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Argentina empieza a dejar atrás una disputa de una década

Si alcanza un acuerdo con los acreedores encabezados por Elliott Management se pondría fin al segundo default argentino de este siglo, el cual se produjo en 2014

Argentina reanudó ayer las negociaciones de deuda con un grupo de hedge funds estadounidenses después de que la semana pasada obtuvo un préstamo de u$s 5.000 millones por parte de los bancos de Wall Street, que fortalecerá su posición en las conversaciones para ponerle fin a una disputa legal de una década.
El secretario de Finanzas, Luis Caputo, ex ejecutivo de JPMorgan, debe presentarles una oferta a los llamados acreedores holdouts, que son los que rechazaron ofertas de reestructuración después del default de Argentina en 2001 y obtuvieron una victoria legal en Estados Unidos en 2012, que dictaminó que se les debe pagar en su totalidad.
El préstamo puente para el Banco Central de Argentina, que confirmó el viernes que las reservas de divisas han aumentado a más de u$s 30.000 millones, es otra muestra de la confianza que tienen los inversores en el nuevo gobierno pro mercado de Mauricio Macri. HSBC, JPMorgan y Santander aportaron u$s 1.000 millones cada uno, mientras que Deutsche Bank, BBVA, Citibank y UBS, prestaron u$s 500 millones, a una tasa de interés cercana a 6 puntos sobre la tasa LIBOR.
La disputa con los holdouts impide el regreso de Argentina a los mercados internacionales de capital. Si se alcanza un acuerdo con los acreedores encabezados por Elliott Management del multimillonario estadounidense Paul Singer, se pondría fin al segundo default argentino de este siglo, el cual se produjo en 2014, cuando la victoria legal de los holdouts en EE.UU. impidió que Argentina continuara cumpliendo con el servicio de la deuda a los tenedores de la deuda reestructurada.
Un acuerdo podría llevar a las agencias de calificación crediticia a mejorar la nota de Argentina y a inclusión al país en los índices de bonos de mercados emergentes. La semana pasada JPMorgan quitó a la segunda mayor economía de América del Sur de su índice de mercados fronterizos.
Macri, que el mes pasado provocó un gran interés de los inversores en el Foro Económico Mundial de Davos, ha hecho de la solución de la disputa legal una parte central de sus reformas económicas, que incluyeron una devaluación del 30% del sobrevaluado peso, medida que tuvo lugar en diciembre después de levantar los estrictos controles de capitales que habían sido implementados en 2011.
La semana pasada, el gobierno de centroderecha también comenzó a eliminar los costosos subsidios a la electricidad, y se espera que los precios para los consumidores se multipliquen en más de seis veces.
El gobierno populista anterior de Cristina Fernández de Kirchner estableció esas tarifas eléctricas, que se encuentran entre las más baratas del mundo, medida que elevó el déficit fiscal del año pasado a casi 8% del PBI. Casi el 3% del PBI se ha empleado en subsidiar el consumo interno de energía, y las facturas de electricidad de muchos hogares cuestan apenas u$s 3 al mes.
Cualquier acuerdo con los holdouts tendrá entonces que ser aprobado por el Congreso dominado por la oposición, y se espera que posteriormente se sostengan delicadas negociaciones con el dividido movimiento peronista.
A pesar de su estricto programa de reforma económica, Macri disfruta de un índice de aprobación de 71% después de su primer mes en el cargo, según la encuestadora local Poliarquía.
Los bonos propios de los holdouts tenían un valor nominal de aproximadamente u$s 6.000 millones en el año 2001, pero el interés acumulado permite a estos acreedores reclamar un valor que ahora se estima en más de u$s 20.000 millones.