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Brasil vuelve al ruedo en una carrera con obstáculos

El mercado espera que finalice el juicio político y que Temer complete el mandato de Dilma hasta 2018. Luego la atención virará hacia las medidas económicas concretas que tome

El índice Bovespa registró su décima semana consecutivas de alzas

El índice Bovespa registró su décima semana consecutivas de alzas

A medida que los medios de todo el mundo se retiran de Río de Janeiro en los próximos días, es probable las autoridades de Brasil suspiren aliviados. Tras recibir intensas críticas en vísperas de los Juegos, el evento fluyó mucho mejor de lo esperado.

A diferencia de la angustia pre olímpica, este año los inversores globales se mostraron mucho menos pesimistas sobre Brasil. Silenciosamente colocaron miles de millones de dólares en activos locales, en uno de los votos de confianza más sólidos que recibe el país en años.

La semana próxima el Senado brasileño probablemente destituya formalmente a la presidente Dilma Rousseff, lo que prepara el camino para las cruciales reformas fiscales que podrían colocar a la mayor economía de latinoamérica en el sendero de crecimiento.

Mientras tanto, con la tasa de interés Selic de referencia en 14,25% los mercados de bonos brasileños, son irresistibles especialmente porque los retornos caen en otros lugares.

"Déjeme contarle lo que vuelve locos a mis clientes", dijo André Perfieto, economista jefe de la sociedad de bolsa Gradual Investimentos, de San Pablo. "El bono de Japón a 40 años rinde cerca de 0,4% anual", lo mismo que pagan los CDI brasileños en menos de diez días".

Sin embargo, tal como escribió el ex presidente Fernando Henrique Cardoso en sus memorias, "la esperanza posterior a una decepción es un ciclo particularmente brasileño". De hecho, la tan esperada votación del impeachment la semana próxima y la validación del gobierno más pro mercado del presidente interino Michel Temer podrían llegar como una desilusión, advierten los analistas, algunos de los cuales dicen que los activos del país ya están sobrevaluados.

Los fondos de acciones brasileñas captaron u$s 365 millones en lo que va del año, según EPFR Global, un proveedor de datos. Esa cifra es una quinta parte de lo que entró en todos los mercados emergentes en 2016. Eso hizo subir el índice de acciones brasileño Bovespa durante diez semanas consecutivas, la mayor cantidad de semanas seguidas con alzas desde 2006, y ayudó a que el índice trepara 36% en términos de moneda local. En dólares estadounidenses, se disparó 67%, lo que permitió que este año sea el mercado de valores con mejor desempeño del mundo.

Mientras tanto, el rendimiento del bono en dólares con vencimiento 2025 cayó de su pico superior a 5% de fines de 2015 a menos de 4%. La deuda interna del gobierno brasileño aumentó casi 24% este año, según un índice JPMorgan, y en términos de dólar casi 50%. BlackRock hace poco señaló que todavía se puede hacer dinero, pero dijo que las operaciones con bonos brasileños deberían ser sólo "para quienes puedan tolerar la volatilidad", dado que la FED podría aún agitar el mercado.

El real brasileño en lo que va del año también es la moneda con mejor desempeño del mundo; subió 23% contra el dólar.

Algunas administradoras de hedge funds piensan que todavía puede continuar el alza de las acciones brasileñas. Las últimos informes de Moore Capital, de Louis Bacon, y Bridgewater, de Ray Dalio, indican que las dos administradoras de carteras hicieron grandes apuestas en el iShares MSCI Brazil Capped ETF, el principal vehículo que sigue el índice brasileño, durante el último trimestre.

"El mercado y el nuevo gobierno están viviendo una luna de miel, pero una vez que se produzca el impeachment . . . el mercado querrá cierta acción más concreta y no creo que el gobierno pueda cumplir", aseguró Perfeito de Gradual.

Temer propuso una serie de medidas para controlar el gasto público que creció durante la administración de Rousseff, lo que al país le costó su calificación de investment grade el año pasado. La deuda bruta de Brasil subió de 52% del PBI en 2013 a 68% y podría llegar a más de 80% en los próximos tres años, dijo João Pedro Ribeiro de Nomura.

Sin embargo, las elecciones locales en octubre y el largo período entre entre Navidad y carnaval darán al nuevo gobierno una pequeña ventana para conseguir apoyo parlamentario a las medidas antipáticas. Mientras tanto, las posibles disputas internas ligadas a las elecciones presidenciales de 2018 entre los partidos PMDB y PSDB, asociados a Temer y Meirelles respectivamente, podrían demorar las negociaciones.

"Será una experiencia con sobresaltos con un alto potencial de que se demoren y diluyan las medidas fiscales", aseguró Ribeiro, agregando que espera que se aprueben ciertas reformas, pero quizás no tantas como les gustaría a los inversores.