Chile no es por ahora un típico caso perdido del mercado emergente

Sebastián Piñera, el multimillonario presidente de Chile, no es un dictador. Pero este mes Santiago fue sacudido por los peores disturbios desde que Augusto Pinochet estaba en el poder. Los inversores de mercados emergentes bien podrían no darle importancia. Las acciones chilenas aún cotizan a una prima de valuación. Eso corre riesgo de cambiar si el gobierno de Piñera no logra calmar los disturbios.

En los últimos 45 años, Chile se ha transformado. A principios de los años ochenta, el país estuvo cerca del colapso debido a una crisis que dejó a la mitad de sus bancos bajo control estatal. Desde entonces, Chile se ha convertido en un bastión de la estabilidad económica. Un sistema de pensiones obligatorio establecido en 1981 era visto como un modelo para otros países. Las empresas estatales fueron privatizadas. El apetito voraz de China por el cobre llevó fuertes inversiones extranjeras.

Los chilenos comunes y corrientes están menos impresionados con los resultados que los economistas extranjeros. Muchos, por ejemplo, piensan que el sistema previsional les falló. Debido a las comisiones relativamente altas pagadas durante décadas, los jubilados de Chile sólo reciben un tercio del ingreso promedio de su vida laboral, una de las tasas más bajas entre las naciones de la OCDE, según UBS.

Hay que reconocer que Piñera prometió reformas, aumentando sustancialmente las contribuciones de los empleadores. ¿Será eso suficiente para asegurar que Chile continúe siendo visto como una nación que favorece a los inversores?

Los jubilados chilenos sólo reciben una tercera parte del ingreso promedio que tuvieron en su vida laboral

Valuado a 16 veces las ganancias futuras, el mercado de valores de Chile cotiza a una prima de 24% frente a los mercados emergentes mundiales, a pesar de que está cerca de su mínimo de tres años.

Es demasiado pronto para culpar de esa caída a los disturbios. La caída del peso de casi 20% desde febrero de 2018, en parte debido a los débiles precios del cobre, pesa sobre el consumo privado y las ganancias de las empresas.

Los spreads de rendimiento para los bonos soberanos en dólares recién se ampliaron hace muy poco, desde mínimos de dos años. Tanto el grupo de telecomunicaciones Entel como la aerolínea comercial de bandera Latam Airlines han subido con fuerza este año, a pesar de que el mercado en general registró caídas.

Chile no puede controlar los movimientos que sufren los mercados de commodities o cambiarios. Los problemas actuales no convierten al país en un típico caso perdido del mercado emergente.

Mientras Piñera mantenga la estabilidad política de Chile, los inversores extranjeros pueden quedarse tranquilos.

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