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Cargill se adapta a la preferencia por los alimentos naturales

La comercializadora agrícola más grande del mundo está tomando medidas para "descomoditizarse".
Ese es el término que usó un alto ejecutivo de Cargill al describir cómo las cambiantes preferencias en cuanto a los alimentos están modificando a la compañía con sede central en Minneapolis.
La palabra desentona porque a Cargill durante un siglo y medio se la conoció como la comercializadora de commodities por excelencia, que maneja ríos de granos, oleaginosas y otros alimentos.
Pero como un creciente bloque de consumidores demandan alimentos naturales –que carecen de ciertas características como genes retocados por la bioingeniería– o cultivados de acuerdo a determinados estándares sociales o ambientales, Cargill modificó aspectos de su cadena de abastecimiento a granel.
La compañía creó un jarabe de maíz libre de transgénicos en respuesta a los cambios en un cliente que fabrica golosinas, según su informe anual. Marcel Smits, director financiero de Cargill, explicó en Nueva York la semana pasada que para hacer eso Cargill dedicó una planta a fabricarlo, lo que representa el 10% de su volumen del endulzante. También citó la demanda de yogur sin transgénicos, que también alcanza al suministro del grano empleado para alimentar las vacas.
"Si la gente pide una variante transgénica o una variante no transgénica, inicialmente pensamos: ‘Eso va a hacer complicado, porque tenemos que mantener separados nuestros granos, en silos diferentes", Smits contó en una conferencia. "Si lo pensamos un poco más, decimos: "Bueno, es realmente interesante, porque vamos a descomoditizar nuestro negocio".
Cargill es uno de los procesadores de ganado más grande de Norteamérica, con una producción de casi 3600 millones de libras de carne envasada y subproductos por año, según su página web. Ahora la compañía puede "mantener separada la carne de 20 animales durante todo el proceso, hasta que llega a la caja" para su comercialización.
Por definición, esos suministros fragmentados reducen las economías de escala que derivan del movimiento de grandes volúmenes de commodities. Construir un silo de granos separado suma costos.
Sin embargo, Smits aseguró que más unidades de especialidad como el jarabe de maíz no transgénico también consiguen márgenes de ganancias superiores. Eso no va a cambiar. "Para Cargill es una noticia realmente buena", dijo.
Por supuesto, Cargill hace tiempo que maneja negocios que no encajan en el molde de los commodities. Su división de químicos ecológicos fabrica poliol y polímeros a base de soja que se usan para almohadones de espuma.
En un momento en que bajan las ganancias en la comercialización de granos, no sorprende que Cargill y otras grandes comercializadoras agrícolas estén hablando de líneas de negocios no basadas en los commodities.
Bunge, trader de granos y oleaginosas, dijo que apunta a que los negocios de valor agregado representen más de una tercera parte de sus ganancias, comparado con el 15% del año pasado.

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