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Comunidad empresaria de EE.UU. se opuso a decreto contra indocumentados

Compañías como Google, Ford, Wells Fargo y Cummins expresaron su apoyo a los dreamers. "Va en contra de nuestros valores darles la espalda", dijo el CEO de Uber

Comunidad empresaria de EE.UU. se opuso a decreto contra indocumentados

El presidente Donald Trump ha provocado una nueva ruptura con las empresas estadounidenses y puso en peligro la reputación pro negocios del partido republicano tras haber tomado la decisión de poner fin a un programa que evitaba la deportación de cientos de miles de indocumentados.

Los CEO reaccionaron con indignación frente a la medida del gobierno apuntada a descartar una política de la era Obama que protegía a unos 800.000 jóvenes que llegaron ilegalmente a Estados Unidos siendo menores. Hacer eso es inmoral y sembrará el caos en el mercado laboral, advirtieron.

"Este es un día triste para nuestro país", dijo Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook. "La decisión de finalizar el programa no es sólo equivocada. Es particularmente cruel ofrecer a los jóvenes el Sueño Americano, alentarlos a salir de las sombras y confiar en nuestro gobierno, y luego castigarlos por eso".

Tim Cook, CEO de Apple, dijo en un email interno: "Estoy profundamente consternado de que 800.000 norteamericanos incluyendo más de 250 de nuestros compañeros de trabajo de Apple puedan pronto verse expulsados del único país al que siempre han llamado hogar".

Introducido en 2012, el programa DACA protegía a los jóvenes llamados dreamers (o soñadores) de la deportación y los habilitaba a solicitar permisos de trabajo siempre que se pusieran a disposición para ser registrados por primera vez como residentes ilegales.

Los directivos de empresas moderaron sus críticas a Trump repitiendo el pedido que hizo el presidente al Congreso para que actúe en pos de ayudar a los beneficiarios del DACA.

La decisión de la administración se suma a una creciente lista de focos de tensión entre la comunidad empresaria y Trump, dado que compañías desde Google hasta Ford y desde Wells Fargo hasta el fabricante de equipos de generación energética Cummins expresaron su apoyo a los dreamers, la mayoría de los cuales ingresaron ilegalmente a los Estados Unidos siendo niños o tienen sus visas vencidas.

El presidente hizo campaña en parte como empresario experimentado que ayudaría a las empresas a revitalizar la economía, pero ha provocado consternación entre los CEO en temas que van desde la prohibición de inmigrantes de países mayormente musulmanes, su hostilidad hacia el comercio internacional y su fracaso en reformar el Obamacare en el Congreso.

Si bien Microsoft se encuentra entre los cientos de compañías que tienen la esperanza de que Trump se anote un gran tanto de política económica con la reforma del código tributario estadounidense con la ayuda del Congreso, su presidente Brad Smith hizo un audaz llamado a que Washington priorice la inmigración por sobre la reforma fiscal como "un imperativo económico y una necesidad humanitaria".

"Necesitamos poner en la agenda legislativa las necesidades humanitarias de esas 800.000 personas antes de un proyecto de ley fiscal", posteó en un blog señalando que es limitada la cantidad de días legislativos que tienen programados los legisladores para los próximos seis meses. "Como empleador, valoramos que los dreamers aportan a la competitividad y al éxito económico de nuestra compañía y de la comunidad empresaria de la nación entera".

Mientras Business Roundtable, un grupo de lobby de grandes empresas, asegura que se opone enfáticamente a la decisión de la Casa Blanca, su presidente Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, afirmó que "cuando la gente viene acá a aprender, a trabajar duro y a devolver a la comunidad deberíamos permitirles permanecer en Estados Unidos".

Michael Bloomberg, el multimillonario de medios que fue alcalde de Nueva York como republicano, declaró ayer que su empresa tenía "la suerte de tener dreamers". El presidente de Google Sundar Pichai tuiteó: "Los dreamers son nuestros vecinos, nuestros amigos y nuestros compañeros de trabajo. Éste es su hogar." Dara Khosrowshahi, el nuevo CEO de Uber, escribió: "Va en contra de nuestros valores darles la espalda a los dreamers".

Antes del anuncio, Fwd.us, un grupo de lobby tecnológico que fue fundado por Zuckerberg entre otros, advirtió que el fin del programa DACA implicará que un promedio de 30.000 beneficiarios pierdan su empleo por mes, lo que provocará un golpe de u$s 460.000 millones al PBI norteamericano en el lapso de diez años.
Ayer Pichai, Cook y Zuckerberg pidieron al Congreso que actúen para promulgar una ley que ayude a los dreamers, pedido que suavizó sus críticas a Trump y generó más presión sobre los líderes republicanos pro negocios en el Capitolio Paul Ryan y Mitch McConnell.

Ryan, vocero de la Cámara de Representantes, dijo: "Tengo la esperanza puesta en que la Cámara de Representantes y el Senado, con el liderazgo del presidente, puedan alcanzar un consenso sobre una solución legislativa permanente que incluya garantizar que aquellos que no han hecho nada malo puedan aún contribuir como parte valiosa de este gran país".

Todd Schulte, presidente de Fwd.us, no concuerda con el argumento de Microsoft de que la actual agenda legislativa debería modificarse para que haya lugar para que el Congreso ayude a los beneficiarios del DACA. Citó encuestas que muestran que el 80% de los norteamericanos está a favor de que los inmigrantes indocumentados tengan alguna manera de convertirse en ciudadanos norteamericanos.

"Creo que si los líderes del Congreso presentan un proyecto de ley para los dreamers en el recinto esta misma noche, sale aprobado con total éxito", comentó Schulte.

Sin embargo, algunos asistentes de legisladores explicaron que los proyectos vinculados a la inmigración que abarcan un solo tema no son viables porque la única manera de obtener suficiente apoyo legislativo es creando un paquete integral que permita compensaciones con otros temas incluyendo seguridad fronteriza.

Sarah Hackabee Sanders, vocera de la Casa Blanca, dijo que el presidente quiere "un paquete de reforma inmigratoria integral" y repitió el deseo del mandatario de construir un muro en la frontera con México. Pero Schulte insistió en que el hecho de que la inminente muerte del DACA afecte a cientos de miles de personas implica que los legisladores ya no tienen la opción de no hacer nada, tal como venían haciendo en cuestiones migratorias.

"Éste es un acuerdo básicamente diferente. Nunca hemos visto algo como esto en cuestiones migratorias en términos de las consecuencias, en términos de la presión que le genera al Congreso", agregó. "Así es. O el Congreso les da una mano a los dreamers, o nos pasamos un par de años como un país que envía agentes del gobierno a los hogares de las personas que se criaron acá", concluyó.