo, la producción económica subió, los impuestos disminuyeron y la inversión extranjera creció.


Pero las diapositivas de Renzi cuidadosamente ocultan una realidad más dura: se le está acabando la suerte.
Este hombre de 41 años, que llegó al poder como el líder más fuerte de Italia desde Silvio Berlusconi, ahora tiene que enfrentar problemas en el país y en el exterior que amenazan con agobiar su administración.


El viernes, pasado, las cifras de la agencia de estadísticas de Italia mostraron que la economía creció sólo 0,1% en el cuarto trimestre de 2015. Los datos elevan la preocupante posibilidad de que la recuperación frágil y floja de Italia no esté por despegar tal como esperaba la mayoría de los economistas; y hasta podría estar desacelerándose otra vez. Mientras tanto, los bancos italianos se encuentran entre los más golpeados por la reciente fuga del mercado global, lo que genera temor a que el país sea vulnerable a una nueva crisis financiera.


Eso no es todo: Italia está enfrentando un dilema estratégico sobre cómo responder a la creciente amenaza de Estado Islámico, que se encuentra a apenas a 320 kilómetros al sur de la isla siciliana de Lampedusa. Sus relaciones con Egipto, un lazo comercial y estratégico que Renzi se esforzó por cultivar, están en peligro por el misterioso asesinato de un estudiante italiano en el Cairo.


A Renzi se lo conoce como un operador político ágil y eficaz, pero estos vientos en contra en un año crucial para el gobierno italiano, son un telón de fondo más gris de lo que todos imaginaban. Si los datos económicos siguen decepcionando, podría verse amenazado el desempeño del partido demócrata gobernante en las elecciones municipales en junio, y habrá votaciones en las ciudades más grandes de Italia. Esto también podría perjudicar las chances de Renzi de ganar un referéndum, programado para el otoño boreal, apuntado a reducir una paralización parlamentaria mediante un recorte de los poderes del Senado. Se juega su futuro con el resultado, ya que prometió renunciar si pierde.


Renzi nunca admitirá que está sitiado, pero sus instintos de supervivencia ya están a la vista. Adoptó un tono mucho más severo en su relación con Bruselas y Berlín criticando a Jean-Claude Juncker –el presidente de la Comisión Europea– y a la canciller alemana Angela Merkel por arrojar a Europa entre los brazos del populismo. La última vez fue cuando, durante una entrevista que dio a Bloomberg la semana pasada, advirtió que la UE es como "la orquesta que sigue tocando en el Titanic".


A nivel nacional, hay señales de que la confrontación con la UE le está funcionando a Renzi. Su partido Demócrata en las encuestas subió levemente a 33%, mientras que el populista Movimiento Cinco Estrellas cayó a cerca de 25%, según un promedio de sondeos elaborado por Termómetro Político, un website político. Esto significa que probablemente mantenga elevada la retórica –o hasta la intensifique– en las próximas negociaciones presupuestarias con la Comisión.


Renzi argumentará que Roma necesita flexibilidad presupuestaria más que nunca para apuntalar la recuperación y asegurarse de que no caerá en recesión. Pero los funcionarios de la UE que se sienten frustrados por las promesas italianas de libertad fiscal podrían oponerse dado que la debilidad de la economía hace aún más difícil que Italia cumpla con sus metas fiscales. Bien podría haber un desacuerdo total en la primavera boreal.


Cuando Renzi asumió en febrero de 2014, tenía el aura de líder joven y carismático con planes para rehacer Italia. Su mayor logro hasta la fecha sin duda fue brindar estabilidad política y credibilidad internacional a un país que solía tener gobiernos débiles. Pero en respuesta a la creciente adversidad, ahora se asemeja a un político más convencional y defensivo, que se arriesga a sufrir rechazo político en su país y un mayor aislamiento internacional.