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Con Temer no se resolverá la disfunción política de Brasil

Si bien se espera que el nuevo presidente interino avance con las reformas fiscales y medidas de austeridad, es poco probable que erradique la incertidumbre política

Con Temer no se resolverá la disfunción política de Brasil

Esta semana el Papa Francisco pidió al mundo que se olviden por un momento de la crisis de los refugiados y de Medio Oriente y recen en cambio por Brasil, pidiendo "diálogo" en medio de la profunda crisis política que vive el país. Pero en la madrugada de ayer, si había algo sobre lo que rezaban los asistentes del maratónico debate en el Senado era para pedir menos diálogo.


Tras veinte horas seguidas de discursos, a las 6:30 hs los senadores brasileños votaron a favor de iniciarle juicio político a la presidenta Dilma Rousseff y suspenderla del cargo. Si bien los inversores esperan que la votación de ayer marque la conclusión –o al menos el principio del fin– de uno de los períodos más turbulentos de la historia moderna de Brasil, los analistas advierten que el país ahora enfrenta un vacío de poder potencialmente peligroso.


La votación del Senado quizás haya sido una derrota para el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, pero los absurdos acontecimientos de los últimos meses que condujeron a esa decisión, desde las sesiones con discursos maratónicos hasta las trompadas en el Congreso, han destruido la confianza de los brasileños en toda la clase política, según Juliano Griebeler, analista de la consultora Barral M Jorge Associates.


"Es una situación tramposa porque abre el camino para que "aventureros" avancen y tomen posiciones de poder", señaló refiriéndose a las elecciones presidenciales de 2018. El 89% de los consultados en una reciente encuesta realizada en villas de emergencia de Brasil, y dirigida por la consultora Data Popular, afirmó que no pueden pensar en una sola persona capaz de rescatar al país de su crisis. Entre el 11% que sí podía, la principal opción era el mismo Papa Francisco.


Si bien Rousseff sufrió una arrolladora derrota, el PT sigue insistiendo en que éste no es el fin del partido. "El PT desfilará en el campo opositor", decía ayer a Financial Times Humberto Costa, líder del gobierno en el Senado mientras los seguidores de su partido agitaban sus banderas rojas del partido afuera de la Cámara del Senado. "El PT logró reconstruirse en este reciente período. Si comparan hoy con tres meses atrás, el partido logró acercarse más a los movimientos sociales para comunicarse con otros partidos de centro y con los sindicatos", contó Costa.


Rafael Cortez, científico político de la consultora Tendências, afirmó que el destino del PT depende principalmente de si Luiz Inácio Lula da Silva, el ex presidente popular de Brasil y la mayor esperanza que tiene el PT para ganar en 2018, queda implicado en el escándalo de corrupción en Petrobrás, la petrolera estatal de país. "El partido sufrirá una crisis de identidad y tendrá dificultades inmediatas durante las elecciones municipales de 2016", aseguró Cortez. "Pero su declive en el largo plazo definitivamente es inevitable", agregó.


Se espera que el gobierno de Temer aproveche el extraño momento de consenso en Brasilia para impulsar reformas fiscales y medidas de austeridad, incluyendo reducir el número de ministerios de 32 a 22. "Dado que los estados y municipalidades enfrentan una aguda crisis financiera, que el país sufre una profunda recesión que lleva varios años y que los intereses de las grandes empresas están alineados con el juicio político a Rousseff, se intensificó la sensación de urgencia en el Congreso para aprobar algunas reformas," comentó Christopher Garman, director de análisis de Brasil en la consultora Eurasia Group.


Sin embargo, mientras Temer busca sacar a Brasil de una recesión profunda y el PT se esfuerza por rearmarse, el principal problema del país, su disfunción política, probablemente quede sin resolver, aseguró Griebeler. "Nuestro sistema electoral está organizado de tal manera que no es incapaz de hacer que la población se sienta representada", agregó citando problemas como el oscuro financiamiento de las campañas y la constante impunidad pese a los avances hechos por la investigación de Petrobras."Hay pocas probabilidades de que se avance con la reforma política, incluso en un gobierno de Temer", concluyó.