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SÁBADO 20/04/2019

China busca alternativas para enfrentar los nuevos aranceles de EE.UU.

La necesidad que tiene de continuar con las exportaciones a su principal socio comercial hace que no pueda sostener en el tiempo la estrategia del ojo por ojo

La guerra comercial afecta a las empresas que invierten en China

La guerra comercial afecta a las empresas que invierten en China

Las autoridades chinas dudan del deseo del gobierno de Trump de llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra comercial, mucho más luego de la nueva tanda de aranceles por u$s 200.000 millones a importaciones desde China.

En reuniones de los últimos días, dos altos funcionarios chinos preguntaron a banqueros y asesores de ambos países sobre la estrategia de negociación de un acuerdo comercial antes de las elecciones de mitad de período previstas para noviembre.

Wang Qishan, vicepresidente, y Liu He, principal autoridad económica de China, pretendían reunir opiniones sobre cuál sería el momento más indicado para cualquier oferta comercial de Beijing a EE.UU.

Los participantes chinos, de mentalidad reformista, señalaron que China debería adoptar las reformas económicas largamente anunciadas en su propio interés en lugar de buscar el momento más oportuno del ciclo electoral de EE. UU. Algunos participantes estadounidenses, por otro lado, señalaron que era inútil que China hiciera concesiones antes de las elecciones de mitad de período.

Las autoridades chinas está cada vez más ansiosas por encontrar una forma de aliviar las tensiones comerciales. El mercado bursátil de Shanghai cerró el lunes en su nivel más bajo desde noviembre de 2014, por las preocupaciones de una guerra comercial y un panorama económico más sombrío.

Hasta ahora, China viene respondiendo con cautela a las rondas de aranceles estadounidenses mediante la aplicación de sus propios aranceles, al tiempo que ofrece la apertura de servicios financieros y mejoras en las condiciones de inversión que las empresas extranjeras han buscado durante años.

También se abstuvo de manifestaciones públicas o interrupciones comerciales que pudiesen dar a las compañías estadounidenses la impresión de que China es un lugar peligroso para hacer negocios. Sucede que durante los conflictos con Japón y Corea del Sur en los últimos años persuadieron a muchos en ambos países de trasladar una parte de sus inversiones industriales al sudeste de Asia por motivos de seguridad industrial.

Sin embargo, la estrategia del ojo por ojo tiene sus límites, dado que China exporta mucho más a EEUU que a la inversa.

Algunos funcionarios chinos abogan por una línea más dura. Lou Jiwei, presidente del Fondo de Seguridad Social, señaló que China debería bloquear las exportaciones de componentes requeridos en la cadena de producción estadounidense. "Esos productos no tienen mucho valor agregado en China, pero son la base para la manufactura de alto valor agregado en EE.UU.", dijo.

Como señal de un clima cada vez más hostil, China solicitará esta semana permiso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para imponer aranceles punitivos a las importaciones estadounidenses, en represalia por el hecho de que EE.UU. no actuó de acuerdo con resoluciones anteriores de la OMC.

Entretanto, las empresas privadas aprovechan reuniones estratégicas convocadas por todos los niveles del gobierno chino para abogar por políticas fiscales y crediticias más liberales. Las empresas privadas fueron desplazadas en los últimos cinco años por la política de Beijing de favorecer a las empresas respaldadas por el Estado. Los préstamos bancarios a empresas privadas se redujeron a la vez que los fondos en efectivo se asignan a proyectos con un enfoque de arriba hacia abajo que cuentan con el respaldo de Beijing.

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