ES EL FAVORITO DE LOS MERCADOS PARA OCUPAR EL MINISTERIO DE FINANZAS

Arminio Fraga propone aplicar medidas ortodoxas para reactivar la economía de Brasil

Coordinador económico del candidato presidencial opositor, Aecio Neves, tercero en las encuestas, Fraga es uno de los economistas más respetados de Brasil

La evaluación que hace Arminio Fraga sobre lo que está mal en Brasil explica porqué es el ministro de Finanzas que elegiría el mercado para después de las elecciones del mes próximo.
Existe la clara sensación de que el gobierno está perdido, que eligió el modelo equivocado, afirmó Fraga en una entrevista realizada en su oficina en Leblon, Rio de Janeiro, desde donde casi se escuchan las olas del Atlántico golpeando en las playas de la ciudad.
Fraga defiende el regreso de la ortodoxia económica. Fue director gerente de los fondos del financista George Soros y presidente del Banco Central de Brasil, cofundador de su propio hedge fund Gavea Investimentos, que luego fue vendido a JP Morgan. Fraga es uno de los economistas más respetados de Brasil. Se lo ve como la versión brasileña de Raghuram Rajan, el economista de la Universidad de Chicago que desde el año pasado preside en banco central de India.
Fraga es el coordinador económico de Aécio Neves, el candidato presidencial del partido de la oposición PSDB. Neves cayó al tercer lugar con el avance de la candidata Marina Silva, ex senadora y ambientalista que va muy pareja con la actual presidenta Dilma Rousseff del partido de los Trabajadores en las encuestas. Pero son las soluciones que propone Fraga a los males de Brasil lo que más entusiasma a los mercados.
La economía de Brasil se desaceleró de más de 4% a menos de 2% anual desde que asumió Rousseff en 2011, y en la primera mitad de este año entró en recesión técnica. El Banco Central apunta a mantener la inflación en el objetivo oficial de un 4,5% anual, con una tolerancia de más/menos dos puntos porcentuales. El índice anual actualmente es de 6,5%, el techo del rango de meta oficial.
Los críticos aseguran que la desaceleración se debe a la interferencia del gobierno del PT, que lleva 12 años en el poder. En ese período hizo cambios impositivos ad hoc, todo tipo de esfuerzos por manipular los precios del combustible y la energía para contener la inflación e intervino en el sector bancario, entre otras medidas. Ellos sostienen que el gobierno no logró que la economía dejara de depender del consumo y del crédito a la inversión. Por el contrario, la administración Rousseff culpa a las crisis económicas globales mientras recalca como logros la baja tasa de desempleo, la solidez del sistema financiero y las abultadas reservas extranjeras.
Fraga tiene una visión diferente. No es una crisis sino que hay mucho bajo la superficie que da miedo, la gente está mucho más preocupada de lo que parece a simple vista.
Si se estuviera viniendo una crisis, él lo sabría. Fraga, que tiene un doctorado en economía de la Universidad Princeton, llegó al banco central de Brasil en 1999 y permaneció tres años. El entonces presidente del país Fernando Henrique Cardoso atravesaba una crisis cambiaria.
Fraga estableció un régimen de metas inflacionarias muy exitoso y logró controlar los precios. Si fuera designado ministro de Finanzas, su primera prioridad sería modificar el panorama macroeconómico devolviéndole credibilidad al presupuesto, eliminando lo que los críticos llaman contabilidad creativa para cumplir con las metas fiscales, y luego bajando la inflación, preferiblemente en el largo plazo a una meta inferior a 4.5%. Quizas no se necesita bajar toda la inflación en doce meses, nos podemos tomar más tiempo, pero hay que hacerlo. La gente está harta de las promesas que no se cumplen, agregó.
Las reformas más difíciles serían la revisión del complicado sistema tributario de Brasil para introducir un único IVA nacional y garantizar que las exportaciones y las inversiones no paguen impuestos. Las normas para la inversión en infraestructura serían liberalizadas y, finalmente, se reestructuraría el ineficiente sector público, cuyo tamaño se compara con el de un país europeo.
También revisaría el rol de Petrobras, la petrolera estatal, que se volvió demasiado grande en el sector petrolero y le permitiría fijar precios según una fórmula basada en el mercado.
El BNDES, el banco de desarrollo que otorga préstamos subsidiados al sector corporativo y cuya participación se multiplicó durante el gobierno del PT, volvería a su tamaño original. Más de la mitad de los activos bancarios en Brasil ahora están en manos de bancos del gobierno. No soy un ideólogo ni nada pero la historia de entidades desde Fanny Mae hasta los grandes bancos chinos es muy clara. Simplemente no funciona.