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Cómo logró Argentina la exitosa venta de bonos

Sin tomar en cuenta los malos antecedentes con respecto al pago de sus deudas, el país selló la mayor emisión de bonos de la historia de los mercados emergentes

Cómo logró Argentina la exitosa venta de bonos

Después de permanecer más de una década en el limbo, Argentina y su nuevo presidente reformista Mauricio Macri fue recibido con la alfombra roja por los inversores globales de bonos.

Con ofertas que alcanzaron casi los u$s 70.000 millones, el país latinoamericano selló la mayor emisión de bonos de la historia de los mercados emergentes, con una venta de deuda soberana por u$s 16.500 millones.

El entusiasmo de los tomadores de crédito latinoamericanos estuvo ausente durante los últimos dos años, debido a que con la retirada de los commodities y las perspectivas de mayores tasas de interés en Estados Unidos, los bonistas abandonaron el continente que solía estar entre sus mayores preferencias.

La fuerte demanda es aún más sorprendente si se tienen en cuenta los problemas económicos que tiene el país y su complicada historia como tomador de endeudamiento. Desde su independencia en el Siglo XIX, Argentina interrumpió pagos de deuda soberana ocho veces, siendo la más reciente en 2014.

No importaron los malos antecedentes con respecto al pago de sus deudas. La primera colocación soberana de Argentina en más de 15 años brinda el tipo de rendimiento que fácilmente atrae a los inversores, que están tranquilos porque creen que el nuevo presidente puede cambiar la suerte de la nación.

"Es difícil resistirse a un país que vuelve a los mercados con un rendimiento atractivo, sin importar lo que haya ocurrido en el pasado", dijo Gabriel Sterne de Oxford Economics. "Fue lo mismo que con Grecia. Hasta los inversores que se habían quemado con la reestructuración del país compraron su deuda nueva, aunque apretando los dientes", agregó.

En cuanto el gobierno populista de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner fue reemplazado en diciembre por la administración Macri pro negocios, los inversores globales pusieron el ojo en Argentina como nueva potencial inversión.

La deuda a diez años colocada con un rendimiento de 7,5% es suficientemente atractiva como para dejar de lado los problemas económicos y el pobre historial de pagos, en particular en un escenario con rendimientos de bonos negativos en Japón y Europa. Ante el aumento de las órdenes, Argentina ajustó agresivamente los términos.
Y si bien JPMorgan todavía no dijo si los bonos nuevos serán incluidos en su influyente índice de bonos de gobiernos del mercado emergente, los inversores tienen grandes esperanzas. Su incorporación significaría nuevos compradores del universo de inversión pasiva que emula índices.

Cuando los bancos colocadores ya habían cerrado sus libros de la venta, casi 750 cuentas habían colocado unas 2000 órdenes para los cuatro vencimientos de bonos. Argentina pudo endeudarse a tasas de interés significativamente inferiores a los países del mercado emergente con calificaciones crediticias similares, según Barclays. Los bonos nuevos también ofrecen un rendimiento inferior a El Salvador, que tiene una nota crediticia superior.

El rendimiento promedio de los bonos a cinco años emitidos por tomadores de crédito comparables es de 7,51%, mientras que Argentina colocó sus títulos de deuda a cinco años a un rendimiento de 6,875%. Los bonos a treinta años brindan un rendimiento de 8%, a un descuento de 95,76 centavos por dólar, comparado con el rendimiento de 8,85% inicialmente indicado.

El desafío económico que enfrenta Argentina sigue siendo abrumador. El nuevo gobierno en Buenos Aires lleva en el poder menos de seis meses y debe resolver una serie de problemas que incluyen una inflación de 35% y la profunda recesión en la que está inmerso Brasil, su mayor socio comercial.

Las reformas que implementó Macri para abordar esos problemas, incluyendo la flotación del peso para que las exportaciones sean más competitivas y la reducción de los subsidios de la electricidad, agua, gas y transporte, están siendo dolorosas para los ciudadanos. Tal como dijo Sean Newman, un administrador de fondos de Ivesco: "Ahora comienza la verdadera tarea".

El gobierno espera que el regreso a los mercados de capitales conduzca a una explosión de inversión extranjera y una fuente de operaciones por parte de las compañías locales, que usarían la deuda nueva como referencia para fijar un precio a sus propios bonos.

Dennis Eisele, director del consorcio de mercados emergentes de Deutsche Bank, aseguró que la colocación de deuda "allanará el terreno para que algunas" de las compañías de mayor calidad del país hagan lo mismo. La pregunta es si esta inversión llegará a tiempo.

"Para Argentina es fácil ponerse de moda en este momento", dijo Mike Coneliuos, administrador de carteras en T Rowe Price. "La duda a más largo plazo es si la política será un impedimento para las reformas más profundas que necesita hacer".