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Con las app de servicios, el trabajo realizado por expertos cae peligrosamente en desuso

Las propinas quedan en desuso en empresas como Uber o Deliveroo. El fin del sueldo indirecto hace que los trabajadores equiparen ganancias ofreciendo diversos oficios

Me interesa la manera en la que las diferentes culturas abordan el tema de la remuneración de los trabajadores del sector de servicios desde que estuve involucrada en un embarazoso hecho sobre una propina con un taxista en Tokio.

"No propina necesaria, no propina necesaria", el chofer repetía. Pero yo insistí con obstinación: "No, por favor, por favor, acepte esto".
Yo no tenía idea que en Japón dar propinas se considera un insulto. El precio es el precio.

¿Por qué entonces se considera esencial la propina en EE.UU., pero se otorga basado en los méritos del trabajo a discreción del cliente en Europa? Tales diferencias culturales eran algo que yo antes atribuía a peculiaridades o regulaciones locales. Pero una reciente experiencia con la economía "gig", o de trabajadores independientes, la cual está tratando de eliminar por completo las propinas, me ha hecho caer en la cuenta de que esas diferencias quizás estén más relacionadas con cuán conscientes de sus carreras esperamos que sean los trabajadores de servicios.

Este año pasé algún tiempo trabajando para Deliveroo, un servicio de entrega de comida del Reino Unido, como parte de la investigación. Quería averiguar cuán receptivos tenían que ser los trabajadores para ganar las lucrativas "tarifas dinámicas", donde se les paga más a los trabajadores cuando sube la demanda. Pero como no se pueden predecir esos períodos, los trabajadores tienen que estar de turno a toda hora.

También quería ver si sería posible ganar más en la economía "gig" que el salario nacional mínimo de u$s 8,8 la hora, como alegan con frecuencia las empresas como Deliveroo y Uber.
Descubrí que los períodos de tarifas dinámicas eran demasiado infrecuentes, mientras tanto, el único elemento del trabajo de servicio mal pagado que tradicionalmente compensaba las bajas tasas – una propina por un trabajo bien hecho – se había casi eliminado del todo.

En su esfuerzo por acabar con la necesidad de tener efectivo y crear la perfecta experiencia sin roce alguno, los diseñadores de aplicaciones para Deliveroo y otros habían deshumanizado la transacción hasta el punto en que las propinas se habían convertido en un estorbo. Uber hasta incita a los pasajeros a no darles propinas.

Frecuentemente, para maximizar el potencial de ganancias, el trabajador de la economía "gig" se ha convertido en un mil usos, inscribiéndose en todas las aplicaciones posible. Sin embargo, cuando lo logra, socava su propia economía de escala. La multifuncionalidad crea nuevos costosy tiene que cambiar de un oficio a otro.

La economía "gig" socava a los trabajadores de servicio expertos que han aprendido por experiencia que tiene sentido nivelar los precios a través de los períodos altos y bajos por el bien del profesionalismo. Los ha reemplazado con aficionados sin ninguna capacidad para planificar, y poco tiempo para dedicarse a su labor.
En EE.UU., los camareros dependen de la bondad discrecional de los extraños para ganar un salario digno.

Algunos dirían que eso resulta en trabajadores de servicio más capaces y receptivos. Pero en la economía "gig", donde los trabajadores luchan por ganar el salario mínimo pero no pueden depender de un intercambio de efectivo para generar una oportunidad de obtener propinas, el sistema discrecional no funciona.

La tradicional industria restaurantera estadounidense evita las regulaciones gracias a una peculiaridad local: nadie se atreve a no dar una propina de un mínimo de 20% de la cuenta. Esto significa una cultura de respeto por el verdadero valor del servicio profesional. La economía digital tendrá que elaborar la misma cultura, sino el camarero de carrera pasará a la historia. Eso desataría una amarga carrera hacia los niveles más bajos, socavando todos nuestros estándares de vida.